La exprisionera política cubana, Sissi Abascal, se manifestó recientemente para recordar el horror que sufrió dentro de las mazmorras castristas y para exigir libertad de quienes todavía languidecen dentro de ellas.
“Quienes hemos salido de esas prisiones tenemos la responsabilidad de contar lo que vimos, de recordar a quienes quedaron atrás y de exigir su libertad”, proclamó en sus redes sociales la activista tras romper el silencio desde el exilio en Miami y destapar la podredumbre de la prisión de mujeres La Bellotex, en Matanzas.
La Dama de Blanco más joven de Cuba, que sufrió más de cuatro años de encarcelamiento arbitrario por desafiar al narcoestado comunista, convirtió el desgarrador recuerdo de su reclusión en un proyectil directo contra la tiranía castrista.
Con las imágenes de la mazmorra estatal como testimonio gráfico de la barbarie, la joven opositora alzó la voz para exigir la liberación inmediata de la valiente presa de conciencia Saylí Navarro Álvarez.
La infame prisión de La Bellotex y el calvario de la disidencia
Cada reja y cada rincón del presidio matancero representan el sadismo con el que la policía política pretende aplastar la dignidad de la mujer cubana. La firme postura de Sissi Abascal durante su tiempo en cautiverio le valió ser catalogada como “presa negativa” por los esbirros del penal, debido a su rotunda negativa a someterse a la adoctrinación obligatoria y al chantaje ideológico del régimen.
Como represalia vil, las autoridades carcelarias le denegaron en al menos siete ocasiones el derecho a un régimen penitenciario menos severo. Tras haber sido liberada y forzada al exilio en mayo del año en curso mediante la gestión de la Fundación Rescate Jurídico y el Departamento de Estado de EE. UU., la joven activista ha enfocado sus esfuerzos en exponer el infierno que continúan padeciendo las víctimas del terrorismo de Estado en la isla.
Saylí Navarro: la dignidad invicta frente al chantaje de la tiranía
En su contundente denuncia, Sissi Abascal enfatizó la trágica realidad que enfrenta Saylí Navarro, condenada a ocho años de cárcel por el simple hecho de acudir a una unidad policial a indagar por los manifestantes secuestrados durante la histórica rebelión popular del 11J.
A diferencia de otros casos, Navarro ha rechazado con una entereza inquebrantable las chantajistas ofertas de exilio planteadas por la cúpula castrista como moneda de cambio para vaciar las cárceles.
La lealtad de la presa política hacia su patria ha desatado una cacería en su contra en La Bellotex, donde ha sufrido castigos disciplinarios y la privación durante 137 días de ver a su padre, el histórico opositor Félix Navarro, salvajemente golpeado en la prisión de Agüica por los esbirros de la dictadura.
TAMBIÉN PUEDE LEER: Amnistía Internacional volvió a exigir la libertad de Saylí Navarro
La complicidad de la dictadura ante más de mil prisioneros políticos
El valeroso testimonio de Sissi Abascal desenmascara a un régimen moribundo que sostiene su tambaleante poder mediante el encierro masivo de ciudadanos inocentes. Organizaciones independientes como Prisoners Defenders confirman que la cifra de personas privadas de libertad por motivos políticos supera la aterradora suma de 1,300 cubanos, incluyendo a decenas de menores de edad.
Estas cifras demuestran la naturaleza criminal de una cúpula parasitaria que prefiere convertir la nación en una prisión gigantesca antes que ceder ante las demandas legítimas de libertad y democracia de un pueblo exprimido y exhausto.
En ese sentido, el compromiso inquebrantable expresado por Sissi Abascal reafirma que el exilio forzado no logrará acallar la verdad sobre los crímenes del castrismo. “Yo sobreviví a esas paredes. Saylí todavía está detrás de ellas. Por eso hablo. Por eso denuncio. Por eso no voy a callar. ¡Libertad para Saylí Navarro y para todos los presos políticos cubanos!”, sentenció la joven, dejando en claro que la lucha por la liquidación de la tiranía se intensifica desde cada rincón del mundo.
La firmeza exhibida por Sissi Abascal constituye un recordatorio para los opresores: las rejas comunistas no pueden encarcelar las ideas de libertad, y la hora de rendir cuentas ante la justicia histórica está cada vez más cerca.