Como un modo de enfrentar el hambre y la escasez de alimentos, el matrimonio santiaguero conformados por Susana López Méndez y Agustín Ornella ha aprovechado el espacio de 10 metros cuadrados del patio de su casa, para sembrar más de 40 cultivos.
Debido a las órdenes de confinamiento y la falta de garantías en la distribución de alimentos, esta pareja se ha estado dedicando a la siembra de frutas viandas y granos, que además de generarles algunos «ahorros» les evita exponerse a la COVID-19 en grandes colas en las tiendas para adquirir alimentos.
«Las especias, algunas viandas que en la calle en estos momentos no la hay, nosotros aquí no tenemos, eso nos aporta un buen beneficio para la cocina»,
expresó López Méndez, sobre lo que no sale a comprar a la tienda gracias a los cultivos de su patio.
Este matrimonio en Santiago de Cuba, además enfrenta la escasez de medicamentos, pues también siembran algunas plantas medicinales, que les ha servido para atender algunas necesidades de cura, a las que probablemente no tienen acceso para comprar en las farmacias.
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Por los cultivos del patio, han podido abastecerse de verduras para dar sabor a las comidas, además de al menos 30 libras de calabaza; incluso, la siembra ha permitido que algunos vecinos se beneficien con los alimentos que allí se producen.
Los cultivos de patio en Cuba
Como esta familia, cientos de cubanos han tenido que recurrir a sembrar en las partes traseras de sus casas y hasta en las azoteas, pues la escasez no perdona en Cuba y aunque las sugerencia de la «agricultura urbana» del régimen causen indignación en la población, el hambre es algo que todos enfrentan y la necesidad los obliga a unirse a la convocatoria.
La cúpula castrista busca disfrazar la incapacidad para resolver a la escasez de alimentos que han propiciado por décadas, con propuestas para que los isleños produzcan sus propios alimentos.
Los cubanos han iniciado la práctica de sacar cultivos en sus patios, también para evitar salir a los establecimientos, ya que durante la pandemia, la escasez de comida se ha incrementado y con ellos, las colas, donde la población está expuesta contagiarse de COVID-19, pues no se respeta el distanciamiento social.