«No pudieron entonces. No podrán ahora». Alex Otaola responde a las amenazas con una frase que enlaza el episodio actual con años de denuncias. En una publicación de Facebook cuya captura fue facilitada a Cubanos por el Mundo, el presentador recordó videos violentos que, según afirma, fueron utilizados para intimidarlo y señaló expresamente a Boris Arencibia, conocido como El Boris.
El mensaje, dirigido a este medio mediante una mención, habla de amenazas explícitas, de imágenes de ejecuciones atribuidas a cárteles y de videos de tiroteos en caseríos de Puerto Rico que Otaola atribuye a Arencibia. Su conclusión es tajante: esos episodios no han conseguido silenciarlos.
No pudieron entonces. No podrán ahora.
Alexander Otaola, publicación reproducida en la captura facilitada a CPM.
Esto Sigue hasta el Final!
La respuesta vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa estas denuncias: hasta dónde pretenden llevar la intimidación quienes convierten la discrepancia con un comunicador en advertencias sobre su seguridad.
Otaola responde a las amenazas tras el señalamiento de su propiedad
La declaración llega después de la publicación de la cuenta procastrista Alejandro Noticias Cuba documentada por CPM. Aquel mensaje difundió imágenes de la propiedad del presentador y presentó a opositores como posibles blancos en un escenario de conflicto armado, insinuando visitas a su rancho por parte de personas residentes en Estados Unidos.
La afinidad del discurso con el castrismo resulta visible en el mensaje. La identidad de quien administra la cuenta y una eventual orden de la Seguridad del Estado no han sido verificadas. La denuncia permite examinar la intimidación sin presentar como probada una cadena de mando que las capturas no demuestran.
Otaola eligió contestar con un recuento de lo que asegura haber enfrentado. Al escribir que no han podido callarlos, utilizó el plural y mencionó a Cubanos por el Mundo.
Boris Arencibia, El Boris: las denuncias de 2019
La referencia a Boris Arencibia tiene antecedentes en el archivo de Cubanos por el Mundo. El 22 de octubre de 2019, este medio recogió la denuncia de Otaola sobre una publicación que atribuía al entonces representante de El Chacal. Según aquella cobertura, el mensaje aludía a cinco muertos en el barrio de Puerto Rico donde Boris había vivido; el presentador lo interpretó como una amenaza.
En esa intervención, Otaola sostuvo que los ataques públicos de Arencibia y del reguetonero lo habían llevado a buscar asesoramiento legal. El enfrentamiento se produjo después de su viaje a Praga para participar en el Forum 2000. La referencia a Puerto Rico que reaparece en su respuesta actual, por tanto, tiene un precedente documentado en su propia denuncia de entonces.
Al día siguiente, CPM informó que Otaola anunció haber presentado una denuncia ante la Policía de Miami, acompañado por su abogada. Esa cobertura recoge sus declaraciones sobre el trámite; no aporta una sentencia por aquellas amenazas.
El trasfondo político de Arencibia también apareció posteriormente en nuestras páginas. En febrero de 2024, CPM documentó la defensa que hizo el programa estatal Con Filo del promotor y del festival de Cayo Santa María que había organizado. Ese respaldo propagandístico explica parte de la controversia pública con Otaola, pero no prueba quién está detrás de la cuenta que lo amenaza ahora.
La condena federal de Boris Arencibia
En la captura, Otaola se refiere a El Boris como «hoy preso». El antecedente judicial confirmado es una condena a 57 meses de prisión federal, impuesta el 30 de octubre de 2025 y anunciada por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida el 5 de diciembre de ese año.
Según el Departamento de Justicia, Arencibia se declaró culpable de conspiración para cometer lavado de dinero en una causa y de tráfico de productos médicos con documentación falsificada en otra. La pena de 57 meses debía cumplirse simultáneamente con otra de 43 meses.
La Fiscalía vinculó a Arencibia y a José Armando Rivera García con la venta de aproximadamente 28 millones de dólares en medicamentos desviados de los canales legítimos. Entre los productos había tratamientos para el VIH y el cáncer. Esos delitos sustentan la condena federal; las amenazas denunciadas por Otaola constituyen un antecedente distinto.
La respuesta: seguir hablando
El mensaje actual no anuncia una nueva actuación policial ni una decisión judicial. Expresa la determinación de continuar después de las intimidaciones que el presentador enumera. Cierra con sus etiquetas habituales y con una declaración de continuidad: «Esto Sigue hasta el Final!».
La crítica al régimen cubano, la controversia artística y el desacuerdo con un programa pueden discutirse públicamente. Señalar la vivienda de su conductor o invocar imágenes de violencia cambia la naturaleza de ese intercambio. Frente a ese intento de intimidación, Otaola ha dejado su respuesta por escrito: seguirá hablando.