La decisión del gobierno mexicano de preparar un nuevo envío de asistencia a Cuba provocó una fuerte reacción en Washington. El congresista republicano Carlos Giménez cuestionó públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y aseguró que su administración debilitó la estrategia de presión impulsada por el presidente Donald Trump contra el régimen castrista.
En ese sentido, el cubanoamericano consideró que ese tipo de ayuda termina beneficiando a una dictadura señalada durante décadas por violaciones de derechos humanos.
El legislador republicano, representante por Florida y uno de los principales defensores de una política de máxima presión hacia La Habana, utilizó su cuenta oficial en la red social X para lanzar un duro mensaje dirigido al gobierno mexicano.
Sus declaraciones llegaron apenas horas después de que Sheinbaum confirmara que su administración organizó un nuevo envío de ayuda humanitaria destinado a enfrentar la profunda crisis que atraviesa la isla.
En su publicación, Carlos Giménez responsabilizó directamente al Ejecutivo mexicano de favorecer la permanencia del sistema político cubano.
“Desde el Congreso de Estados Unidos, denunciamos al desgobierno corrupto de México por seguir socavando la política de Estados Unidos hacia el régimen asesino en Cuba”, escribió el congresista.
El representante federal, nacido en Cuba y exalcalde del condado de Miami-Dade, sostuvo que las decisiones adoptadas por la administración mexicana enviaron una señal equivocada en un momento en que Washington incrementó la presión política y económica sobre la dictadura cubana.
Giménez vinculó la ayuda mexicana con la permanencia de la dictadura
El pronunciamiento de Carlos Giménez fue más allá de cuestionar el envío de suministros. El legislador afirmó que la postura del gobierno mexicano favoreció la permanencia del régimen castrista y contradijo los intereses estratégicos de Estados Unidos.
“Está perpetuando a la dictadura más longeva de la región y su pésimo accionar no es de una aliada cuando se pretende renegociar” el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)”, agregó Carlos Giménez en su publicación.
Las declaraciones colocaron el debate sobre Cuba dentro del complejo escenario diplomático que actualmente enfrenta Norteamérica, donde la renegociación del acuerdo comercial se convirtió en una de las prioridades de la administración Trump.
En ese sentido, el congresista también lanzó una advertencia dirigida al gobierno mexicano.
“No son buenos vecinos y tendrán que enfrentar las consecuencias”, indicó Carlos Giménez.
Sus palabras reflejaron el creciente malestar existente entre varios congresistas republicanos que consideran que algunos gobiernos latinoamericanos continúan brindando respaldo político y económico al régimen cubano pese a la política de aislamiento impulsada desde Washington.
Sheinbaum confirmó un nuevo envío de ayuda hacia Cuba
La controversia comenzó luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum anunciara que México preparó un nuevo cargamento de ayuda humanitaria con destino a Cuba.
Según explicó el gobierno mexicano, la asistencia buscó aliviar parte de la compleja situación económica y social que enfrentó la isla, afectada por una prolongada escasez de alimentos, medicamentos, combustible y electricidad.
Las autoridades mexicanas defendieron la iniciativa como un gesto de carácter humanitario. Sin embargo, críticos del régimen castrista sostuvieron que este tipo de envíos terminaron proporcionando oxígeno financiero y político a una estructura gubernamental que responsabilizan por el deterioro económico del país.
En los últimos años, México mantuvo una relación cercana con La Habana mediante el envío de combustible, alimentos, medicinas y otros insumos, decisiones que generaron cuestionamientos tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

La presión de Trump contra La Habana continuó aumentando
La reacción de Carlos Giménez también se produjo en un contexto de endurecimiento de la política estadounidense hacia el régimen castrista.
Desde el inicio de su actual mandato, Donald Trump reforzó las medidas de presión sobre La Habana y condicionó cualquier flexibilización a la implementación de reformas políticas y económicas que permitieran mayores libertades para la población cubana.
El gobierno estadounidense mantuvo sanciones económicas y continuó exigiendo cambios estructurales en la isla, mientras las autoridades cubanas denunciaron que Washington buscó incrementar la presión internacional contra el régimen.
La tensión bilateral volvió a elevarse después de la captura del depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, hecho que modificó el equilibrio político regional y derivó en nuevas decisiones estratégicas de la Casa Blanca respecto a Cuba.
Mientras tanto, la dictadura cubana continuó enfrentando una de las peores crisis económicas de su historia reciente, marcada por apagones prolongados, escasez de productos básicos, inflación y una migración masiva que obligó a cientos de miles de cubanos a abandonar la isla en busca de mejores oportunidades.
Las diferencias entre Washington y Ciudad de México respecto al respaldo a La Habana volvieron así a quedar expuestas públicamente, anticipando que el tema cubano podría convertirse en un nuevo punto de fricción durante las negociaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países.
La postura expresada por el congresista republicano Carlos Giménez dejó claro que, para un sector del Congreso estadounidense, cualquier apoyo al régimen castrista representa un obstáculo para la estrategia de presión impulsada por la Casa Blanca.

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