La creciente presencia de China en Nicaragua encendió nuevas alarmas en el Congreso de Estados Unidos después de que la representante cubanoamericana María Elvira Salazar advirtiera sobre las implicaciones estratégicas de las inversiones de Beijing en infraestructura crítica, particularmente en la reconstrucción y ampliación del aeropuerto de Punta Huete.
Salazar, presidenta del Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, abordó el asunto durante una audiencia celebrada el 15 de septiembre sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En ese sentido, la congresista de origen cubano cuestionó el acercamiento de Managua con China y Rusia y planteó sus posibles consecuencias para la seguridad estadounidense.
“Nicaragua está abriendo sus puertas cada vez más a China y Rusia, entregando a los adversarios de Estados Unidos un punto de apoyo peligroso en nuestro propio hemisferio”, declaró Salazar durante la sesión.
La legisladora sostuvo que la situación trascendió la crisis política interna nicaragüense y representó una preocupación de seguridad nacional para Washington.
Punta Huete concentra las preocupaciones
Uno de los principales puntos planteados por Salazar sobre China en Nicaragua fue Punta Huete, una instalación ubicada aproximadamente a 60 kilómetros de Managua cuya reconstrucción y ampliación alcanzaron una inversión estimada de 517,6 millones de dólares.
El proyecto quedó en manos de China CAMC Engineering (CAMCE) y aproximadamente el 80 % de su costo, unos 414 millones de dólares, se financió mediante un préstamo chino. El acuerdo estableció un plazo de 15 años y una tasa de interés del 5,2 %.
Aunque Managua presentó oficialmente Punta Huete como un proyecto destinado a impulsar el transporte de pasajeros, carga, turismo y comercio, sus características despertaron interrogantes sobre un eventual uso dual de la infraestructura.
La instalación tendrá una pista de 3.600 metros de longitud y 60 metros de ancho bajo la categoría 4F, el estándar más alto de la Organización de Aviación Civil Internacional. Estas dimensiones permiten recibir aeronaves de gran tamaño.
María Elvira Salazar plantea escenario con bombarderos chinos
La preocupación estadounidense sobre la presencia de China en Nicaragua también estuvo relacionada con los antecedentes de Punta Huete. La instalación se construyó durante la década de 1980, bajo el gobierno sandinista y con apoyo soviético, con características adecuadas para recibir grandes aeronaves militares.
Durante la audiencia, Salazar advirtió que un bombardero chino operando desde ese punto podría llegar a Washington D.C. en aproximadamente tres horas. La congresista cubanoamericana utilizó ese escenario para cuestionar las implicaciones que tendría un eventual acceso de Beijing a una infraestructura estratégicamente ubicada en Centroamérica.
China amplió su presencia en Nicaragua
Punta Huete representó solo una parte de las preocupaciones expuestas en Washington sobre China en Nicaragua.
Salazar también señaló la participación de intereses chinos en concesiones mineras y proyectos de infraestructura crítica, además de la presencia de Beijing en iniciativas vinculadas con el Puerto de Corinto, principal terminal marítima nicaragüense sobre el Pacífico.

El acercamiento se aceleró después de que el régimen Ortega-Murillo rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y restableció vínculos con la República Popular China en diciembre de 2021.
Desde entonces, la influencia de China en Nicaragua avanzó mediante préstamos, acuerdos comerciales y proyectos de infraestructura, mientras Managua profundizó paralelamente sus relaciones con Rusia.
Washington vigila el avance de Beijing
Durante la audiencia, Salazar interrogó a Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Centroamérica y Asuntos Migratorios, sobre las herramientas disponibles para impedir que infraestructura considerada estratégica termine proporcionando ventajas a adversarios de Estados Unidos.
La congresista también cuestionó qué medidas podría adoptar Washington ante la entrega de sectores cada vez más importantes de la economía nicaragüense a intereses vinculados con Beijing.
El debate sobre China en Nicaragua reflejó una preocupación estadounidense más amplia por el crecimiento de la presencia económica y estratégica de Beijing en América Latina.
La expansión de China en Nicaragua, sumada a los vínculos del régimen Ortega-Murillo con Rusia, colocó así al país centroamericano nuevamente en el centro del debate estadounidense sobre la competencia estratégica en el hemisferio occidental.
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