El Gobierno de los Estados Unidos dio pasos decisivos para concretar una acusación formal contra el dictador Raúl Castro, el nonagenario jerarca que, junto a su fallecido hermano Fidel, sumergió a Cuba en décadas de opresión y miseria.
Según confirmaron funcionarios estadounidenses, el Departamento de Justicia evalúa presentar cargos criminales vinculados al derribo de las avionetas del grupo humanitario Hermanos al Rescate en 1996. Este movimiento judicial representa un golpe directo al corazón de la tiranía castrista, que por casi 30 años esquivó las consecuencias legales de aquel ataque ocurrido en aguas internacionales, donde cuatro civiles perdieron la vida a manos de la aviación militar del régimen.
Acusación contra Raúl Castro
Según la información divulgada por CBS News, la eventual acusación contra Raúl Castro tendría que ser evaluada y aprobada por un gran jurado en Estados Unidos. El caso se concentraría en el ataque ejecutado por aviones militares del régimen cubano contra dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate, organización humanitaria que realizaba misiones de búsqueda de balseros cubanos en el estrecho de Florida.
El avance de estas acciones judiciales ocurrió en medio del endurecimiento de la política de la administración del presidente Donald Trump hacia la dictadura cubana. Washington incrementó la presión económica y diplomática contra La Habana mediante amenazas de severos aranceles a países que exporten petróleo hacia la isla.
La ofensiva estadounidense también coincidió con nuevas exigencias de reformas políticas profundas dentro de Cuba. Desde la Casa Blanca insistieron en que cualquier acercamiento bilateral dependerá de cambios estructurales reales dentro del sistema impuesto por el Partido Comunista.
Aunque Raúl Castro abandonó formalmente el liderazgo del Partido Comunista de Cuba en 2021, dentro y fuera de la isla continúa siendo considerado una de las figuras con mayor poder e influencia dentro del aparato político y militar del régimen. Para la Casa Blanca, la estructura de poder en la isla sigue bajo el control de la familia Castro y la cúpula militar, un grupo que secuestró la economía nacional a través de conglomerados como GAESA.

El rol del nieto de Raúl Castro en los contactos con Washington
En medio de este escenario, el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo este jueves reuniones vinculadas con representantes cercanos al círculo de poder de Raúl Castro. Entre ellos figuró Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto del dictador cubano y señalado como uno de sus principales operadores políticos y enlaces discretos con Washington.
De acuerdo con un funcionario de la CIA citado por CBS News, Ratcliffe transmitió personalmente un mensaje del presidente Trump durante esos contactos. El funcionario aseguró que Estados Unidos está “preparado para involucrarse seriamente en cuestiones económicas y de seguridad, pero sólo si Cuba realiza cambios fundamentales”.
La misma fuente añadió que Cuba “ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios del hemisferio occidental”, en una clara advertencia dirigida a la estructura política y de inteligencia del régimen.
Mientras el proceso judicial contra Raúl Castro gana terrreno, el sistema de inteligencia de EE. UU. dejó claro que no tolerará la presencia de bases militares o centros de espionaje de potencias extranjeras en territorio cubano.
Aunque el régimen emitió un comunicado donde negó ser una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y rechazó cualquier vínculo con organizaciones extremistas, la realidad en el terreno contradice su discurso. La falta de avances en la apertura política y el mantenimiento de una economía centralizada que solo beneficia a los generales castristas impidió cualquier normalización real de las relaciones.
Miami impulsa investigaciones contra la cúpula castrista
La presión también se intensificó desde el sur de Florida. Fiscales federales de Miami impulsaron meses atrás una iniciativa integral para perseguir los crímenes de los líderes comunistas. Este programa, que une fuerzas del Departamento del Tesoro y organismos locales, puso su foco en delitos de narcotráfico, lavado de dinero y violaciones migratorias cometidas por la élite que rodea a Raúl Castro.
A esto se sumó la reapertura de una investigación estatal en Florida sobre el incidente de 1996, impulsada por el fiscal general del estado y respaldada por figuras como el senador Rick Scott, quien exigió que Castro sea llevado ante la justicia para responder por sus crímenes de lesa humanidad.
Hasta el momento, el Departamento de Justicia evitó comentar públicamente sobre la posibilidad de una acusación formal.
Cabe recordar que en febrero de 1996, cazas MiG de la Fuerza Aérea del régimen derribaron dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales, según determinaciones realizadas por autoridades estadounidenses. El ataque provocó la muerte de cuatro activistas: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
El incidente generó indignación internacional y derivó en nuevas sanciones estadounidenses contra La Habana. Décadas después, familiares de las víctimas y organizaciones del exilio cubano continuaron reclamando justicia y responsabilizando directamente a la estructura militar dirigida entonces por Raúl Castro.
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