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Niña con epilepsia en Camagüey: denuncian abandono estatal en Cuba

Una denuncia exclusiva a CPM señala falta de ayuda estatal, medicamentos y artículos de higiene para una niña de 14 años que vive con su abuela en Jimaguayú.

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Portada sobre la denuncia de falta de apoyo a una niña con epilepsia en Camagüey, con imágenes de la vivienda enviadas a CPM.
Composición editorial realizada con asistencia de IA a partir de fotografías enviadas a Cubanos por el Mundo. La denuncia señala falta de apoyo estatal.

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Exclusiva de Cubanos por el Mundo. Una niña con epilepsia en Camagüey necesita cuidados permanentes, pero recibe sus medicamentos solo cuando se consiguen o pueden comprarse, según una denuncia enviada desde Cuba a nuestra redacción. Tiene 14 años, su nombre es Lisbeth Ramírez Arce; vive con su abuela materna en Jimaguayú y, de acuerdo con el testimonio, carece de ayuda económica y material del Estado.

La persona que hizo llegar el caso remitió mensajes, fotografías de la vivienda y una copia de un resumen de historia clínica. El documento describe crisis convulsivas de difícil control y la necesidad de atención continua. Las imágenes muestran paredes de madera con rendijas, colchones deteriorados y un suelo agrietado.

El reclamo es concreto: medicamentos, productos de higiene y apoyo para cuidar a una adolescente que depende de otras personas. La denuncia señala que la familia no puede cubrir esas necesidades y que la asistencia económica que antes recibía la madre fue retirada.

Niña de pie junto a una ventana y paredes de tablas de madera.
La niña, Lisbeth Ramírez Arce, en el interior de la vivienda mostrada en las fotografías.

Una niña con epilepsia en Camagüey que necesita cuidados permanentes

La copia del resumen clínico consigna epilepsia generalizada y síndrome de Lennox-Gastaut, además de limitaciones intelectuales y crisis de difícil control pese al empleo de varios anticonvulsivos. En sus líneas finales indica que la niña requiere cuidados especiales de manera continua y permanente.

Según quien remitió la denuncia, la adolescente recibe seguimiento de neurología en la provincia de Camagüey y vive con su abuela porque su madre también presenta dificultades de salud. La fuente añade que la abuela tiene limitaciones propias que complican el cuidado cotidiano.

El caso no se presenta como ausencia absoluta de atención médica: existe un documento clínico y el testimonio menciona seguimiento especializado. Lo que se denuncia es que ese seguimiento no se traduce en acceso estable al tratamiento ni en los recursos materiales necesarios para sostener el cuidado en casa.

Los medicamentos llegan cuando se pueden conseguir

Los mensajes describen un tratamiento sujeto a la disponibilidad y al dinero. Entre las fotografías figura un frasco de carbamazepina, pero la imagen de un envase no permite establecer cuánto medicamento tiene la familia ni por cuánto tiempo.

«Lo toma cuando se pueden conseguir o comprar caros porque no los hay», afirma la persona que envió la denuncia.

La fuente también relata dificultades para adquirir jabón, pañales y otros artículos de higiene. Son necesidades diarias para una adolescente que requiere asistencia personal y para una abuela que debe encargarse de su cuidado y del lavado de la ropa.

Dos camas y una estantería con ropa dentro de un dormitorio con paredes de tablas de madera.
El dormitorio tiene dos camas y una estantería donde se guarda ropa.

La denuncia sitúa así el problema dentro de la vivienda: una indicación médica debe poder cumplirse todos los días. Las consultas, por sí solas, no resuelven la falta de suministros ni la imposibilidad de pagarlos.

Denuncian que retiraron la ayuda económica

Uno de los señalamientos más graves de los mensajes es la retirada de una prestación que, según la fuente, recibía la madre para cuidar a la niña. La explicación que habrían dado las autoridades fue que estaba apta para trabajar.

La documentación entregada a CPM no incluye la resolución de esa retirada, su fecha ni la identificación del funcionario que la decidió. El señalamiento se publica como parte del testimonio recibido, mientras el resumen clínico aportado deja constancia de la necesidad de cuidados permanentes de la adolescente.

