Salario en Cuba: trabajar un mes y no poder cubrir lo básico

Cuatro libras de pollo y diez pesos de vuelta. Eso compraría un trabajador que destinara sus 3.210 pesos de salario mínimo al pollo a 800 pesos la libra que mencionan los entrevistados en un video publicado el 23 de septiembre por Cubanos por el Mundo – Live. Todavía faltarían el arroz, el aceite, el transporte y cualquier medicina. La cuenta del salario en Cuba se rompe antes de completar la compra.

Los testimonios difundidos en nuestros canales y las historias documentadas por este medio permiten seguir esa brecha más allá de su equivalencia en dólares: cobrar, conseguir efectivo, encontrar alimentos aprovechables y decidir qué necesidad tendrá que esperar. El aumento anunciado por el régimen no resuelve por sí solo ninguna de esas operaciones.

En esta nota: La compra de alimentos · El mínimo y la canasta · Lo que llega a la bodega · Medicinas y escuela · La cuenta familiar.

Salario en Cuba: la compra que se lleva el mes

«Los salarios no se compaginan con los precios», dice uno de los entrevistados en el reportaje de Cubanos por el Mundo – Live. Otros enumeran lo que encuentran en los puntos de venta. Estos son cinco precios mencionados en el material:

Producto y presentación citadaPrecio en pesos cubanos
Pollo, una libra800 CUP
Frijoles, un paquete900 CUP
Arroz, una bolsa800 CUP
Picadillo, una libra600 CUP
Espaguetis, un paquete400 CUP
Precios testimoniales del video publicado el 23 de septiembre de 2026. No constituyen un promedio nacional; el peso de los paquetes y la bolsa no se precisa.

A ese precio, una libra de pollo equivale al 24,9% del salario mínimo mensual. Comprar cuatro costaría 3.200 pesos: el 99,7%. Es una comparación del poder de compra, sin suponer que ese sea el menú de todas las familias.

Cubanos por el Mundo – Live: testimonios sobre salarios, precios y dificultades para cobrar en efectivo. Publicado el 23 de septiembre de 2026.

El aceite añade otra barrera. En un video de Farándula de Cuba – Cubanos por el Mundo publicado el 10 de agosto, el boxeador conocido como El Zambo cita un pomo a 4.000 pesos en Cuba y un ingreso de 3.200. La denuncia describe su comparación concreta: el producto, por sí solo, supera el sueldo que menciona. Esa cifra redondeada de ingresos no debe confundirse con el mínimo de 3.210 pesos.

El estudio previo de esta redacción también recogió el caso de la doctora Alianis Leyva. En su testimonio divulgado en TikTok y reseñado por Árbol Invertido el 12 de septiembre, declaró un salario de 7.000 pesos. Frijoles, arroz, aceite, tres plátanos y picadillo sumaban 6.800: el 97,1% de ese ingreso, con 200 pesos restantes. Es el salario que ella declara, no el de todos los médicos. La suma corresponde a comprar los cinco productos, incluido el pomo de aceite; no significa que todos se consuman íntegramente en una sola comida.

Mujer junto al mostrador de una bodega cubana, con una balanza y una pizarra de productos al fondo.
Una mujer junto al mostrador de una bodega cubana. Imagen de archivo facilitada a la redacción; no corresponde a un registro de precios de 2026.

Qué cambia al subir el mínimo a 3.210 pesos

En la cobertura del anuncio salarial de Cubanos por el Mundo – Live se escucha al primer ministro Manuel Marrero comunicar el paso de 2.100 a 3.210 pesos y reconocer que el aumento sigue siendo insuficiente. El incremento nominal ronda el 53%. Para medir su alcance hay que mirar cuánto se puede comprar después, no solo cuánto crece la cifra en la nómina.

El artículo de Infobae del 1 de octubre aporta otra referencia: con el cambio informal de 750 pesos por dólar que cita, 3.210 pesos equivalen a 4,28 dólares. Es una conversión con la tasa utilizada en esa publicación, no una cotización garantizada para cualquier operación.

