La presencia de la CIA en Cuba volvió a situarse en el centro del escenario político internacional después de que The New York Times reveló que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos creó en secreto un grupo operativo dedicado exclusivamente a la Isla, como parte de una estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump para incrementar la presión sobre el régimen castrista.
La nueva estructura de la CIA en Cuba habría concentrado recursos de inteligencia, capacidades tecnológicas y personal especializado con el objetivo de obtener un conocimiento más profundo sobre el funcionamiento interno de la dictadura cubana y sus principales figuras de poder.
De acuerdo con la investigación publicada por el diario estadounidense, la iniciativa buscó acelerar la asignación de recursos financieros, humanos y tecnológicos para fortalecer las operaciones relacionadas con Cuba.
Personas familiarizadas con el proyecto explicaron que el nuevo grupo de la CIA en Cuba comenzó a incorporar oficiales especializados en el reclutamiento y manejo de informantes, analistas de inteligencia, expertos en operaciones cibernéticas y funcionarios con experiencia en campañas de influencia encubierta.
La información indicó que uno de los principales objetivos de esta unidad de la CIA en Cuba consistió en estudiar las divisiones existentes dentro de la cúpula política cubana.
Según las fuentes consultadas por el periódico, la intención fue identificar fracturas entre los dirigentes del régimen castrista y favorecer escenarios que aumentaran la influencia de sectores considerados más pragmáticos frente a aquellos catalogados como abiertamente hostiles hacia Washington.
El reporte recordó que la agencia ya había creado una estructura similar en 1960 durante los preparativos de la invasión de Bahía de Cochinos. Sin embargo, subrayó que la nueva organización presentó diferencias importantes respecto a aquella experiencia histórica. Entre ellas, destacó que el grupo actual no trabajaría junto a organizaciones de exiliados cubanos ni tendría autorización para desarrollar operaciones letales.
No obstante, The New York Times señaló que las atribuciones de este tipo de unidades pueden modificarse si el presidente de Estados Unidos así lo determina, dependiendo de las necesidades estratégicas de cada administración.
Hasta el momento, la Agencia Central de Inteligencia evitó confirmar oficialmente la existencia del grupo. Consultada por el diario, la institución rechazó realizar comentarios sobre la información, por lo que los detalles relacionados con su composición y alcance permanecieron sin validación pública.
Cuba pasó a ocupar un nivel prioritario para la inteligencia estadounidense
La revelación sobre este grupo operativo de la CIA en Cuba coincidió con un fortalecimiento de las actividades de inteligencia estadounidenses enfocadas en la Isla.
Según el reporte, la administración Trump incorporó recientemente a Cuba dentro del nivel «Prioridad 1» del Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF), la clasificación más alta utilizada por Estados Unidos para determinar dónde concentrar mayores recursos de recopilación de información estratégica.
En esa categoría también aparecen países considerados rivales estratégicos como China, Rusia e Irán.
Esa decisión provocó que organismos estadounidenses incrementaran significativamente sus capacidades de vigilancia sobre la Isla. Entre ellos figuraron la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA), que habrían destinado más recursos técnicos para observar la actividad militar y gubernamental cubana, incluyendo un mayor empleo de satélites de reconocimiento.
De acuerdo con las fuentes citadas por The New York Times, el incremento de la recopilación de información permitiría actualizar las evaluaciones sobre las capacidades defensivas del régimen castrista, su infraestructura militar y sus posibles escenarios de actuación.
El informe añadió que ese material también serviría como apoyo para que el Pentágono analizara diferentes alternativas de respuesta si la Casa Blanca decidiera evaluar medidas adicionales relacionadas con Cuba.
Inteligencia sobre la élite del régimen castrista
Otro de los componentes relevantes del nuevo grupo operativo de la CIA en Cuba estaría enfocado en investigar las actividades económicas de altos funcionarios cubanos y miembros de la élite gobernante.
Las fuentes señalaron que los analistas prestarían especial atención a movimientos financieros poco transparentes, redes empresariales y negocios desarrollados tanto dentro como fuera de la Isla.
Parte de esa información podría hacerse pública posteriormente como parte de una estrategia destinada a ejercer presión política sobre dirigentes del régimen castrista y, al mismo tiempo, influir en la percepción de la opinión pública internacional.
El diario comparó ese método con acciones utilizadas anteriormente por Washington frente a otros gobiernos considerados adversarios estratégicos.
Un encuentro reservado entre la CIA y un miembro de la familia Castro
Uno de los aspectos más llamativos de la publicación fue la referencia a un supuesto viaje realizado por el director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana en mayo de 2026.
Según las personas consultadas por The New York Times, Ratcliffe sostuvo una reunión con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del general Raúl Castro, conocido popularmente como «El Cangrejo».
Durante ese encuentro, el jefe de la agencia estadounidense habría transmitido un mensaje claro a los representantes del aparato de seguridad cubano.
De acuerdo con el periódico, Ratcliffe expresó que Estados Unidos consideraba a los servicios de inteligencia cubanos como adversarios con importantes capacidades operativas, pero también como posibles interlocutores en el futuro si se producían cambios significativos dentro del régimen.
Asimismo, habría advertido que el tiempo para responder a las exigencias planteadas por la administración Trump se agotaba rápidamente.
La CIA continuó enfrentando obstáculos para operar en Cuba
El reportaje recordó que las operaciones de inteligencia estadounidenses dentro de Cuba enfrentaron históricamente importantes dificultades debido al estricto sistema de vigilancia desplegado por los órganos de seguridad del Estado sobre diplomáticos y funcionarios estadounidenses.
Durante el primer mandato de Donald Trump, la estación de la CIA en Cuba cerró sus operaciones tras los incidentes de salud reportados por diplomáticos estadounidenses, episodios que posteriormente fueron conocidos internacionalmente como el llamado «síndrome de La Habana».
Posteriormente, la administración de Joe Biden restableció la estación en 2024. Sin embargo, las fuentes consultadas indicaron que los oficiales estadounidenses continuaron trabajando bajo una intensa vigilancia y con severas restricciones para desarrollar operaciones dentro del territorio cubano.
Con información del The New York Times
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