Un nuevo y atroz caso relacionado con las manifestaciones del 11J fue expuesto en las últimas horas. En esta oportunidad, se trata del preso político Miguel Páez Estiven, quien fue condenado a 22 años de privación de libertad únicamente por pedir el fin de la miseria en su país en aquella histórica jornada.
Según la información ofrecida por Marcel Valdés en su cuenta de Facebook, Miguel tiene 60 años de edad y padece de serias enfermedades, algo que, como suele suceder, no le interesa en lo absoluto a la dictadura.
Lo más preocupante del caso surge cuando se conoce que el hombre está haciendo sus necesidades con sangre dentro de las mazmorras, y lo peor, sin contar con una atención médica adecuada y, mucho menos, medicinas.
“Miguel es solo un señor de 60 años que salió a gritar libertad, una persona humilde, y ese régimen aprovecha todo eso para ir con más furia. Lo de esta dictadura no tiene perdón. Me cuentan que Miguel Páez está haciendo sus necesidades con sangre y la atención médica es prácticamente nula”, especificó Valdés.
Este preso político fue acusado del falso delito de “sedición”, ese que se inventó el régimen para castigar a los menos culpables del caos que se vive en la isla.
Actualmente, Miguel Páez Estiven se encuentra recluido en el penal de Combinado del Este, donde además de sus enfermedades, tiene que lidiar con el maltrato de los cobardes esbirros.
Cuesta creer que a un hombre como Miguel le roben su libertad por más de 20 años por solo haberse manifestado, al mismo tiempo que, en cada rincón del territorio, los verdaderos delincuentes caminan a sus anchas sin ser castigados por sus actos.
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Redacción de Cubanos por el Mundo