Un cambio de vida radical. Ser parte de la realeza tiene su costo, al parecer no tan alto para la ahora duquesa de Sussex, Meghan Markle. Lo que resta de año tiene que dedicarse perfeccionar algunos aspectos propios de la realeza, según reseña Daily Mail.
La joven deberá renunciar a hacerse selfis, hacer uso de las redes sociales y firmar autógrafos. Tres actividades fundamentales de una actriz. Pero nada de eso le importó, hasta su carrera dejó por el príncipe.
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Ahora Markle tampoco podrá pintarse las uñas de color oscuro, vestir minifaldas, cruzar las piernas en público y llegar tarde. Todo esto ella lo sabe, pero hay muchas otras que no sabe. Por eso la Reina Isabel II ha ordenado que participe de un curso intensivo de etiqueta real.
Detalles
Pasada la euforia de la boda, la esposa norteamericana del príncipe Harry deberá tomar clases. Seis meses de tediosa instrucción de protocolo a cargo de Samantha Cohen, secretaria privada de la Reina.
La australiana conocida como “Samantha la Pantera”, asesorará a la duquesa en su residencia en el palacio de Kensington.
Su meta es que Meghan tome las riendas de la amalgama de normas escritas y no escritas del protocolo real británico. Entre las cosas que debe practicas es rendirle reverencia a la abuela de su marido.
La ahora esposa de un Winsor: “está buscando consejos de una variedad de personas, va a proceder con humildad. Sin embargo, no va a ser nada tranquilo”.

Habrá que ver si luego de tantas reglas y conocimientos de etiqueta, la exactriz podrá conservar su característico estilo auténtico.
Redacción Cubanos por el Mundo