El «hijo de Chávez» resultó ser todo un malcriado. Y es que el «presidente obrero y humilde» de Venezuela, Nicolás Maduro, enfureció al darse cuenta que el micrófono que le habían dado no estaba encendido y se lo lanzó a su asistente.
La descortesía con la que Maduro le arrojó el micrófono a sujeto deja mucho de que hablar de quien se hace llamar «del pueblo» y un gran «socialista».
Fue de tal magnitud la malcriadez del mandatario que el gobernador chavista, Rafael Lacava, se impresionó por la forma de actuar y trató de ayudar al hombre.
Al parecer a Lacava, quien es conocido por ser un extravagante, no le gustó el «pataleo» del hijo de Chávez.
“Hay cosas que hay cambiar”, dijo Maduro cuando le acercaron un nuevo micrófono.
Creo que una de ellas es la actitud del mandatario.
Redacción Cubanos por el Mundo




