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La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó este miércoles 28 de octubre, en Nueva York, la resolución contra el embargo estadounidense que el régimen cubano presenta cada año, pero con 35 votos favorables menos que en 2025, un retroceso que reflejó la pérdida de respaldo internacional a La Habana.
La votación contra el embargo a Cuba terminó con 130 delegaciones a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, según el portal de noticias de la ONU, que lo describió como el apoyo más bajo a esta resolución en dos décadas. En 2025, el mismo texto había obtenido 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones.
La resolución presentada por la dictadura cubana consiguió nuevamente una mayoría, pero el resultado quedó lejos de los apoyos que recibió en ejercicios anteriores. El aumento de los votos contrarios y las abstenciones evidenció un cambio en la posición de varios países frente a la iniciativa diplomática que el castrismo utilizó durante décadas para denunciar la política de Washington.
En comparación con el año anterior, la propuesta perdió 35 votos favorables. Al mismo tiempo, los votos en contra aumentaron en diez y las abstenciones crecieron en 13. Las cifras mostraron que, aunque la mayoría de los representantes respaldó el texto, un grupo más amplio de delegaciones decidió rechazarlo o evitar un apoyo explícito a la posición cubana.
Más países rechazaron la resolución contra el embargo impulsada por La Habana
Estados Unidos e Israel mantuvieron su oposición a la resolución, pero no estuvieron solos. De acuerdo con los primeros reportes sobre la votación, Argentina, Bosnia-Herzegovina, Colombia, Costa Rica, República Checa, Ecuador, Hungría, Lituania, Marruecos, Eslovenia, Paraguay, Trinidad y Tobago y Ucrania también votaron en contra.
La incorporación de estos países a la lista de detractores constituyó uno de los elementos más relevantes de la votación. Entre ellos figuraron varias naciones latinoamericanas que se apartaron de la posición defendida por el régimen cubano en el organismo multilateral.
Las abstenciones también dejaron señales de distanciamiento. Alemania e Italia se abstuvieron por primera vez en años, según Reuters. Entre las abstenciones reportadas figuraron también Chile, Honduras, Haití, Perú, Grecia, Polonia y Países Bajos.
Otro dato llamó la atención: según los primeros reportes, Venezuela no participó en la votación. La ausencia adquirió relevancia por los estrechos vínculos políticos que mantuvo durante años con La Habana. Guatemala, El Salvador y Bolivia tampoco aparecieron entre los países que emitieron su voto, aunque en el caso de Guatemala hay reportes contradictorios.
El resultado de la votación contra el embargo a Cuba dejó así un escenario diplomático distinto al que durante años presentó la dictadura cubana, acostumbrada a utilizar las mayorías de la Asamblea General como argumento para defender su posición frente a Washington.
El enfrentamiento entre Mike Waltz y Bruno Rodríguez
La votación se produjo un día después del tenso enfrentamiento entre el canciller cubano, Bruno Rodríguez, y el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz.
Durante su intervención, el diplomático estadounidense cuestionó al régimen y respondió a las interrupciones de la delegación cubana con una frase dirigida directamente a Rodríguez.

“Sé que no te gusta escuchar esto. Esto es Estados Unidos, amigo mío. Estas son las Naciones Unidas. Esto no es una dictadura comunista”, dijo el embajador estadounidense.
Las interrupciones comenzaron cuando Waltz mostró fotografías de los relojes Rolex utilizados por Fidel Castro. El embajador también mencionó accesorios de lujo asociados al gobernante Miguel Díaz-Canel y cuestionó que las autoridades atribuyeran al capitalismo las carencias que enfrentó la población de la isla.
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“Cada vez que me interrumpan solo voy a seguir mostrando lo corrupto que es este régimen, y lo voy a hacer un poco más despacio”, advirtió Waltz durante el enfrentamiento.
El diplomático estadounidense también aludió a propiedades vinculadas a la familia Castro en Varadero y mencionó Cayo Piedra, un islote privado asociado al fallecido dictador, así como Cayo Saetía, donde señaló la existencia de instalaciones destinadas al disfrute de Raúl Castro y sus familiares.
Washington acusó al castrismo de utilizar la ONU para perpetuarse en el poder
Antes de la votación, Juan Pablo Segura, secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, cuestionó la estrategia internacional de La Habana y acusó al régimen de utilizar la discusión sobre las sanciones estadounidenses para sostener su permanencia en el poder.
“El régimen está intentando desesperadamente aferrarse al poder, en lugar de llevar a cabo reformas políticas y económicas inmediatas, significativas e irreversibles que ayuden al pueblo cubano”, escribió el funcionario en su perfil de X.
Segura también criticó que las autoridades cubanas presentaran el respaldo a la resolución como una demostración de apoyo internacional a su política.
“Aprovecha su votación anual sobre el embargo en la ONU para afirmar que la comunidad internacional está de su parte, con el fin de seguir enriqueciendo a quienes ostentan el poder mientras explota a su propio pueblo”, agregó.
Aunque la Asamblea General volvió a respaldar la resolución, el descenso de los votos favorables y el aumento de las posiciones contrarias marcaron el resultado político de la jornada. Para el castrismo, la votación contra el embargo a Cuba ofreció otra mayoría formal, pero también confirmó una reducción de los apoyos que durante años presentó como una victoria diplomática.
Una resolución sin carácter vinculante
En julio de 2026, la Asamblea General ya había aprobado una moción solicitada por Cuba para reabrir el debate sobre el embargo. En aquella ocasión, la propuesta obtuvo 136 votos a favor, nueve en contra y 30 abstenciones.
La resolución aprobada en octubre exhortó a los Estados a no adoptar leyes con efectos fuera de sus territorios, como la Ley Helms-Burton de 1996, y pidió derogar las medidas de esa naturaleza.
No obstante, las resoluciones de la Asamblea General de la ONU no son vinculantes. Por tanto, la nueva votación no obligó a Estados Unidos a levantar las sanciones.
El resultado dejó a La Habana con menos respaldo que en las dos votaciones anteriores y mostró que, pese a conservar una mayoría favorable, su campaña contra el embargo perdió fuerza.
Nota de la redacción: al cierre de esta edición, Naciones Unidas no había publicado el registro nominal oficial de la votación. El desglose por países se actualizará cuando esté disponible.
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