Senado investiga a poderoso sindicato de EE. UU. por contactos con funcionarios del régimen castrista

El poderoso sindicato estadounidense Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM) quedó bajo investigación en el Senado de Estados Unidos por sus presuntos contactos con funcionarios de La Habana y por el posible uso de recursos sindicales para promover cambios en la política de Washington hacia la isla.

Los vínculos del IAM con Cuba despertaron cuestionamientos tras conocerse actividades en las que participó un diplomático del régimen castrista acreditado en territorio estadounidense.

El senador republicano Bill Cassidy, presidente del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado, abrió la investigación y envió una carta al sindicato para exigir información detallada sobre viajes a Cuba, comunicaciones con representantes del régimen cubano y eventuales gastos relacionados con iniciativas políticas favorables a La Habana.

La investigación alcanzó a una organización de considerable peso dentro del movimiento sindical estadounidense. El IAM representa a unos 600.000 trabajadores y tiene presencia en sectores estratégicos como la industria aeroespacial, transporte, manufactura y defensa.

Cassidy centró parte de sus interrogantes en determinar si las cuotas aportadas por trabajadores estadounidenses terminaron financiando acciones destinadas a favorecer intereses políticos del régimen cubano.

“Me preocupa que las cuotas de los miembros del sindicato IAM estén financiando esfuerzos para cambiar la política estadounidense con respecto al régimen cubano, un Estado patrocinador del terrorismo, en lugar de apoyar las prioridades de los trabajadores estadounidenses”, escribió Cassidy en la carta citada por Fox News.

Reunión con un diplomático cubano encendió las alarmas

Uno de los episodios que quedó en el centro de la investigación ocurrió durante una reunión de la campaña U.S. Hands Off Cuba realizada en Machinists Hall, una sede vinculada al sindicato.

El encuentro adquirió mayor relevancia por la participación de David Ramírez Álvarez, segundo secretario de la Embajada de Cuba en Washington. Fox News informó previamente sobre su presencia en esa actividad y las acciones que presuntamente promovió entre sindicalistas estadounidenses.

De acuerdo con el reporte citado en la misiva del senador, Ramírez Álvarez orientó a participantes sobre maneras de respaldar determinadas prioridades políticas de La Habana y de oponerse a medidas adoptadas por Estados Unidos contra la dictadura cubana.

Fuentes consultadas por Fox News señalaron que el funcionario cubano “habló con miembros y líderes sindicales sobre cómo podían ayudar a Cuba mediante el cabildeo, el seguimiento de ciertas leyes y la participación en el activismo nacional”.

Ese señalamiento convirtió los vínculos del IAM con Cuba en un asunto que trascendió las habituales relaciones sindicales internacionales, debido a las interrogantes sobre una posible intervención de representantes de un gobierno extranjero en actividades destinadas a influir en la política estadounidense.

Cassidy endureció sus cuestionamientos al recordar que Cuba permanece designada por Estados Unidos como Estado patrocinador del terrorismo.

“Los trabajadores estadounidenses no deberían verse obligados a financiar actividades de promoción que impulsen los objetivos de política exterior de una potencia extranjera hostil, en particular una responsable de la muerte de al menos tres ciudadanos estadounidenses y un residente estadounidense en aguas internacionales”, añadió el senador.

La referencia apuntó al derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate por fuerzas militares cubanas en 1996, episodio que provocó la muerte de cuatro integrantes de la organización.

Comité del Senado pidió rastrear recursos y comunicaciones

La investigación sobre los vínculos del IAM con Cuba no se limitó a identificar quiénes participaron en encuentros relacionados con La Habana. El comité buscó determinar además si dirigentes sindicales emplearon dinero, instalaciones, equipos o tiempo laboral financiado por la organización para impulsar esas actividades.

Uno de los nombres que apareció específicamente bajo escrutinio fue Kevin Kucera, director de área del Distrito 190 del IAM.

El comité pidió establecer si Kucera desarrolló actividades relacionadas con Cuba durante sus horas de trabajo, si empleó computadoras, teléfonos u otros equipos pertenecientes al sindicato y si recibió reembolsos por gastos vinculados con esas acciones.

Las dudas aumentaron después de que el dirigente sindical apareció en un video divulgado por la Embajada de Cuba en el que llamó a ciudadanos estadounidenses a movilizarse en defensa de Cuba.

Ese material también pasó a formar parte de las preocupaciones expresadas por Cassidy respecto a los vínculos del IAM con Cuba y al eventual aprovechamiento de estructuras sindicales estadounidenses para amplificar mensajes coincidentes con los intereses internacionales de La Habana.

Contactos con la Embajada cubana, ICAP y otras organizaciones

El alcance de la pesquisa también incluyó las comunicaciones que integrantes o funcionarios del sindicato mantuvieron con diferentes instituciones relacionadas directa o indirectamente con el régimen castrista.

El Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones solicitó información sobre posibles contactos entre miembros del IAM y el régimen cubano, la Embajada de Cuba en Washington y el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

También reclamó información sobre relaciones con National Network on Cuba (NNOC), una coalición radicada en Estados Unidos que reúne a más de 70 organizaciones de solidaridad con Cuba.

La inclusión del ICAP resultó especialmente relevante dentro de las pesquisas sobre los vínculos del IAM con Cuba, debido al papel que esa institución desempeñó durante décadas en la estrategia internacional de La Habana para desarrollar relaciones con organizaciones, movimientos y activistas extranjeros.

“Estos ejemplos plantean serias preocupaciones de que funcionarios del sindicato IAM hayan utilizado sus posiciones dentro del sindicato para promover objetivos políticos impulsados por el régimen cubano como parte de un esquema de influencia extranjera”, cuestionó la misiva.

Investigación apunta al posible uso de cuotas sindicales

El eje central de la actuación del Senado quedó establecido alrededor de una pregunta: si trabajadores estadounidenses financiaron, mediante sus cuotas sindicales, actividades destinadas a defender prioridades políticas de un gobierno extranjero.

La investigación sobre los vínculos del IAM con Cuba buscó reconstruir cómo se organizaron los encuentros, quién autorizó el empleo de las instalaciones sindicales y qué recursos económicos o materiales fueron utilizados.

También intentó determinar el grado de relación existente entre dirigentes de la organización y representantes oficiales de La Habana.

El caso adquirió una dimensión política adicional porque la administración estadounidense mantuvo una línea de presión contra el régimen castrista y sus estructuras internacionales de influencia. En ese escenario, cualquier participación de diplomáticos cubanos en campañas dirigidas a modificar decisiones de Washington puede generar interrogantes sobre los límites entre la actividad diplomática, el activismo político y las operaciones de influencia extranjera.

El escrutinio del Senado colocó así a una de las organizaciones laborales más grandes de Estados Unidos ante la obligación de explicar sus contactos con representantes del régimen cubano y el posible papel de algunos de sus dirigentes en campañas favorables a La Habana.

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