Régimen castrista apagó las ilusiones: la patana turca que llegó a La Habana no generará electricidad

La llegada de una central eléctrica flotante en La Habana despertó durante varias horas la esperanza de miles de cubanos agotados por los apagones que castigan a la isla desde hace meses.

Las imágenes de la embarcación entrando en la bahía circularon rápidamente en redes sociales y alimentaron las especulaciones de que el régimen castrista intentaba incorporar una nueva fuente de generación para reducir el colapso del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Sin embargo, la propia Unión Eléctrica (UNE) terminó por confirmar que esa expectativa no tenía fundamento y que el barco no suministrará electricidad al país.

La embarcación identificada como La Isabela, una antigua central flotante de origen turco, arribó a la capital cubana después de abandonar Puerto Plata, en República Dominicana, donde permaneció operando durante más de tres décadas. Su presencia frente a las costas cubanas llamó la atención por tratarse de una infraestructura asociada históricamente a la generación eléctrica, precisamente cuando Cuba atraviesa una de las peores crisis energéticas de los últimos años.

Las fotografías de la central eléctrica flotante en La Habana remolcada hasta la zona de Melones, donde anteriormente funcionaron otras patanas de generación, reforzaron la versión de que la isla recibiría un alivio temporal frente a los prolongados cortes eléctricos. Sin embargo, esas versiones fueron desmentidas por las autoridades.

La UNE acabó con las especulaciones

Ante la ola de comentarios que inundó las redes sociales, la Unión Eléctrica emitió un breve comunicado para aclarar el destino de la embarcación.

“La patana que entró ayer a la Bahía de La Habana no se destinará a la generación del Sistema Electroenergético Nacional. Viene desde República Dominicana y su único propósito es recibir mantenimiento en el puerto de Asticar”, precisó la UNE sobre la presencia de la central eléctrica flotante en La Habana.

Con esa declaración, la empresa estatal dejó claro que la central eléctrica flotante en La Habana no aportará un solo megavatio al sistema eléctrico cubano, frustrando las expectativas de una población que enfrenta apagones diarios de varias horas.

Pese a la aclaratoria oficial sobre la central eléctrica flotante en La Habana, el régimen castrista evitó explicar quién adquirió la estructura, cuál será el alcance de las reparaciones previstas en Asticar o cuál será el destino definitivo de la embarcación una vez concluyan los trabajos de mantenimiento.

Una estructura envejecida y rodeada de interrogantes

La Isabela no llegó a Cuba como una instalación nueva. Durante su permanencia en República Dominicana fue objeto de críticas por su impacto ambiental y por el deterioro visible de su estructura.

Tras más de treinta años de funcionamiento, la central flotante abandonó Puerto Plata remolcada por un buque de la empresa Karadeniz. Medios dominicanos y autoridades locales presentaron su salida como el cierre de una etapa marcada por denuncias sobre contaminación ambiental y afectaciones al paisaje en una importante zona turística.

Al arribar a Cuba, la estructura mostró un avanzado estado de oxidación, lo que incrementó las dudas sobre su futuro y sobre la verdadera naturaleza de su presencia en territorio cubano.

La crisis energética alimentó las expectativas

La llegada de la central eléctrica flotante en La Habana ocurrió en uno de los momentos más delicados para el sistema eléctrico de la isla.

Durante las últimas semanas, los cubanos soportaron cortes de electricidad que afectaron prácticamente a todo el país. En numerosas provincias los apagones superaron ampliamente las doce horas diarias, mientras la capacidad de generación continuó cayendo debido a averías, falta de combustible y la salida de servicio de varias plantas.

Precisamente por ese contexto, numerosos ciudadanos interpretaron el arribo de la patana como un intento urgente del régimen de incrementar la generación eléctrica.

Incluso, una de las voces del oficialismo, Ana Teresa Badía, intervino para desmentir los rumores y asegurar que la central eléctrica flotante en La Habana no llegó “para incorporarse a dar servicios” dentro del sistema eléctrico nacional.

Récord de apagones mientras llegaba el barco

La aclaración oficial sobre la central eléctrica flotante en La Habana coincidió con una jornada especialmente crítica para el país. La propia Unión Eléctrica informó que el servicio permaneció afectado durante toda la jornada anterior y también durante la madrugada debido a la insuficiente capacidad de generación.

Según los datos divulgados por la empresa estatal:

“En el día de ayer el servicio eléctrico estuvo afectado durante las 24 horas, incluyendo la madrugada, por falta de capacidad de generación. La mayor afectación fue de 2,165 MW a las 20:30 de la noche, con impacto en todas las provincias del país. Para hoy se estima una afectación de 2,280 MW”.

Las cifras reflejaron un escenario extremadamente complejo para el Sistema Electroenergético Nacional, incapaz de cubrir la demanda en prácticamente toda la isla.

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