
Lo cierto es que: critiquen o no critiquen, se opongan algunos o no se opongan, quieran o no verlo; un cambio viene en camino, y no es sólo política ni bla bla, es real. Yo ya a mi edad y después de estas borracheras no tengo mucha cabeza para pensar, y hasta me aprieta el sombrerito, pero las cosas no pasan por gusto.
Manolín dijo un día en la tele de Miami que el comunismo se caía solito, que no había ni que tumbarlo, Issac también habló lo suyo y Pancho Céspedes no se quedó atrás, (todos se declararon anticomunistas antes de su regreso triunfal al hogar, donde han sido aceptados, por los políticos, porque el pueblo jamás los rechazó).
Pero aunque Paquito de Rivera le dispare con todos los hierros a Pancho Céspedes por su programada presentación en la Habana, él sabe que Pancho, al igual que Manolín e Issac son libres de hacer con sus vidas lo que les venga en gana.
Lo más importante, ni Pancho, ni Manolín, ni Issac, son políticos como tampoco lo es Willy Chirino a quien le han colocado el peso cultural de todo el exilio histórico sobre sus hombros. Sin embargo, a pesar de esa carga política inmensa que arrastra junto a su fama: yo no dudo que Willy este loquito por salir del clóset, (me refiero al armario político) y encaramarse en una tribuna, (no en la antimperialista) y cantarle a esa Habana, que él sabe que le está esperando.
Y recuerden que este borrachín empedernido se los dice hoy: «Con Cultura, Deporte e Iglesia la gente se hace menos necia.»