El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este viernes una nueva ofensiva verbal contra la mandataria comunista mexicana Claudia Sheinbaum, a quien responsabilizó de bloquear una estrategia más agresiva contra los cárteles del narcotráfico y de mantener una postura complaciente frente a estructuras criminales que, según Washington, han tomado amplias zonas de control dentro de México.
Las declaraciones del mandatario estadounidense profundizan el deterioro de la relación bilateral y colocan nuevamente bajo presión al gobierno de Sheinbaum, señalado por sectores conservadores y opositores como un aliado ideológico de los regímenes de izquierda en América Latina, especialmente del castrismo cubano y del chavismo venezolano.
Trump endurece su discurso contra Sheinbaum
Durante sus declaraciones en un acto del Día de las Madres en la Casa Blanca, Trump criticó abiertamente la negativa de la presidenta mexicana a permitir una mayor cooperación militar estadounidense contra los cárteles.
“Ella no debió rechazar nuestra ayuda”, afirmó el mandatario republicano al referirse a la propuesta de Washington para incrementar las operaciones conjuntas de seguridad.
El jefe de la Casa Blanca endureció aún más el tono al insistir en que los grupos criminales mantienen un poder descomunal dentro del territorio mexicano. Trump destacó el éxito de las operaciones en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, donde el uso de bombardeos contra las narcolanchas resultó en una reducción del 97% del tráfico por esa vía
“Los cárteles gobiernan México. Nadie hace nada. Ellos simplemente mandan”, declaró Trump en una de sus frases más explosivas de la jornada.
Las palabras del mandatario llegan después de semanas de creciente presión desde Washington sobre el gobierno mexicano por la crisis del fentanilo, el tráfico de drogas y las denuncias sobre supuestos vínculos entre sectores políticos y estructuras del narcotráfico. La administración republicana considera que la estrategia de seguridad impulsada por Morena ha fracasado y que la situación en la frontera se ha convertido en una amenaza directa para Estados Unidos.
En el entorno político conservador estadounidense, la figura de Sheinbaum también ha sido asociada con los gobiernos autoritarios de izquierda de la región. Sus vínculos políticos e ideológicos con La Habana han sido objeto de críticas constantes debido a su cercanía con el modelo promovido históricamente por el régimen castrista y por los aliados continentales del socialismo latinoamericano.
Mientras Trump exige acciones contundentes contra los cárteles, Sheinbaum ha respondido apelando a la soberanía mexicana y rechazando cualquier despliegue militar estadounidense en territorio nacional. La mandataria insiste en que México no aceptará imposiciones externas y acusa a Washington de utilizar el combate al narcotráfico como herramienta de presión política.
Sin embargo, desde sectores republicanos se interpreta esa postura como una señal de debilidad frente al crimen organizado. Días atrás, Trump llegó incluso a afirmar que la presidenta mexicana “tiene miedo de los cárteles”, una acusación que incrementó todavía más la tensión diplomática entre ambos gobiernos.

El choque también refleja una confrontación ideológica más profunda. La administración Trump ha retomado una línea dura contra los gobiernos de izquierda en América Latina, señalando que muchos de ellos han facilitado el crecimiento del narcotráfico, la corrupción y las alianzas con regímenes autoritarios como Cuba y Venezuela.
En ese contexto, el gobierno de Sheinbaum aparece cada vez más aislado frente a la presión estadounidense. Mientras la Casa Blanca exige cooperación total contra los cárteles, la mandataria mexicana intenta cerrar filas con Morena y con aliados regionales que mantienen una narrativa antiestadounidense y cercana a las dictaduras socialistas del continente.
Es importante mencionar que el presidente estadounidense cerró su intervención con una promesa de orden y mano dura que busca erradicar el flujo de fentanilo y otras sustancias letales. Trump responsabilizó directamente a la falta de voluntad política en México por la crisis de salud pública que vive su nación.
“Ahora hemos comenzado vía terrestre. Y ustedes verán que el tráfico de drogas bajará bastante. Ustedes lo verán como baja (el tráfico de drogas). Porque la mayor parte llegan a través de México”, precisó en su intervención.
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