El Gobierno municipal y los servicios de asistencia social de Jimaguayú deben esclarecer qué protección tiene esta niña y qué respaldo recibe su cuidadora. Si se retiró una prestación, corresponde explicar con qué evaluación se hizo y cómo quedó garantizada la atención que necesita.

Las fotografías del hogar que acompaña la denuncia

Las imágenes remitidas muestran habitaciones de madera por cuyas separaciones entra luz del exterior, camas con colchones deteriorados, ropa colocada en muebles improvisados y recipientes domésticos en distintos puntos de la casa.

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La fuente identifica el inmueble como la vivienda donde residen la niña y su abuela en Jimaguayú. Las fotografías permiten observar esas condiciones materiales; no sustituyen una inspección del hogar ni permiten determinar por sí solas desde cuándo vive allí la familia.

Niña inclinada junto a una silla de madera en una sala con cortinas y techo de láminas.
Vista de la sala, con sillas de madera y cortinas de la casa de Lisbeth Ramírez Arce; que separan los espacios.

Otros reclamos de atención y medicamentos documentados por CPM

Cubanos por el Mundo ha recogido otras denuncias sobre personas dependientes de cuidados en esa provincia. El 20 de agosto de 2026 publicamos el reclamo del periodista José Luis Tan Estrada sobre pacientes del Hospital Amalia Simoni de Camagüey, que señalaba carencias de higiene, alimentación y asistencia. Es un caso distinto, pero plantea la misma pregunta sobre quién protege a las personas que no pueden valerse por sí solas.

También hemos documentado la denuncia sobre falta de medicamentos en Cardiología del hospital de Bayamo, recibida por nuestra redacción y difundida en octubre. Estos antecedentes aportan contexto; la situación particular de la niña de Jimaguayú se sostiene en el material remitido para esta exclusiva.

Para ser más amplia en caso de la niña hacer crisis hay doctora en el consultorio médico pero no hay jeringuilla para inyectar el medicamento intramuscular ni oxígeno para ponerle y dar los primeros auxilios temo por su vida

La respuesta que necesita esta niña

La denuncia reclama una evaluación social del hogar, suministro regular de los medicamentos prescritos por sus médicos, productos de higiene y apoyo para la persona que la cuida. Son asuntos que requieren respuestas verificables de Salud Pública y de las autoridades responsables de la asistencia social.

A los organismos del régimen cubano les corresponde explicar cómo están atendiendo este caso. El discurso de protección a la infancia queda sometido a una prueba concreta cuando una menor necesita cuidados permanentes y su entorno denuncia que no tiene con qué proporcionárselos.

La necesidad de esta niña no termina cuando se deja de mirar la fotografía. Sigue en la siguiente toma de medicamento, en el próximo lavado de ropa y en cada jornada de cuidado que su abuela debe afrontar. Visibilizar el caso puede ayudar a romper el silencio; resolverlo exige que el respaldo llegue a esa casa.

Sobre esta información: la exclusiva se basa en una denuncia remitida directamente a CPM, mensajes, fotografías y la copia de un resumen clínico. El material recibido no incluye una respuesta institucional ni permite fechar las fotografías. Se omiten el nombre completo, el domicilio exacto y los detalles íntimos de la menor.

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Ernesto García

Periodista y editor con más de 25 años de experiencia. Me gradué en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, y desde entonces dediqué mi vida a contar historias, a informar y a defender el periodismo libre. En 2016 tuve que dejar Cuba. La censura y la persecución a los periodistas me obligaron a tomar esa decisión. Llegué a Miami y aquí encontré la libertad que necesitaba para seguir haciendo lo que más amo: periodismo sin ataduras. Hoy soy Director General de Cubanos por el Mundo, una plataforma que nació para conectar, visibilizar y acompañar a todos los cubanos que, como yo, construimos nuestra vida fuera de la isla sin perder nuestras raíces. Porque ser cubano no termina donde termina Cuba.

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