La castrista Unión Eléctrica (UNE) comunicó a las 7:00 de la mañana de este miércoles que el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) había sido reestablecido tras el más reciente colapso total.
Sin embargo, mientras el escueto parte oficial circulaba por su perfil de Facebook, miles de hogares en la isla permanecían sumidos en la oscuridad, evidenciando una vez más la profunda brecha entre los anuncios institucionales y la cruda cotidianidad.
El origen de esta nueva desconexión masiva se remonta al martes a las 11:05 horas, cuando la salida de la Unidad 1 de la termoeléctrica Felton, ubicada en Holguín, provocó una oscilación brusca de frecuencia que terminó desenganchando por completo toda la red del país. Esta caída representa la quinta desconexión total del SEN en lo que va de 2026 y la décima en un período de aproximadamente 24 meses, una cifra que refleja la fragilidad extrema del sistema energético cubano, donde los cortes diarios promedian entre veinte y 24 horas, llegando incluso a superar las 72 horas consecutivas en varias localidades.
Lejos de calmar los ánimos, el mensaje de la UNE desató un cúmulo de reacciones en las redes sociales. Decenas de usuarios reportaron que en sus barrios la corriente no había regresado ni un solo minuto después del anuncio. Desde Centro Habana, un vecino advirtió: “Será entre las termoeléctricas porque aquí nos cogió la caída del SEN y ya vamos por 40 horas”. En Alamar, una residente de la zona 7 denunció que llevaban sin servicio desde las 4:00 am del martes: “¿Acaso no tenemos derecho a vivir sin la preocupación de la carencia de agua, de la comida echada a perder?, dijo.
La incredulidad no tuvo fronteras geográficas pues mientras en Santiago de Cuba un internauta reportó que la electricidad apenas duró 15 minutos, desde Granma hasta barrios habaneros como Santos Suárez, El Cotorro y La Lisa, y pasando por la ciudad de Santa Clara, los comentarios repetían la misma consigna: “¿Ese restablecimiento qué circuitos abarca, porque yo no me he enterado?”.
“Sube el telón, baja el telón” se volvieron virales para simbolizar la intermitencia del servicio, mientras otros usuarios bromeaban diciendo que la UNE y las goteras domésticas “están igual: 24 para 72, ya parecen custodios”. La desconfianza quedó sellada en expresiones como “Vamos a ver cuánto dura” o “Da igual, si la corriente la ponen cada 30 horas”, reflejando que el anuncio del castrismo no generó ninguna tranquilidad.
El déficit de generación eléctrica se agrava por la obsolescencia de las termoeléctricas, muchas de ellas con más de 40 años de operación, la falta de mantenimiento capital y la escasez crónica de combustible.
Aunque el régimen cubano insiste en atribuir la crisis a un supuesto bloqueo energético externo y a la falta de recursos, lo cierto es que no se vislumbran inversiones concretas ni soluciones técnicas para modernizar la infraestructura, y las averías se repiten con frecuencia.
TE PUEDE INTERESAR: Niña cubana en pobreza extrema necesita ayuda