El régimen castrista somete a los presos políticos y a sus familiares en Cuba a una extorsión económica sistemática y despiadada para obligarles a cubrir las necesidades básicas que el Estado criminal dictatorial niega de forma deliberada en las prisiones.
Un informe publicado el lunes por la organización Cubalex documenta 28 testimonios que desnudan la crueldad extrema del sistema penitenciario. La investigación expone cómo la dictadura traslada la responsabilidad absoluta de garantizar alimentación, agua potable, medicamentos y artículos de higiene directamente a los bolsillos de las familias.
Las familias pagan miles de pesos por cada jaba de suministros
Para cumplir con esta imposición criminal, los parientes deben desembolsar sumas que oscilan entre 20,000 y 60,000 pesos por cada jaba de suministros, siendo el monto más frecuente de 30,000 a 40,000 pesos por cada entrega individual.
Estos pagos constituyen un gasto recurrente y asfixiante que se acumula inexorablemente con los altos costos de transporte necesarios para visitar los penales.
Los traslados implican desembolsos adicionales de entre 400 y 15,000 pesos según la distancia geográfica, con un promedio habitual de 3,000 a 8,000 pesos. Cuando los familiares no pueden viajar por carecer de medios, pagan entre 5,000 y 6,000 pesos a terceros para transportar los paquetes, sumando recargas telefónicas mensuales para mantener la comunicación.
Los medicamentos agravan la crisis económica de los hogares
La profunda crisis sanitaria obliga a buscar fármacos en el mercado informal a precios destructivos e insostenibles. El documento detalla que un simple frasco de carbamazepina llegó a costar 5,000 pesos cubanos.
Cubalex contrasta drásticamente estos gastos con el salario medio mensual del sector estatal civil, fijado en 6,930 pesos durante 2025. Una jaba de suministros valorada en 40,000 pesos equivale a casi seis meses de sueldo estatal íntegro, dejando al descubierto la absoluta imposibilidad material de subsistencia.
El 60% de los entrevistados señala la urgencia económica como su mayor problema diario, al punto de que varios hogares apenas logran garantizar una sola comida al día.
Familias venden sus pertenencias para mantener a los presos políticos
Ante esta situación completamente desesperada, la dictadura empuja a los ciudadanos a vender desesperadamente pertenencias personales de gran valor, como la cuna de un niño, o a suspender definitivamente el envío de provisiones tras perder cualquier ayuda externa.
El estudio detalla pésimas condiciones carcelarias caracterizadas por raciones insuficientes, total falta de atención médica, restricciones severas de agua y la obligación de conseguir materiales para intervenciones sanitarias.
Esta degradación institucional golpea con dureza extrema, consolidando el castigo sistemático contra los presos políticos y sus respectivos núcleos cercanos.
Madres, esposas e hijas soportan el peso de la represión
El peso abrumador de esta tragedia recae implacablemente sobre madres, esposas, hermanas e hijas, quienes cargan con el aprovisionamiento, las tareas domésticas, el cuidado de parientes y todas las consecuencias de la represión.
El informe señala que estas mujeres enfrentan hostigamiento laboral constante, vigilancia policial y amenazas directas de la Seguridad del Estado.
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Las largas distancias geográficas hacia los centros penitenciarios imponen rutinas inhumanas, obligando a los familiares a salir de casa a las tres de la madrugada y caminar hasta 13 kilómetros, incluso acompañados de niños pequeños, para soportar visitas carcelarias que apenas duran dos horas.
Los niños sufren las consecuencias del encarcelamiento de sus padres
Los menores de edad sufren daños colaterales severos, reflejados en profundas alteraciones emocionales, bajo rendimiento escolar y carencias materiales absolutas derivadas del cruel encarcelamiento de sus padres.
A este siniestro escenario se suman los constantes obstáculos impuestos por las autoridades para ocultar información sobre la situación carcelaria y sobre los beneficios legales a los que legítimamente podrían optar los presos políticos.
Cubalex concluye firmemente que la represión del régimen castrista trasciende los muros de las prisiones, fracturando por completo la economía, la salud y la estabilidad de las familias de los presos políticos, consolidando un castigo generalizado, cruel y despiadado contra los presos políticos en toda la isla.




