Hay países en los que observar, preguntar qué ocurre o grabar un abuso de la autoridad, es un delito. Esos países son dirigidos por dictadores y los que protestan son Disidentes de ella.
Aunque el régimen intente ocultarlo, Cuba está en la lista de naciones, que aunque corta, sigue existiendo en el mundo, según señala Martí Noticias.
Organizaciones civiles opositoras reportan que desde la realización de las votaciones el pasado 11 de marzo, el régimen cubano ha mandado a la Policía Nacional y a la Seguridad del Estado a reprimir, amenazar, detener y golpear a los ciudadanos; que en muchos de los casos no practican el activismo político ni pertenecen a organizaciones opositoras.
LEA TAMBIÉN: Al menos 50 observadores electorales presos en “elecciones” en Cuba
Un agente del orden público que patrulla la zona del casco histórico de la Habana Vieja, reveló, bajo condición de anonimato, que tienen la orden de la jefatura de montar en la unidad policial a los ciudadanos que los filmen mientras trabajan, porque son “fuente de información al servicio del enemigo”.
Esta paranoia podría incrementarse a medida que se acerca el próximo 19 de abril, cuando un nuevo jefe de Estado que no lleve el apellido Castro, o pertenezca a la llamada “generación histórica”, se instaure en el poder.
Delito
Filmar un acto policial que entra dentro de la categoría de “atropello y abuso de autoridad” no debería ser una razón para ser detenido ni multado, pero eso es lo que pasa en Cuba a diario, a cada rato.
Quien lo hace, entiende que existe la más que segura posibilidad de ser interceptado y hostigado por la Seguridad del Estado.
Eso le pasó a Marcos Alejandro Sánchez, estudiante de Electromedicina, quien tuvo que presenciar tenía como la policía hostigaba a un vendedor ambulante de productos agrícolas, conocidos como “carretilleros”, en la intersección de las calles Aguacate y O´Relly, en Habana Vieja.
Tenía dos opciones: hacerse de la vista gorda y convertirse en cómplice del abuso, o revelarse y convertirse en víctima con el carretillero. En Cuba hay muchos cómplices, pero también hay muchas víctimas.
Más represión
Amanda Durán Dalmau, activista de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), explicó que actualmente la represión es contra todas las personas, no solo contra opositores y disidentes.
“El hecho de quedarse a observar, preguntar qué ocurre o filmar una manifestación de cualquier grupo opositor, implica ser interceptado y hostigado por la Seguridad del Estado”.
Informó que varios ciudadanos denunciaron, ante la sede de la CCDHRN ubicada en el municipio Playa, que sufrieron hostigamiento, amenazas o multas por observar actos represivos.
“Desde una esquina vi cómo un grupo numeroso de mujeres vestidas de civil golpeaban a otras tres mujeres, mientras un grupo de oficiales de policía observaba sin actuar”, relató uno de los denunciantes.
El video llegó hasta que los policías se dieron cuenta de que el denunciante filmaba.
Lo abordaron, lo montaron en la patrulla, lo llevaron a la estación y lo interrogaron buscando el nombre de la agencia para la que estaba grabando.
“Me amenazaron de mil maneras y me decomisaron el celular”, añadió.
El denunciante no sabía que las agredidas eran miembros de la organización opositora Damas de Blanco.
Redacción Cubanos por el Mundo