¿Ironía o burla? El Fondo de Naciones Unidas para la infancia (Unicef) declaró que Cuba es campeón en derechos de la niñez, frente a la cara de asombro de los cubanos que se niegan a procrear en la Isla por las pocas opciones de futuro y la de los ya padres, que ven la discriminación de sus hijos.
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Y es que la premisa de la organización internacional sobre que “los niños, las niñas y los adolescentes son seres humanos, constructores de su propia historia y no objetos de la tutela de los adultos, la sociedad o el Estado”, no coincide con las declaraciones de María Cristina Perceval, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe; sobre el tratamiento de la niñez en el único país de Latinoamérica que vive en dictadura.
Al parecer Perceval no ha leído el Código de la Niñez y la Juventud cubana, que como si fuera una hazaña mundial, toman como ley como una aberración para la crianza de la infancia.
Empezando por el artículo 3 que establece “la formación comunista de la joven generación” como una aspiración del Estado, o el “el principio marxista y martiano” del articulo 14 establecido como parte fundamental de la educación.
Estas dos premisas del castrismo, por mencionar sólo algunas, impiden que los niños construyan sus propias historias, por lo tanto, de entrada se violenta el concepto que enarbola la institución que es la parte neurálgica de su defensa de los derechos.
Más violaciones
Puesto que no es lo mismo brindar una educación gratuita que tener una educación obligatoria por lo menos hasta el noveno año, Cuba excede sus competencias en la materia, impidiendo a los padres decidir sobre el tipo de educación que reciben sus hijos.
De esos una infinidad de casos, pero los casos más emblemáticos son el del padre Mike Donnelly, llevado a la cárcel por haber decidido educar a sus hijos en su casa o el de los hermanos Leyva que fueron llevados a un tribunal por haber decidido sacar a sus niños del colegio para evitar que fueran perseguidos por la condición política de sus familiares.
Pero algo hay detrás de la obligatoriedad de la educaciòn. Y es que en Cuba el adoctrinamiento viene desde la infancia. De allí que los niños sean usados como resguardadores de los votos por el Partido Comunista y que hastas las canciones de cuna sean un halago a la personalidad y la revolución de Fidel Castro.
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En cuanto la explotación infantil, la legislación cubana prohíbe que los niños de hasta 15 años trabajen, pero con el 10 por ciento de la población por debajo de los índices de la pobreza, son los hijos los que se lanzan a la calle a buscar una ayuda económica, muchas veces ilegal, para colaborar con sus padres.
Derecho a la vida
¿Cómo puede ser posible premiar por la defensa de los derechos de la infancia, a un país en el que el aborto es legal y además casi es usado como método anticonceptivo?
Pero más allá de eso, en Cuba el 6 por ciento de los niños muere antes de su quinto cumpleaños, por algún accidente doméstico, producto de la insalubridad, la precariedad y las malas condiciones de vida de las familias.
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De allí se desprende además la discriminación y la falta de igualdad, porque no puede haber igualdad en niños que se distinguen por ser de La Habana o de cualquier otra provincia, donde la calidad de los servicios públicos es ínfimo, el transporte escaso y el acceso al internet inexistente, frente al limitado que hay en la capital.
El espíritu de un niño es libre y en Cuba, no tienen la libertad de hacer lo que quieran y expresarse en formas que vayan en contra de la opinión del gobierno. La libertad de expresión es sustituida por el miedo y la valentía de sus padres que pueden disentir del Estado, es tomada como traición.
Definitivamente Cuba es el campeón mundial, pero en la violación de los derechos de niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos; por insistir en un sistema ideológico y doctrinal que lejos de ofrecer calidad de vida y felicidad, mantiene sometidos a sus ciudadanos.
Redacción Cubanos por el Mundo