El 12 de abril se cumplieron exactamente dos años desde que Víctor Manuel Rocha fue condenado a 15 años de prisión en una sala federal de Miami.
El exembajador de Estados Unidos en Bolivia (2000-2002) y exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional aceptó su culpabilidad por actuar como agente ilegal del régimen cubano durante más de cuatro décadas.
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Además de la pena de cárcel, recibió una multa de 500.000 dólares, tres años de libertad supervisada y la pérdida total de sus beneficios de jubilación como diplomático estadounidense.
Exiliados en #Miami piden pena máxima para el espía Manuel Rocha, tras 40 años de espionaje al servicio de la dictadura castrista. La manifestación responde a una convocatoria del influencer Alex Otaola @OtaolaforMayor #CubaEstadoTerrorista #CubaEsUnaDictadura pic.twitter.com/psP2RvJFEx
— Cuba Trendings (@cubatrendings) April 12, 2024
Rocha, de origen colombiano y naturalizado estadounidense, ocupó puestos estratégicos en el Departamento de Estado, incluyendo roles en Honduras, la Sección de Intereses en La Habana y el Consejo de Seguridad Nacional.
Desde esas posiciones entregó información sensible sobre políticas estadounidenses en América Latina, operaciones en Centroamérica y detalles confidenciales que, según las autoridades, comprometieron gravemente la seguridad nacional de EE.UU.
Su caso se considera una de las infiltraciones más largas y profundas en la historia reciente del gobierno estadounidense.
El FBI revela nuevos detalles del espía Víctor Manuel Rocha en su podcast oficial
Aprovechando el aniversario, el FBI publicó el 10 de abril de 2026 un episodio especial de su podcast “Inside the FBI” titulado “Catching a Cuban Spy”.
En él, dos agentes especiales que participaron en la investigación ofrecen detalles inéditos sobre la radicalización de Rocha, su reclutamiento y la operación encubierta que lo derribó.
Según los agentes, todo comenzó en los años 70 en la Universidad de Yale, donde Rocha se impregnó de ideas marxistas.
En febrero de 1973, mientras estaba en Chile, se presentó voluntariamente en la embajada de Cuba en Santiago y ofreció sus servicios.
Allí fue reclutado y entrenado por un oficial del Directorio General de Inteligencia (DGI) conocido como “Aquiles”, un veterano de los conflictos en Angola que lo marcó profundamente.
Rocha nunca se sintió cómodo con los métodos técnicos de espionaje y prefería los encuentros cara a cara. Su mayor fortaleza era su capacidad camaleónica para adaptarse a cualquier entorno y ganarse la confianza de sus colegas.
El punto de quiebre llegó entre 2022 y 2023, cuando un agente encubierto del FBI se hizo pasar por representante del DGI cubano y contactó a Rocha.
En varias reuniones grabadas en Miami, el exdiplomático habló con total libertad. En una de ellas, visiblemente orgulloso, le dijo al agente: “What we have done… it’s enormous… more than a grand slam” (“Lo que hemos hecho… es enorme… más que un grand slam”).
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En las mismas grabaciones, Rocha se refirió repetidamente a Estados Unidos como “the enemy” (el enemigo) y usó el “nosotros” al hablar de Cuba y la “revolución”, dejando claro que su lealtad seguía intacta después de 40 años de traición.
Una infiltración que sigue preocupando a Washington y que Cubanos por el Mundo no deja de denunciar
Durante años, el FBI buscó a un espía conocido solo por el nombre en clave “BUHO”, un funcionario hispanohablante con experiencia en Centroamérica.
Rocha superó múltiples chequeos de antecedentes y revisiones internas gracias a su perfil impecable y su habilidad social.
Cuando finalmente lo confrontaron con las evidencias de las reuniones encubiertas, aceptó un acuerdo de culpabilidad, en parte para proteger a su familia de un juicio público prolongado.
A cambio, se comprometió a cooperar con las autoridades para evaluar el daño causado y ayudar a detectar posibles infiltraciones restantes.
Dos años después de la sentencia, el podcast del FBI revive el caso en un contexto donde las preocupaciones sobre espionaje cubano y de otros adversarios siguen vigentes en Washington.
La historia de Rocha sirve como recordatorio de que las infiltraciones más peligrosas no siempre provienen de agentes con identidades falsas, sino de funcionarios que juran lealtad pública mientras sirven secretamente a otro gobierno.
Mientras cumple su condena, las agencias estadounidenses continúan analizando el alcance real de la información que Rocha entregó a La Habana y si su cooperación ha permitido cerrar otras brechas de seguridad.
Cubanos por el Mundo, ha alertado en reiteradas ocasiones a las autoridades de Estados Unidos del espionaje activo del régimen de La Habana y ha pedido encarecidamente que se declare al régimen castrocanelista como un peligro para la seguridad nacional de EE.UU.
“A través de espías como Rocha, Ana Belén Montes y tantos otros, Cuba saca provecho y le vende a todo el mundo, enemigos de Estados Unidos, los secretos que logra recaudar a través de las bases espías chinas, rusas y de la gente que penetra aquí (…) una razón más y clara que demuestra el peligro que corremos con un país como Cuba, comprometido con desestabilizar todo el hemisferio y atentar contra Estados Unidos”
“Estuve leyendo un reporte de varias agencias de prensa y de inteligencia que hacen advertencia de espionaje cubano dentro de Estados Unidos. ¡Wao!, se desayunan con esto”, dijo el influencer Alex Otaola en una emisión de su programa transmitido en Cubanos por el Mundo.
Otaola asegura que otros espías como Rocha permanecen en Estados Unidos y puso como ejemplo a una limpia pisos de cualquier hospital.
“Pero ¿qué va a saber esa mujer que limpia pisos en un hospital? Está agarrando los números de teléfonos, viendo la gente que va, haciendo un ´trabajo de campo´ que después le sirve para cualquier cosa a la dictadura (…) Así hacen creer al mundo que son poderosos y no lo son (…) y planean seguirlo haciendo”, alertó Otaola.
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