La denuncia de tortura en hospital cubano ha provocado una ola de indignación en redes sociales después de que se viralizara un video en el que un enfermero relata, entre risas, cómo decidió castigar a una joven paciente de unos 19 años que criticó las pésimas condiciones de un centro de salud en la Isla.
El influencer Alex Otaola utilizó el testimonio para denunciar lo que considera una muestra del deterioro ético del sistema sanitario controlado por el régimen castrista y cuestionó el papel de quienes, desde dentro, terminan reproduciendo prácticas de abuso contra los propios ciudadanos.

El propio enfermero explica que la joven ingresó al hospital con un diagnóstico de inflamación pélvica. Según cuenta en el video, la paciente comenzó a quejarse del estado del hospital y de las condiciones en las que recibiría atención médica. Aunque reconoce que esas carencias no eran responsabilidad directa del personal sanitario, asegura que decidió darle “una lección”.
El trabajador relata que revisó la historia clínica y comprobó que la paciente tenía indicada penicilina intramuscular. Entonces pidió a una compañera que le dejara administrar personalmente la inyección. Durante su narración presume de haber introducido la aguja con fuerza, mientras imita los gestos de dolor de la muchacha y concluye con una frase que ha generado rechazo: “La moraleja de esto es que no te lleves mal con un enfermero”.
La denuncia de Alex Otaola: “Eso no es una anécdota, es tortura”
Tras reproducir el video, Alex Otaola calificó el episodio como una evidencia de lo que lleva años denunciando sobre el funcionamiento del sistema sanitario cubano.
“Yo les voy a mostrar un esbirro. Yo les voy a mostrar un torturador”, afirmó antes de compartir las imágenes.
Para el presentador, el caso de tortura en hospital cubano demuestra cómo un procedimiento médico fue utilizado deliberadamente como mecanismo de castigo contra una paciente cuyo único “delito” consistió en expresar su inconformidad con el estado del hospital.
“Es un método de tortura el enterrarle la aguja para que la muchacha sienta dolor por las expresiones que tuvo contra el hospital”, sostuvo durante su análisis.
Otaola también llamó la atención sobre un detalle que considera especialmente revelador: la joven nunca insultó al enfermero ni cuestionó su capacidad profesional. Sus críticas estaban dirigidas exclusivamente a las condiciones materiales del centro asistencial y a la mal llamada “potencia médica”.
Sin embargo, según el propio relato del trabajador sanitario, este asumió las quejas como un ataque personal y decidió responder utilizando el dolor físico como represalia.
Otaola recuerda otros casos vinculados al sistema de salud cubano
El influencer aprovechó el incidente para recordar otros episodios que, a su juicio, respaldan su denuncia de que determinados profesionales sanitarios han actuado como colaboradores del aparato represivo.
Entre los ejemplos mencionó los casos de Omara Ruiz Urquiola, Laura Pollán, Ariel Ruiz Urquiola y el internamiento psiquiátrico del artista Luis Manuel Otero Alcántara, situaciones ampliamente denunciadas por activistas y organizaciones opositoras.
Durante su intervención recordó además la campaña oficial desarrollada durante la pandemia de COVID-19, cuando las autoridades promovían aplausos al personal médico cada noche, mientras él impulsaba cacerolazos para denunciar el deterioro de los hospitales, la falta de medicamentos y el abandono de los pacientes.
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Según Otaola, el tiempo ha terminado confirmando muchas de las advertencias que entonces generaron fuertes críticas hacia su postura.
Un video que reabre el debate sobre la ética médica en Cuba
Más allá del profundo deterioro que atraviesa el sistema de salud cubano por la escasez de medicamentos, la falta de recursos y el deterioro de la infraestructura hospitalaria, el caso ha reabierto un debate sobre la responsabilidad individual de quienes ejercen la medicina y la enfermería.
El video no muestra únicamente las deficiencias materiales del sistema, sino la actitud de un profesional que admite públicamente haber utilizado un procedimiento médico para causar un sufrimiento adicional a una paciente.
Para Otaola, ese comportamiento trasciende la negligencia y entra en el terreno del abuso deliberado.
“¿De qué será capaz en un salón de operaciones? ¿Qué será capaz de hacer si tiene que atender a un opositor?”, preguntó durante su programa.
El presentador concluyó que episodios como este reflejan un problema que, en su opinión, va mucho más allá de la falta de recursos. A su juicio, el video expone cómo una cultura de impunidad puede convertir una simple queja de un paciente en motivo suficiente para ejercer represalias desde una posición de poder.
La difusión del testimonio ha provocado numerosas reacciones en redes sociales, donde usuarios han condenado la conducta del enfermero y han reabierto el debate sobre los límites éticos del ejercicio médico en Cuba, así como sobre el trato que reciben los pacientes dentro de un sistema sanitario que durante décadas ha sido presentado por la propaganda oficial como una de las principales conquistas de la Revolución.