Faltan pocos días para que Raúl Castro sea sustituido por un nuevo dictador y entre los cubanos crecen las expectativas sobre lo que pasará, aunque saben que el cambio hacia el desarrollo está lejos.
Esmérido Morales, de 45 años, tuvo que darle la espalda a la doctrina en la que se crió porque “el sueldo no da”. Cambió su empleo estatal en la provincia de Matanzas, al este de La Habana, para dedicarse a pescar.
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Reclama que los dirigentes hablan muchas cosas, pero no cumplen nada, según reseña Diario de Cuba.
“Todo es lindo, es bonito hablarlo, pero lo que queremos nosotros es que hagan, no que hablen. Lo fundamental es la economía”, señaló Morales.
Cuestiona la forma de elegir un jefe en la Isla y piensa en las nuevas generaciones.
“Hay que darle un chance a la juventud, porque todo no puede ser así: ‘tú vas a ser el presidente’. Que lo diga el pueblo”, insiste.
Desastre
Cuba “es un barco a la deriva”. “No se trata de cambiar el presidente”, sino de “poner nuevas personas dirigiendo el país para poder reparar todo el desastre, porque en Cuba nada funciona”.
Giovanni Bessada tiene 30 años, está claro sobre lo que ocurre en la Isla.
Es electricista naval, pero trabaja como mesero en Havana 1957, Florida, desde que llegó a EEUU hace dos años y medio con su esposa mexicana.
“En Cuba puedes estudiar pero todo está limitado, tienes un freno en todo lo que quieres hacer, no puedes desarrollarte como quieras. La peor pobreza que puede haber es la pobreza de sueños y de alma”, señala Bessada.
Soluciones
Lisset Suárez, bailarina de danza contemporánea de 29 años, pide para Ciego de Ávila soluciones.
“Necesitamos mucha mejoría en transporte, vivienda, muy importante, y alimentación, que está perdida y muy cara”.
Con respecto al cambio de mando, aseguró que con Raúl Castro en el poder durante 10 años se vio “un poquito más de avance”, por lo cual espera más del nuevo mandatario.
“Espero que, de verdad, le den soluciones a los problemas. No que todo se quede ahí detrás del buró”, concluye.
Jóvenes
Maité Cruz, estudiante de Economía en la Universidad La Habana de 22 años, cree que el nuevo Gobierno debe acercarse más a la academia y escuchar más a los jóvenes porque a veces “no se les tiene en cuenta”.
“Los académicos estamos en eso, estudiando qué podemos hacer”, apunta.
Sin embargo, reclama que continúe el trabajo privado, como “un motor impulsor” de la economía local.
Juana Ríos, santera de 75 años, asegura que, según las cartas, después del 19 de abril, habrá en Cuba “paz, unión y tranquilidad” y también “un poco de estancamiento, pero de eso se sale”.
Sin inversión
Fernando Hernández, hijo de una familia de campesinos a los que Fidel Castro entregó una parcela de tierra, aseguró que con más recursos podrían producir más para el pueblo, de Pinar del Río y de toda Cuba.
A pesar de creerse beneficiado por la revolución se queja de que en casi 40 años, de esa revolución no se ha podido invertir en suficiente maquinaria para el campo.
Redacción Cubanos por el Mundo