Sacerdote cubano Alberto Reyes al régimen castrista: “Abandonen para siempre esta tierra y no vuelvan nunca más”

El sacerdote cubano, Alberto Reyes Pías, exhortó al régimen castrista a abandonar la isla de una vez por todas y permitir al pueblo la transición a la libertad y una vida digna.

Con la contundencia de quien padece en carne propia la barbarie social e institucional impuesta por la tiranía, las palabras publicadas por el religioso retumban como un hachazo fulminante contra el aparato dictatorial de La Habana.

Frente al colapso absoluto del país, la postura eclesiástica abandona cualquier tibieza diplomática para exclamar categóricamente: “a los que tienen en sus manos el control de este país, por favor, tengan un mínimo de decencia y dignidad, tengan un mínimo de empatía con el dolor y el sufrimiento de este pueblo, y váyanse, váyanse todos, abandonen para siempre esta tierra y no vuelvan nunca más”.

El delirio totalitario en medio del apagón nacional

Sumido en la penumbra física y moral a la que el castrismo somete cotidianamente a la población, el presbítero alzó el tono en sus redes sociales tras jornadas consecutivas de apagones despiadados. En sus declaraciones, el sacerdote cubano denunció el desprecio sistemático con el cual los jerarcas militares contemplan el calvario de millones de familias hambrientas.

El clérigo advirtió que la oligarquía dictatorial padece el mismo delirio de grandeza de los tiranos romanos del pasado, creyéndose indispensables mientras arrastran al Estado hacia una decadencia brutal.

Sin embargo, remarcó que cualquier inestabilidad momentánea provocada por la salida de la mafia castrista resultará infinitamente preferible al infierno perpetuo que hoy desgarra a la nación. “Será el caos que precederá al orden, porque estoy seguro de que lograremos hacer viable este país sin ustedes, porque, precisamente, para que este país funcione y progrese, ustedes tienen que marcharse, para siempre”.

Ruina absoluta y regreso a una dimensión prehistórica

La radiografía social expuesta por el religioso refleja la degradación total de la infraestructura vital en la isla comunista. El sacerdote cubano Alberto Reyes señala que la ciudadanía malvive arrojada a una dimensión cavernaria, privada de electricidad, medicamentos, alimentos elementales y combustible básico.

El presbítero sentenció crudamente la catástrofe social: “estamos viviendo como bestias, como si nos hubiesen enviado a una dimensión prehistórica”. Y es que las familias cubanas cocinan hoy con carbón vegetal, acuden a centros hospitalarios convertidos en depósitos de muerte sin insumos, intentan realizar trámites en bancos desvalijados y envían a sus hijos a escuelas desiertas sin maestros, mientras la cúpula dominante ignora olímpicamente el colapso que jamás solucionará.

Rechazo frontal al socialismo y a las falsas reformas

Ante la parálisis productiva y el dolor generalizado, el pronunciamiento fulmina las pretensiones reformistas que la tiranía pretende vender para ganar tiempo. Alberto Reyes reafirmó con vehemencia que la sociedad civil rechaza enfáticamente cualquier intento de maquillaje institucional, cualquier barniz de engaño ideológico y cualquier migaja provisional.

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El sacerdote cubano lo dejó absolutamente claro al proclamar: “no queremos reformas, no queremos un ‘socialismo sostenible’, no queremos una readaptación de la filosofía marxista. No queremos que intenten calmarnos poniéndonos un poquito más de luz, o dándonos un poco más de agua, o un poco más de comida”.

Fracaso del terrorismo de Estado y la censura

Asimismo, el mensaje desafía abiertamente el brazo represivo de los organismos de (in)seguridad e inteligencia del régimen castrista. Aunque las hordas militaricen las calles, vacíen los presidios de delincuentes comunes para encarcelar a manifestantes pacíficos y corten las conexiones telefónicas o de internet, el sacerdote cubano Alberto Reyes subrayó que el miedo quedó sepultado para siempre.

“Nada va a funcionar, porque este pueblo sabe que ya no tiene nada que esperar de ustedes, y que sólo nos queda reclamar nuestro derecho a la libertad, o morirnos de inanición, y morir no es la opción”, acotó.

El fin irrevocable de la dictadura en Cuba

El desenlace de esta etapa de tiranía resulta inevitable ante una masa popular que perdió completamente el temor a la bota dictatorial. Las reflexiones compartidas por este sacerdote cubano condensan la determinación de un pueblo dispuesto a romper las cadenas del comunismo para construir una sociedad con dignidad propia del siglo XXI,

La exigencia es única e innegociable: los opresores deben abandonar el poder para siempre y permitir que la luz de la libertad florezca en Cuba.

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