El sobrino nieto de Fidel Castro intentó despejar todas las dudas de que sea «el Delcy Rodríguez de Cuba» y que podría sustituir a Miguel Mario Díaz-Canel, alias el Puesto a Dedo.
Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera del régimen, negó que aspire a gobernar la isla.
Su respuesta llega después de meses de especulaciones que lo presentan como «el Delcy Rodríguez de Cuba»: una figura del propio poder que podría asumir el mando si Miguel Díaz-Canel fuera desplazado.
«No tengo aspiraciones en ese sentido. Soy simplemente un servidor público y trabajaré donde sea necesario, sin aspirar a ningún cargo en particular», declaró el funcionario de 55 años en una entrevista concedida a Reuters en La Habana, fechada este 29 de septiembre.
La agencia señaló que existen rumores persistentes de que estaría siendo preparado como próximo gobernante cubano.
La comparación con Delcy Rodríguez
La expresión «el Delcy Rodríguez de Cuba» alude al papel de la actual gobernante interina de Venezuela, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026.
Reuters había recogido en marzo la especulación de analistas sobre un posible papel semejante para Pérez-Oliva Fraga en Cuba.
El parentesco del ministro alimenta la atención sobre su figura: su abuela materna, Ángela Castro, era hermana mayor de Fidel Castro. Pertenecer a esa familia y ocupar cargos de alto nivel podría ser un indicio de que va camino a sustituir a Díaz-Canel.
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Negocios con Estados Unidos y presión sobre La Habana
La sucesión fue solo una parte de la entrevista. Pérez-Oliva Fraga también negó tener conocimiento de contactos entre el régimen cubano y empresas vinculadas directamente con Donald Trump.
Atribuyó al embargo estadounidense el principal obstáculo para ampliar las reformas económicas y atraer inversión extranjera. Washington, por su parte, sostiene que las reformas anunciadas por La Habana son insuficientes y reclama elecciones libres y justas.

Así, el funcionario al que algunos señalan como «el Delcy Rodríguez de Cuba» rechaza públicamente cualquier aspiración presidencial, pero continúa al frente de una cartera decisiva para los intentos del régimen de conseguir capital y acuerdos comerciales.
Por ahora, la posibilidad de que sustituya a Díaz-Canel sigue siendo una probabilidad, y quizás no un relevo anunciado.