El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que Washington busca forzar un cambio en la isla para que el pueblo cubano recupere su libertad de una vez por todas.
La declaración, realizada durante una entrevista con la columnista Kimberley Strassel en el programa WSJ Opinion Live, llega en un momento crítico para Cuba, donde la represión del régimen y la crisis energética han llevado al límite a millones de ciudadanos.
En ese sentido, Chris Wright no dejó lugar a dudas sobre la intención de la administración de Trump con respecto a la nación caribeña, considerando que el objetivo de la Casa Blanca es lograr un cambio en la isla que signifique la salida del castrismo del poder.
Explicó que Cuba no solo sufre por el fracaso del sistema comunista impuesto desde 1959, sino que ese modelo ha generado pobreza extrema, la exportación de mercenarios y la desestabilización regional.
“Cuba fue sostenida primero por la Unión Soviética y luego por Venezuela, que le enviaba petróleo a cambio de represión y control”, recordó.
Chris Wright considera que la economía en Cuba puede crecer rapidamente tras la salida de los comunistas
Ahora, con el régimen de Miguel Díaz-Canel aislado y sin aliados que lo mantengan a flote, Estados Unidos está dispuesto a vender petróleo y gas directamente a empresas privadas cubanas, pero no al régimen dictatorial.
“El objetivo es lograr un cambio en Cuba, estamos listos para venderles petróleo y gas mañana”, dijo.
Sobre permitir que un barco ruso llegara a la isla con petróleo, el secretario de Energía Chris Wright precisó que EE.UU. no busca generar una crisis humanitaria en la isla.
“No queremos una crisis humanitaria, queremos forzar el cambio y dejar que el pueblo cubano sea libre, esa es otra economía que, como Venezuela, podría crecer rápidamente si acaban de sacar al sistema comunista”, insistió Chris Wright.
La postura del secretario de Energía no surge en el vacío. Se inscribe en la línea dura que el presidente Donald Trump ha impuesto desde que llegó nuevamente a la Casa Blanca, al punto de que declaró una emergencia nacional por las amenazas que representa la dictadura cubana a la seguridad de Estados Unidos. Esa medida activó sanciones energéticas que han bloqueado envíos de combustible.

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Trump ha repetido en múltiples ocasiones que Cuba “es la siguiente” después de las operaciones exitosas en Venezuela e Irán. En declaraciones recientes, el mandatario afirmó que Estados Unidos “podría pasar por Cuba” una vez concluido el conflicto en Irán, y que él podría tener “el honor de tomar Cuba en alguna forma” para liberarla.
Tras capturar a Nicolás Maduro en Venezuela y presionar a Irán, el presidente ve en Cuba el último bastión comunista en el hemisferio que amenaza la estabilidad regional. “Cuba quiere un acuerdo y lo haremos pronto, o haremos lo que tengamos que hacer”, dijo Trump en marzo.
Sus mensajes han sido claros: el régimen debe ceder el poder a un gobierno elegido por el pueblo o enfrentar consecuencias. La posible “parada” en la isla después de Irán no es una amenaza velada; es una señal de que Washington no tolerará más que una dictadura a 90 millas de Florida siga exportando represión, médicos esclavizados y agentes de inteligencia que desestabilizan América Latina.