Ese medio recoge una estimación del Cuba Capacity Building Project de 96.060 pesos mensuales para una canasta integral de una persona, que incluye alimentación, aseo, ropa, limpieza, medicamentos y transporte. Dividirla entre 3.210 arroja 29,9 salarios mínimos. La cifra describe ese presupuesto estimado; no es un gasto promedio medido por Cubanos por el Mundo ni la canasta racionada de la libreta.

Encontrar comida tampoco garantiza poder aprovecharla

La compra fuera del circuito racionado debe leerse junto con lo que reciben los hogares por esa vía. En un video publicado el 17 de septiembre por el canal principal de Cubanos por el Mundo, una familia muestra insectos entre los chícharos. Quienes graban señalan cómo se mueven; uno de los presentes dice que ya había comido del producto.

El material documenta esa denuncia concreta. No permite medir por sí solo cuántas bodegas distribuyen alimentos en mal estado, pero deja visible un problema que una cuenta de salarios no registra: el alimento recibido puede no ser aprovechable. Reponerlo supone buscar otra oferta y volver a pagar.

Interior de la bodega El Túnel, con una mujer detrás del mostrador, estantes y una pizarra de productos.
Interior de la bodega El Túnel. Fotografía de archivo facilitada a la redacción, utilizada como referencia del comercio racionado.

Medicinas y uniformes: las otras cuentas de la casa

La comida compite con gastos que tampoco se pueden aplazar indefinidamente. El 31 de agosto de 2023, Cubanos por el Mundo recogió una denuncia del Observatorio Cubano de Derechos Humanos sobre ancianas que vendían sus medicamentos en Santiago de Cuba para comprar alimentos. Es un antecedente fechado, no una descripción de precios actuales: muestra hasta dónde puede llegar la necesidad cuando salud y alimentación dependen del mismo bolsillo.

La escuela abre otro frente. En agosto de 2024, este medio documentó el debate provocado por el envío de uniformes escolares desde Miami. Otaola cuestionó que las familias del exilio terminaran cubriendo prendas que el sistema educativo cubano no garantizaba en las tallas y cantidades necesarias.

El estudio salarial suma un ejemplo posterior: 14ymedio relató el 8 de julio de 2025 que una abuela pagó 7.500 pesos por tres camisas y dos shorts para su nieto. Según su testimonio, el importe equivalía a tres pensiones suyas y pudo abonarlo con dinero enviado por los padres del niño desde el extranjero. Es una compra de 2025, no una tarifa escolar nacional vigente.

El salario termina; las necesidades siguen

Antes de gastar aparece otra dificultad. En el reportaje de septiembre, los entrevistados explican que reciben el salario por transferencia, mientras hay vendedores que exigen efectivo. También relatan visitas al banco frustradas por falta de dinero o de conexión, y entregas parciales de apenas 1.000 pesos. Cobrar en la cuenta y tener el dinero disponible para comprar son dos problemas distintos.

Las ayudas familiares pueden pagar el uniforme o completar la compra, como muestra el caso de la abuela. Pero ese dinero procede del trabajo y los recursos de otra persona. Contarlo como prueba de que el salario cubano alcanza borraría precisamente a quien cubre la diferencia.

La pregunta que dejan estos testimonios al régimen es elemental: ¿qué independencia material conserva un trabajador cuando un mes de empleo apenas paga unos pocos alimentos? Comer, tratarse una enfermedad y vestir a un niño para ir a clases forman parte de la misma vida. La nómina llega una vez al mes; esas necesidades, todos los días.

Cómo se elaboró esta nota: se retomó el estudio salarial de la redacción y se contrastó con videos de los tres canales de Cubanos por el Mundo, su archivo de noticias y las fuentes complementarias enlazadas. Los porcentajes son cálculos propios sobre las cifras citadas. Se distinguen testimonios individuales, salario mínimo y presupuestos estimados; no se presenta esta revisión como una encuesta nacional.

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