Una jornada de intensas manifestaciones civiles en la localidad de Maffo, en el municipio santiaguero de Contramaestre, culminó este domingo con el incendio de la Casa-Museo Orlando Pantoja Tamayo. El siniestro ocurrió en medio de fuertes reclamos populares contra los apagones crónicos, el desabastecimiento generalizado y contra el régimen de la isla.
De acuerdo con registros audiovisuales compartidos en redes sociales por comunicadores independientes, los residentes se concentraron en la vía pública para corear consignas como “¡Libertad!” y “Contramaestre no quiere más comunismo”. La manifestación civil se desarrolló bajo un visible despliegue de fuerzas de seguridad del Estado listos para reprimir al pueblo.
Un ataque al relato oficial
El inmueble afectado, conocido a nivel local como el “Museo de Maffo” y ubicado en la calle Abelardo Castro, resguardaba pertenencias, armamento, documentos y material fotográfico de Orlando “Olo” Pantoja Tamayo. Nacido en esa misma vivienda en 1933, Pantoja Tamayo integró las filas guerrilleras de Ernesto “Che” Guevara y falleció en 1967 durante la campaña militar en Bolivia.
La estructura colonial de 1936 funcionaba como institución patrimonial desde 1991, tras una iniciativa del Partido Comunista local para ensalzar la figura del combatiente como referente del internacionalismo oficial. Analistas locales interpretan la quema de este espacio no solo como un daño material a la infraestructura estatal, sino como un abierto cuestionamiento a los símbolos históricos que el ejecutivo utiliza para sostener su legitimidad política.
Escenario de persistente conflictividad
Este incidente representa el punto álgido de una ola de descontento social que se ha intensificado en la provincia de Santiago de Cuba a lo largo de junio de 2026. La población civil enfrenta condiciones críticas marcadas por la escasez de agua, la falta de alimentos, el déficit de combustible y cortes eléctricos prolongado
El municipio de Contramaestre ya registraba antecedentes de acciones directas contra dependencias estatales. El pasado 22 de marzo, ciudadanos prendieron fuego a la sede del Comité Militar Municipal, un hecho vinculado al descontento social frente al Servicio Militar Obligatorio.
Ante este repunte de la agitación civil, la dictadura ha optado por reforzar la presencia de oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria y agentes de la Seguridad del Estado en las comunidades afectadas, en un intento por contener los focos de resistencia ciudadana en la región oriental.
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