El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió este martes al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que el régimen cubano no emprenderá las reformas que merece el pueblo cubano mientras crea que cuenta con respaldo internacional, según informó el Departamento de Estado tras una conversación telefónica entre ambos.
El mensaje llega a dos semanas de que la Asamblea General de las Naciones Unidas vote de nuevo la resolución cubana contra el embargo estadounidense, en medio de los esfuerzos de Washington por reducir los apoyos a La Habana en ese foro.
La advertencia de Marco Rubio sobre el régimen cubano quedó recogida en un comunicado de la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado, que informó sobre la conversación celebrada este martes 13 de octubre.
El jefe de la diplomacia estadounidense también pidió a El Salvador que se sumara a Estados Unidos y a otros socios afines para impulsar prioridades compartidas en las Naciones Unidas. Según el mismo comunicado, ambos dirigentes abordaron además la necesidad de mantener la infraestructura crítica, incluidos los puertos, segura y libre de influencias extranjeras malignas.
Según el comunicado oficial, Rubio “subrayó que el régimen cubano no hará las reformas que el pueblo cubano merece mientras crea que la comunidad internacional está de su lado”.
Con esa frase, Washington vuelve a señalar a los gobiernos que respaldan a La Habana en los foros internacionales como un factor que, a su juicio, frena los cambios en la isla.
Advertencia de Marco Rubio mientras la ONU se prepara para votar sobre el embargo
La conversación se produjo en vísperas de una nueva discusión internacional sobre las sanciones estadounidenses contra la isla. La Asamblea General de las Naciones Unidas debatirá el 27 y el 28 de octubre la resolución presentada anualmente por la dictadura cubana para exigir el levantamiento del embargo.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, presentó el 7 de septiembre el informe con el que La Habana defenderá su posición. El documento atribuye al embargo pérdidas por 8.083 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una cifra que el Gobierno cubano calificó de récord y que no ha sido verificada de forma independiente.
El debate vuelve a enfrentar dos lecturas: la del Gobierno cubano, que atribuye a las sanciones estadounidenses la crisis económica del país, y la de Washington y la oposición cubana, que responsabilizan a las decisiones económicas del sistema de partido único.
La crisis energética, la escasez de productos básicos y el deterioro de los servicios públicos mantienen a los cubanos bajo una presión cotidiana que el discurso oficial atribuye principalmente a Washington. Estados Unidos y los críticos del régimen sostienen, en cambio, que esos problemas son consecuencia del fracaso del modelo comunista.
La resolución de la Asamblea General no tiene carácter vinculante y no puede levantar por sí misma el embargo. Esa facultad corresponde al Congreso estadounidense, por lo que una eventual mayoría favorable a la propuesta cubana no obligaría a Estados Unidos a modificar su política.
El Salvador mantuvo distancia en la votación anterior
El antecedente más reciente mostró que la posición salvadoreña no coincidió plenamente con las expectativas diplomáticas de La Habana. El 29 de octubre de 2025, la Asamblea General aprobó la resolución contra el embargo con 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones.
El Salvador no participó en esa votación, según el registro oficial de Naciones Unidas. Tampoco lo hicieron otros ocho Estados miembros, entre ellos Venezuela.
Estados Unidos, Israel, Argentina, Hungría, Paraguay, Macedonia del Norte y Ucrania votaron contra el texto. El resultado representó un retroceso para la diplomacia cubana frente a 2024, cuando la resolución consiguió 187 votos a favor, dos en contra y una abstención.
La diferencia entre ambos resultados ofreció a Washington un argumento para continuar buscando cambios en las posiciones de otros países. En octubre de 2025, el Departamento de Estado ya había instruido a sus diplomáticos a promover el rechazo a la resolución, según un cable interno revelado por la agencia Reuters.
El documento señalaba que los votos en contra eran la opción preferida, pero que las abstenciones y las ausencias en la votación también resultaban útiles para reducir los apoyos a La Habana.
Marco Rubio mantiene la presión sobre el régimen cubano
La advertencia de Marco Rubio sobre el régimen cubano transmitida a Bukele coincide con la línea que el secretario de Estado defendió públicamente el pasado 11 de julio, en el quinto aniversario de las protestas del 11J.
En aquel mensaje, el funcionario cubanoamericano afirmó que Estados Unidos seguiría utilizando «todos los medios a su alcance» para impulsar reformas económicas y políticas en la isla, y exigió la liberación inmediata de los presos políticos.
La llamada a Bukele, en la que Rubio pidió coordinación en Naciones Unidas, apunta en esa misma dirección: sumar apoyos regionales y reducir el respaldo internacional a la dictadura antes de la votación del 28 de octubre.
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Nota de la redacción: este artículo fue actualizado el 13 de octubre de 2026 para completar la cifra de pérdidas que el informe cubano atribuye al embargo, que había quedado incompleta, y para precisar la atribución de algunas valoraciones.




