El preso político Dayron Muñoz Camellar, secuestrado tras las manifestaciones del 11J del año pasado, cumplió recientemente un mes en huelga de hambre, misma que inició como reclamo a la absurda condena de 12 años de privación de libertad que recibió solo por exigir la libertad de su país.
Su madre, Ohisa Muñoz, mencionó a Radio Martí que, la semana pasada, este preso político fue trasladado hasta el Hospital Mario Muñoz de la provincia de Matanzas, donde decidió ingerir líquido.
“Me citaron para la delegación del MININT, para que yo firmara un documento, porque él no quiere ni que lo toquen, ni tomar agua, entonces hacía falta firmar ese documento para cuando él estuviera si consciencia, ellos poder actuar y no dejarlo morir”, dijo la mujer.
Ohisa Muñoz subrayó que, a pesar de que su hijo accediera a ingerir líquido y recibir atención médica, se mantiene plantado en huelga de hambre en aras de luchar por su propia justicia.
“Él no va a comer, porque lo sentenciaron a 12 años por solo tener una mano puesta en un carro del gobierno y la otra con su teléfono tirándose una selfie. Es injusta, ese niño no hizo nada. Al ver el pueblo, él quiso mirar y se sumó a la protesta”, relató.
Trascendió que, luego de su injusto encarcelamiento, el aparato de injusticia de la isla pretendía, en primera instancia, acusarlo con el falso delito de “desorden público”, sin embargo, en su petición fiscal apareció el de “sedición”.
El preso político Dayron Muñoz empezó su huelga de hambre el 17 de junio en la cárcel de Combinado del Sur, en territorio matancero. En medio de la protesta, la dictadura ratificó su condena de cárcel.

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Redacción de Cubanos por el Mundo