Los satélites de SpaceX pasan sobre la isla entre 5 y 15 veces al día desde casi el primer día de operaciones. No es Elon Musk quien se lo impide a los cubanos: es el régimen castrista, que tiene prohibido el servicio bajo pena de multa y confiscación.
En los últimos días se han viralizado en redes sociales publicaciones que aseguran que Elon Musk “va a poner” el servicio Starlink en Cuba, como si se tratara de un anuncio inminente o de una novedad tecnológica. La realidad, documentada en informes técnicos y de dominio público, es bien distinta: los satélites de SpaceX han sobrevolado Cuba prácticamente desde el primer día en que la constelación entró en operaciones. El obstáculo nunca ha sido técnico. Es político.
Según un reporte técnico sobre los sistemas de internet satelital que cruzan el espacio aéreo cubano, Cuba se encuentra alrededor de los 23° de latitud norte, dentro de la franja cubierta por múltiples constelaciones de satélites en órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés). A diferencia de los antiguos satélites geoestacionarios, que permanecen fijos sobre el ecuador, estas constelaciones modernas sobrevuelan la isla varias veces al día.
Miles de satélites pasan sobre Cuba cada día
Starlink, la constelación de SpaceX, opera actualmente más de 6.000 satélites distribuidos en órbitas que van de los 540 a los 570 kilómetros de altitud. Cada uno de esos satélites completa una vuelta alrededor de la Tierra en aproximadamente 90 minutos. El resultado práctico es que un punto como La Habana puede ver pasar entre 5 y 15 satélites Starlink al día, dependiendo de la época del año. El portal FindStarlink ha registrado en fechas concretas hasta cuatro satélites Starlink cruzando simultáneamente sobre la capital cubana.
Starlink no está solo. El informe técnico detalla que al menos otras tres constelaciones LEO también sobrevuelan regularmente la isla: Eutelsat OneWeb —con 648 satélites a 1.200 km de altitud y cobertura global declarada desde marzo de 2023—, el futuro sistema Amazon Kuiper —que prevé 3.236 satélites con suficiente inclinación para cubrir toda Cuba— y Telesat Lightspeed, cuyas órbitas polares e inclinadas garantizan paso por todas las latitudes. La cobertura técnica, en suma, existe y existirá con creces.
La Resolución 272/2015: la verdadera barrera
Entonces, ¿por qué los cubanos no tienen Starlink? La respuesta está en tierra firme, no en el espacio. El gobierno cubano tiene prohibida la importación y el uso de equipos de internet satelital sin un permiso especial, bajo la Resolución 272/2015. Dicho permiso, en la práctica, es prácticamente imposible de obtener para un ciudadano común. Quienes utilizan estos sistemas sin autorización se exponen a multas cuantiosas y a la confiscación de los equipos.
Pese a la prohibición, existe un floreciente mercado informal. Los kits de Starlink se venden en Cuba entre 1.300 y 1.800 dólares, ingresados habitualmente desde países vecinos o activados con perfiles de otros territorios. Los usuarios que los utilizan corren el riesgo permanente de que el régimen les decomise los dispositivos y les imponga sanciones administrativas y penales. El servicio funciona; el miedo también.
¿Qué podría hacer realmente Musk?
El mito viral sugiere que Elon Musk tiene en su mano “activar” Cuba como si fuera un interruptor. La realidad es más compleja. Starlink ofrece cobertura en 115 países y Cuba aparece como territorio sin cobertura oficial en su sitio web, no porque los satélites no lleguen, sino porque SpaceX no ha registrado la operación ante las autoridades regulatorias cubanas —que, en todo caso, la rechazarían— ni tiene acuerdos comerciales con el gobierno de la isla.
Para que Starlink —o cualquier otro sistema satelital— opere libremente en Cuba, no basta con una declaración de Musk ni con ningún gesto unilateral de SpaceX. Hace falta que el régimen cubano levante sus propias restricciones, derogue o modifique la Resolución 272/2015 y permita a sus ciudadanos importar y usar terminales libremente. Eso, a día de hoy, no ha ocurrido.
Los satélites ya están ahí arriba. El problema está abajo
La imagen que conviene fijar es esta: miles de satélites de alta velocidad cruzan el cielo de Cuba varias veces al día, cargados con la capacidad técnica de ofrecer internet de banda ancha a cualquier punto de la isla. Ese internet existe en el espacio. Llega hasta la antena. Se detiene, sin embargo, ante la ley cubana.
La narrativa de que Musk “dará” internet a Cuba es, en el mejor de los casos, una simplificación bienintencionada. En el peor, una distorsión que desvía la atención de donde debe estar: en la dictadura que, desde hace décadas, controla, limita y criminaliza el acceso de los cubanos a la información. El cielo ya está cubierto de señal. La jaula está en tierra.
DATOS CLAVE
• Más de 6.000 satélites Starlink en órbita a mediados de 2025.
• Entre 5 y 15 pasos diarios de satélites Starlink sobre La Habana.
• Resolución 272/2015: prohíbe importar y usar terminales satelitales sin permiso especial.
• Mercado negro: kits de Starlink se venden entre 1.300 y 1.800 dólares en Cuba.
• Starlink opera en 115 países; Cuba figura como territorio sin cobertura oficial.
• OneWeb (Eutelsat) tiene cobertura global desde marzo de 2023, también prohibida en Cuba.