Juan Orlando Hernández se juramentó en Tegucigalpa, Honduras. Este es su segundo período como presidente y se enfrenta a un país plegado de manifestaciones y reclamos ante los resultados de las elecciones de noviembre pasado, reseña CNN en español.
La suya fue una controvertida reelección. Provocó días de disturbios “que llevaron al gobierno a imponer un toque de queda nocturno en diciembre pasado”.
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La investidura tuvo lugar bajo fuertes medidas de seguridad porque “la gente tiene rabia”. El nuevo mandato de Hernández se extenderá hasta el 2022.
En su discurso de investidura, Hernández aseguró:
“Estoy listo para escuchar cualquier propuesta sin barreras porque de eso se trata el diálogo, que nos guiará a la reconciliación y a la recuperación del pueblo hondureño”
Una explicación a fondo
El candidato opositor Salvador Nasralla perdió el proceso de noviembre. Desde entonces, ha apoyado decenas de manifestaciones en la nación centroamericana.
Ha acusado a Hernández de manipular los resultados de la elección. Incluso la Organización de Estados Americanos pidió nuevas elecciones presidenciales en Honduras “tras hallar copiosas irregularidades en su proceso electoral”, según el portal de noticias.
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Liz Throssell, portavoz del Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, declaró recientemente:
“Entre el 29 de noviembre y el 22 de diciembre, al menos 22 personas resultaron muertas en el contexto de protestas poselectorales —entre ellas 21 civiles y un oficial de policía—”
Añadió que la ONU “verificó información sobre que 13 de estas muertes fueron a manos de las fuerzas de seguridad“.
Redacción Cubanos por el Mundo.