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Cinismo absoluto: Régimen cubano acusa a Estados Unidos de «privar a los niños de una alimentación sana»

El nefasto régimen cubano desató este jueves una furiosa ráfaga de cinismo contra Estados Unidos al acusar a Washington de privar a la infancia de una alimentación adecuada, ocultando desesperadamente su propia incapacidad criminal para sostener a la población.

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Canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez, vuelve a atacar de forma cínica a Estados Unidos
Bruno Rodríguez, canciller del régimen cubano / Foto: Referencia

El nefasto régimen cubano desató este jueves una furiosa ráfaga de cinismo contra Estados Unidos al acusar a Washington de privar a la infancia de una alimentación adecuada, ocultando desesperadamente su propia incapacidad criminal para sostener a la población.

El vocero de la tiranía, Bruno Rodríguez Parrilla, atacó la autoridad moral estadounidense tras el decomiso de biodiésel destinados a la empresa estatal ENETEC, sancionada por la justicia internacional.

El aparato comunista tildó de piratería la interceptación de 90 procedentes de Florida y Texas, además de la detención de embarcaciones sospechosas en aguas del Caribe, en un burdo intento por disfrazar la ruina absoluta de su modelo opresor como un supuesto castigo extranjero contra el país.

La pataleta del régimen cubano

Con un descaro ilimitado, los jerarcas castristas denunciaron un presunto cerco energético y bloqueo naval, pretendiendo exigir impunidad para negociar libremente mientras explotan el hambre y las severas carencias del pueblo azotado por la dictadura.

No obstante, mientras la cúpula victimiza su discurso en plataformas digitales proclamando defender el derecho internacional, el régimen cubano demuestra que solo le interesa rescatar los flujos de dinero y recursos estratégicos que alimentan sus estructuras de represión interna.

Las sanciones impuestas por las autoridades norteamericanas golpean directamente a los cómplices comerciales de la tiranía, asfixiando los esquemas oscuros con los que el castrismo intenta financiarse a costa del constante sufrimiento de millones de familias sometidas a la penuria energética cotidiana.

La nutrición infantil como argumento político

En una desvergonzada maniobra de manipulación diplomática en las Naciones Unidas, la tiranía logró promover la aprobación de la resolución L.32 mediante el Consejo de Derechos Humanos para utilizar la nutrición infantil como escudo político.

El canciller del castrismo intentó señalar descaradamente al gobierno norteamericano por limitar el acceso de los menores a alimentos sanos, distorsionando la realidad de un país donde el régimen cubano destruyó sistemáticamente la producción agrícola y los sistemas de distribución.

Resulta indignante que los opresores apelen a organismos internacionales exigiendo equidad alimentaria y transferencias de tecnología, cuando han sido sus propias políticas económicas devastadoras las que han arruinado el campo, empujando a los niños a la desnutrición crónica mientras la élite privilegia su propia permanencia en el poder.

Alimentos y medicinas varados en puertos del Caribe

La retórica mentirosa de La Habana también atribuyó a las sanciones externas la parálisis de contenedores cargados con alimentos, medicinas y recursos para el sector hídrico que permanecen varados en puertos del Caribe.

Sin embargo, esta grave escasez que ahoga a los ciudadanos no es más que la consecuencia directa de la insolvencia financiera y el impago crónico generados por el modelo comunista.

En lugar de asumir su responsabilidad por el colapso total de los servicios públicos, el régimen cubano prefiere victimizarse internacionalmente, ocultando que los cargamentos no ingresan a la isla debido a la desconfianza comercial provocada por sus constantes incumplimientos y por la corrupción desmedida que impera dentro de la cúpula dominante.

La dictadura culpa a Estados Unidos por la crisis cubana

En definitiva, la arremetida mediática del canciller castrista no es más que el pataleo desesperado de una tiranía moribunda que intenta traspasar a Estados Unidos la culpa por el desastre generalizado que causó el comunismo.

La confiscación del combustible norteamericano no priva al pueblo de beneficio alguno, puesto que los recursos que ingresan al país son desviados inmediatamente para sostener los órganos de control y represión de la dictadura.

Mientras la población padece hambre, cortes eléctricos y miseria extrema, el régimen cubano insiste en culpar al exterior por una ruina fabricada exclusivamente en La Habana, demostrando una vez más ante la opinión pública internacional que la única y verdadera amenaza para la vida y el bienestar de la infancia habita en el propio palacio dictatorial de la tiranía.

Mateo Orozco

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