La organización Solidaridad Cristiana Mundial, a través de su directora, denunció que los jóvenes cubanos son hoy el blanco principal de una maquinaria represiva que busca silenciar cualquier vestigio de libertad en la isla.
Anna Lee Stangl, directora de Incidencia Política de la organización alertó en conversación con Martí Noticias sobre el drástico incremento en el hostigamiento contra creyentes y activistas digitales, quienes enfrentan un sistema de vigilancia constante y presiones psicológicas diseñadas para doblegar su voluntad.
La cúpula castrista perfeccionó sus métodos de intimidación ante el auge de las plataformas digitales. Stangl subrayó que el régimen percibe a los jóvenes cubanos con pensamiento independiente como una amenaza existencial, especialmente cuando estos combinan su fe religiosa con una postura crítica hacia el modelo fallido que impera en la nación desde 1959.
Redes sociales: El nuevo campo de batalla
La irrupción del internet en la isla cambió las reglas del juego, pero no la naturaleza tiránica del castrismo. Según la representante de CSW, la dictadura no estuvo preparada para el impacto de las redes sociales, pero reaccionó con la misma brutalidad de décadas pasadas. La visibilidad que alcanzan hoy los jóvenes cubanos e influencers en plataformas digitales puso en jaque el monopolio informativo del Partido Comunista.
“Ahora tenemos internet y redes sociales, que dan una nueva plataforma no solo a líderes religiosos, sino también a jóvenes, influencers y ciudadanos comunes. El gobierno no estaba preparado para esa realidad, pero ya estamos viendo la respuesta: las mismas amenazas, las mismas estrategias de presión”, afirmó Stangl.

Este escenario derivó en una persecución selectiva contra figuras como el influencer cristiano David Espinosa. El activista denunció cortes selectivos de internet, intentos de hackeo en sus cuentas personales y un hostigamiento asfixiante por parte de la Seguridad del Estado. Tanto él como su esposa sufrieron interrogatorios y multas bajo el infame Decreto-Ley 370, una herramienta jurídica utilizada por el régimen para criminalizar la libertad de expresión en el ciberespacio.
La extorsión afectiva como método de control
Uno de los puntos más alarmantes de la denuncia es el uso de la familia como rehén. Históricamente, el castrismo amenazó a los hijos de los pastores para silenciarlos; hoy, la táctica se invirtió. Ante la valentía de los jóvenes cubanos que alzan su voz, la policía política optó por detener o citar a sus padres para generar un quiebre emocional en los activistas.
Casos recientes ilustran esta perversidad, como el de Karel Daniel Hernández, miembro del proyecto “Fuera de la Caja Cuba”, cuya madre resultó citada por las autoridades en un claro intento de coerción, o el de la influencer Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, quien resultó conducida a una unidad policial en Alamar junto a su madre el pasado 13 de abril.
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A pesar del miedo, Stangl destacó que los jóvenes cubanos “están resistiendo” y mantienen su denuncia activa. La solidaridad ciudadana también creció; ahora, grupos de personas acompañan a los citados hasta las estaciones de policía en señal de apoyo, una estrategia que la organización internacional calificó de “excelente” para romper el aislamiento que busca imponer la Seguridad del Estado.
Menores de edad en las garras del sistema penal
La crueldad del régimen no conoce límites de edad. Solidaridad Cristiana Mundial puso especial énfasis en el caso de Jonathan David Muir Burgos, un adolescente de apenas 16 años. El joven, hijo del pastor Elier Muir, permanece recluido en la prisión de máxima seguridad de Canaleta, en Ciego de Ávila, tras participar en las históricas protestas de Morón.
“Queremos hacer saber al gobierno cubano que no vamos a olvidar a este joven”, advirtió Stangl, tras asegurar que CSW trabaja estrechamente con gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea para monitorear la integridad de los jóvenes cubanos encarcelados por motivos políticos.
Infiltración y vigilancia en los templos
La directora de CSW también denunció la persistencia de informantes dentro de las congregaciones religiosas, una técnica de espionaje de “larga data” para fracturar la confianza comunitaria. Sin embargo, los líderes religiosos persisten en denunciar la miseria, el hambre y el abandono que sufren los jóvenes cubanos y sus familias, realidades que el discurso oficial ya no puede ocultar.
La organización recordó que la libertad religiosa es el eje que sostiene a los demás derechos humanos. En un contexto donde el Partido Comunista no ofrece soluciones a la crisis, los grupos religiosos se consolidaron como los únicos espacios de sociedad civil independiente que sobrevivieron a casi 70 años de totalitarismo.
Para la comunidad internacional, el apoyo a estos jóvenes cubanos debe ser prioridad, no solo para su supervivencia actual, sino para garantizar un tejido social sano en una futura transición democrática en la isla.