El nefasto régimen cubano desató este jueves una furiosa ráfaga de cinismo contra Estados Unidos al acusar a Washington de privar a la infancia de una alimentación adecuada, ocultando desesperadamente su propia incapacidad criminal para sostener a la población.
El vocero de la tiranía, Bruno Rodríguez Parrilla, atacó la autoridad moral estadounidense tras el decomiso de biodiésel destinados a la empresa estatal ENETEC, sancionada por la justicia internacional.
El aparato comunista tildó de piratería la interceptación de 90 procedentes de Florida y Texas, además de la detención de embarcaciones sospechosas en aguas del Caribe, en un burdo intento por disfrazar la ruina absoluta de su modelo opresor como un supuesto castigo extranjero contra el país.
El gobierno de EEUU carece de autoridad práctica y moral para decidir qué es legal al amparo del Derecho Internacional y de las normas del libre comercio. Sus medidas no sólo están dirigidas ilegalmente contra Cuba, sino también contra el resto de la comunidad internacional. Quienes las asumen como legales, se hacen cómplices del castigo colectivo al que EEUU está sometiendo al pueblo cubano. El gobierno estadounidense no tiene autoridad alguna para decidir quién puede y quién no comerciar combustibles o cualquier otro producto con Cuba, invertir en nuestro país, ayudar a nuestro pueblo. #CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí.
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) October 8, 2026
La pataleta del régimen cubano
Con un descaro ilimitado, los jerarcas castristas denunciaron un presunto cerco energético y bloqueo naval, pretendiendo exigir impunidad para negociar libremente mientras explotan el hambre y las severas carencias del pueblo azotado por la dictadura.
No obstante, mientras la cúpula victimiza su discurso en plataformas digitales proclamando defender el derecho internacional, el régimen cubano demuestra que solo le interesa rescatar los flujos de dinero y recursos estratégicos que alimentan sus estructuras de represión interna.
Las sanciones impuestas por las autoridades norteamericanas golpean directamente a los cómplices comerciales de la tiranía, asfixiando los esquemas oscuros con los que el castrismo intenta financiarse a costa del constante sufrimiento de millones de familias sometidas a la penuria energética cotidiana.
La nutrición infantil como argumento político
En una desvergonzada maniobra de manipulación diplomática en las Naciones Unidas, la tiranía logró promover la aprobación de la resolución L.32 mediante el Consejo de Derechos Humanos para utilizar la nutrición infantil como escudo político.
El canciller del castrismo intentó señalar descaradamente al gobierno norteamericano por limitar el acceso de los menores a alimentos sanos, distorsionando la realidad de un país donde el régimen cubano destruyó sistemáticamente la producción agrícola y los sistemas de distribución.
A propuesta de Cuba, junto a otros países, el Consejo de Derechos Humanos de @ONU_es aprobó por primera vez una resolución demandando el cese de las medidas contrarias al Derecho Internacional que afectan el acceso de los niños a una alimentación nutritiva. Estados Unidos insiste en privar a los niños cubanos de su derecho a una alimentación sana y nutritiva. El Consejo de #DDHH ha determinado que el bloqueo contra Cuba viola el derecho humano a la alimentación. #CubaNoEsUnaAmenaza El Bloqueo Sí.
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) October 8, 2026
Resulta indignante que los opresores apelen a organismos internacionales exigiendo equidad alimentaria y transferencias de tecnología, cuando han sido sus propias políticas económicas devastadoras las que han arruinado el campo, empujando a los niños a la desnutrición crónica mientras la élite privilegia su propia permanencia en el poder.
Alimentos y medicinas varados en puertos del Caribe
La retórica mentirosa de La Habana también atribuyó a las sanciones externas la parálisis de contenedores cargados con alimentos, medicinas y recursos para el sector hídrico que permanecen varados en puertos del Caribe.
Sin embargo, esta grave escasez que ahoga a los ciudadanos no es más que la consecuencia directa de la insolvencia financiera y el impago crónico generados por el modelo comunista.
En lugar de asumir su responsabilidad por el colapso total de los servicios públicos, el régimen cubano prefiere victimizarse internacionalmente, ocultando que los cargamentos no ingresan a la isla debido a la desconfianza comercial provocada por sus constantes incumplimientos y por la corrupción desmedida que impera dentro de la cúpula dominante.
La dictadura culpa a Estados Unidos por la crisis cubana
En definitiva, la arremetida mediática del canciller castrista no es más que el pataleo desesperado de una tiranía moribunda que intenta traspasar a Estados Unidos la culpa por el desastre generalizado que causó el comunismo.
La confiscación del combustible norteamericano no priva al pueblo de beneficio alguno, puesto que los recursos que ingresan al país son desviados inmediatamente para sostener los órganos de control y represión de la dictadura.
Mientras la población padece hambre, cortes eléctricos y miseria extrema, el régimen cubano insiste en culpar al exterior por una ruina fabricada exclusivamente en La Habana, demostrando una vez más ante la opinión pública internacional que la única y verdadera amenaza para la vida y el bienestar de la infancia habita en el propio palacio dictatorial de la tiranía.




