Diana Fuentes, Chucho Valdés ¡y Cubadebate! salen en defensa de músicos cubanos arrestados por ICE

El caso de dos músicos cubanos detenidos por ICE desató una rápida ola de solidaridad encabezada por figuras como Diana Fuentes y Chucho Valdés, a la que incluso se sumó Cubadebate, uno de los principales medios de propaganda del régimen castrista.

La movilización volvió a poner bajo la lupa la doble vara con la que determinadas figuras de la cultura cubana reaccionan ante actuaciones de Estados Unidos, mientras mantienen una postura mucho menos contundente frente a la represión y los presos políticos dentro de Cuba.

El pianista Andy García Palacios fue detenido el 15 de agosto en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Cuatro días después, el percusionista Degnis Bofill quedó bajo custodia migratoria en Miami.

ICE confirmó que García Palacios entró legalmente a Estados Unidos, pero permaneció en el país después del vencimiento de su estancia autorizada, que terminó el 27 de mayo de 2024. Su defensa busca ahora resolver su situación mediante los mecanismos establecidos por la legislación estadounidense.

Los casos de los músicos cubanos detenidos por ICE provocaron mensajes de apoyo, campañas de recaudación y críticas contra las autoridades migratorias estadounidenses.

Diana Fuentes calificó de “pesadilla” la situación y cuestionó las políticas migratorias estadounidenses. Chucho Valdés también manifestó públicamente su solidaridad con García Palacios y destacó su trayectoria artística.

La rapidez y contundencia de esas reacciones contrastaron con la ausencia de una movilización semejante por los cientos de cubanos encarcelados por razones políticas dentro de la isla.

Derechos humanos en Estados Unidos, silencio ante Cuba

La controversia no radica en cuestionar el derecho de Diana Fuentes o Chucho Valdés a solidarizarse con los músicos cubanos detenidos por ICE. García y Bofill tienen derecho a recibir representación legal, defender sus casos y acudir a los tribunales estadounidenses.

El cuestionamiento surge por el contraste.

Mientras ambos artistas encontraron motivos para denunciar públicamente una actuación de las autoridades estadounidenses, Cuba mantiene tras las rejas a opositores, activistas, manifestantes y artistas que enfrentaron condenas después de desafiar al régimen castrista.

Entre ellos permanecen participantes de las históricas protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de personas salieron a las calles al grito de “Libertad” y “Patria y Vida”.

El rapero Maykel “Osorbo” Castillo constituye apenas uno de los casos más conocidos. El intérprete de “Patria y Vida” cumple una condena de nueve años, mientras organismos internacionales determinaron que su detención fue arbitraria.

Pero el problema trasciende a Osorbo.

Organizaciones independientes documentaron durante años centenares de presos políticos, restricciones a la libertad de expresión, hostigamiento contra opositores y condenas contra ciudadanos que participaron en protestas antigubernamentales.

Frente a esa realidad no apareció una campaña comparable a la desplegada por los músicos cubanos detenidos por ICE, al menos de parte de los artistas mencionados.

Cubadebate también descubrió la preocupación por los músicos cubanos detenidos por ICE

La contradicción alcanzó otro nivel cuando Cubadebate entró en escena.

El medio oficialista publicó un artículo sobre las detenciones y cuestionó las políticas migratorias estadounidenses. El aparato comunicacional del régimen encontró así motivos para denunciar lo ocurrido con dos ciudadanos cubanos sometidos a procedimientos migratorios en Estados Unidos.

La misma plataforma forma parte de un sistema estatal de medios que evita reconocer como presos políticos a los opositores encarcelados en Cuba y reproduce la narrativa oficial utilizada para justificar las condenas contra críticos del castrismo.

Cubadebate mostró preocupación por los músicos cubanos detenidos por ICE, pero no aplica ese mismo estándar cuando quienes terminan tras las rejas son ciudadanos que desafían políticamente al régimen de La Habana.

Dos realidades muy diferentes

Existe además una diferencia fundamental que no puede desaparecer del debate.

Los músicos detenidos en Estados Unidos pueden contratar abogados, presentar recursos, solicitar beneficios migratorios cuando correspondan y cuestionar las decisiones del Gobierno ante las instituciones del propio país.

Los presos políticos cubanos enfrentan precisamente al mismo régimen que controla los tribunales, las fiscalías, las cárceles y prácticamente todos los medios de comunicación nacionales.

Por eso, presentar ambos escenarios como situaciones equivalentes distorsiona el contexto.

Los músicos cubanos detenidos por ICE merecen que sus derechos sean respetados y que sus casos sean resueltos conforme a la legislación estadounidense. Defender esas garantías no resulta incompatible con señalar la doble moral de quienes levantan inmediatamente la voz cuando Washington aplica sus leyes, pero muestran mucha menos determinación cuando La Habana encarcela a quienes exigen libertad.

Diana Fuentes y Chucho Valdés pueden cuestionar a ICE y solidarizarse con sus colegas. Lo que inevitablemente genera cuestionamientos es que esa sensibilidad frente a los derechos humanos no aparezca con la misma fuerza ante la situación de los presos políticos cubanos.

En el caso de Chucho Valdés, la controversia sobre su posición frente al régimen cubano arrastra además un episodio ocurrido en 2003. Su nombre apareció entre los firmantes del documento “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, difundido en medio de la ola represiva conocida como la Primavera Negra y después del fusilamiento de Enrique Copello Castillo, Bárbaro Leudan Sevilla García y Jorge Luis Martínez Isaac, tres cubanos que intentaron secuestrar una embarcación para escapar de la isla.

El texto respaldó las decisiones adoptadas por el régimen y sostuvo que Cuba se vio obligada a tomar “medidas enérgicas” ante las circunstancias de aquel momento.

Sin embargo, Valdés negó posteriormente haber firmado aquella declaración y aseguró que utilizaron su nombre sin autorización. Ese antecedente volvió a ser recordado en diferentes momentos dentro del exilio cubano.

En el caso de Cubadebate, la contradicción resulta todavía más evidente: el aparato propagandístico de una dictadura que niega la existencia de presos políticos intenta presentarse ahora como defensor de los derechos de cubanos detenidos en Estados Unidos.

La solidaridad con Andy García Palacios y Degnis Bofill es legítima. Pero también deja una pregunta difícil de ignorar: ¿por qué algunos encuentran rápidamente la voz cuando el señalado es Estados Unidos, pero no muestran la misma indignación cuando quien encarcela es el régimen castrista?

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