En un acto cargado de simbolismo histórico y firmeza política, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó este viernes la ley HB 905, un instrumento jurídico diseñado para asfixiar cualquier intento de penetración económica o política de regímenes totalitarios en el estado.
La normativa, que pone un énfasis particular en la amenaza que representa la dictadura instalada en La Habana, busca cortar los lazos comerciales de entidades que operan en Florida mientras mantienen vínculos con la cúpula castrista.
Ron DeSantis eligió como escenario el Museo de la Brigada de Cochinos, en el corazón de la Pequeña Habana, para dejar claro que su administración no tolerará que el dinero de los contribuyentes floridanos termine directa o indirectamente en las arcas de un sistema opresor.
Acompañado por veteranos de la Brigada 2506, quienes arriesgaron sus vidas en 1961 por la libertad de la isla, el mandatario republicano reivindicó el legado de aquellos combatientes. Durante su intervención, Ron DeSantis aseguró que los exiliados que formaron parte de aquella gesta militar estuvieron “del lado correcto de la historia”.
Ron DeSantis asesta golpe financiero a empresas vinculadas con la dictadura de Cuba
El gobernador enfatizó que la política exterior y estatal no debe enfocarse en reformas superficiales que solo sirven para oxigenar a la cúpula militar de la isla, sino en un cambio estructural y absoluto de sistema.
En ese sentido, la visión del gobernador sobre el futuro de la nación caribeña resultó tajante frente a la audiencia.
“Lo que se necesita es el fin del régimen, no solo reordenar las sillas en el Titanic”, afirmó Ron DeSantis, comparando la actual decadencia del sistema comunista con el hundimiento del famoso trasatlántico.
Con esta analogía, el líder floridiano desestimó las posturas que abogan por un acercamiento comercial con las empresas controladas por el conglomerado militar GAESA.
“No se puede hacer negocios con criminales”, agregó.
Vale mencionar que la Ley de Restricción y Aplicación de la Ley contra la Injerencia Extranjera no solo apunta a La Habana, sino que identifica a un bloque de naciones que Washington cataloga como adversarios o países de preocupación especial, entre ellos, China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Venezuela y Siria.
Sin embargo, para los cubanos residentes de Florida, la inclusión de la isla comunista en esta lista negra representa una victoria contra el cabildeo que intentó normalizar las relaciones con la dictadura en años recientes.
Asimismo, Ron DeSantis señaló a través de sus canales oficiales que este paquete legislativo combate la influencia extranjera hostil mediante el establecimiento de controles estrictos a las asociaciones y acuerdos con estos Estados.
La seguridad nacional y la integridad de las instituciones públicas aparecen como los pilares fundamentales de este esfuerzo legal. Según las palabras del gobernador, permitir que agentes externos manipulen la infraestructura crítica o el proceso político de Florida es un riesgo que su administración decidió mitigar con severidad.

“No se puede permitir que la injerencia extranjera socave nuestro proceso político, nuestras instituciones públicas, nuestra infraestructura crítica ni nuestras industrias”, precisó Ron DeSantis al explicar el alcance de las sanciones que acompañan a la nueva normativa.
A partir del 1 de julio de 2026, fecha en que la ley entrará en vigor, las empresas que deseen operar en el estado deberán someterse a un escrutinio más riguroso.
La HB 905 otorga facultades a las autoridades locales para suspender o denegar licencias comerciales a aquellas corporaciones que mantengan actividades en Cuba que violen las leyes federales de los Estados Unidos o las regulaciones específicas de Florida. Este mecanismo de control incluye la obligatoriedad de presentar declaraciones juradas que certifiquen la ausencia de vínculos con el aparato represivo cubano, estableciendo penas de perjurio para quienes intenten ocultar sus nexos con el castrismo.
Ron DeSantis blinda Florida y prepara el terreno económico para una Cuba libre
A pesar del enfoque restrictivo actual, la ley que impulsó Ron DeSantis contiene un rayo de esperanza para el pueblo cubano en un escenario postdictadura. El texto legal incluye un apartado denominado “Apoyo a una Cuba Libre e Independiente”, el cual permite una transición fluida hacia la libertad económica.
Bajo esta cláusula, el gobernador tiene la autoridad de suspender las restricciones estatales de manera temporal si ocurre un cambio democrático real y Washington modifica el estatus diplomático de la isla. Esto facilitaría que Florida se convierta en el principal socio comercial de una Cuba democrática, permitiendo inversiones y reconstrucción una vez que la tiranía sea derrocada.
En ese contexto, el mandatario proyectó una visión optimista sobre lo que Cuba podría representar para la región sin el lastre del comunismo. Ron DeSantis sostuvo que el país caribeño posee un potencial económico extraordinario que hoy se encuentra secuestrado por la mala gestión y la represión.
Para el gobernador, bajo un sistema de derecho y libertad, la isla podría ser un territorio “increíblemente exitoso”.
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