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Cubanos necesitados de dólares, deberán pedirlos a los que le tiraron huevos, gusanos, a los malnacidos o a las garrapatillas (+Video)

Si el chiste nace de una anécdota cierta no lo sabemos; pero desde este lunes son muchos los cubanos que gritaron palabras como "traidor", "gusano" y "vendepatria"

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Cubanos necesitados de dólares, deberán pedirlos a los que le tiraron huevos, gusanos, a los malnacidos o a las garrapatillas
Cubanos necesitados de dólares, deberán pedirlos a los que le tiraron huevos, gusanos, a los malnacidos o a las garrapatillas

Hay un chiste cubano, que cuenta la historia de una mujer, Fefa, que regresó a Cuba después de muchísimos años y fue a visitar a uno de los tantos que le gritaron cosas, para reclamarle porqué le había gritado «Fefa traidora», a lo que el increpado, ya pasados los años 90´y con el dólar, el euro, y los CUC reinando en el país, le dijo: «No Fefa, yo lo que te decía es Fefa, trae dólar».

Si el chiste nace de una anécdota cierta no lo sabemos; pero desde este lunes son muchos los cubanos que gritaron palabras como «traidor», «gusano» y «vendepatria», que deberán recoger el cordel y pedirle dólares a los mismos que ellos le tiraron hasta huevos.

Ya es posible; ya está oficializado. Díaz-Canel lo dijo; y lo dijo meses después de haber hablado de malnacidos; días, si se quiere, después de que Mariela Castro los llamara garrapatillas.

«Es la rueda de la vida; el karma, vecino,» relataba esta mañana una persona cuyo nombre no viene al caso.

Así, más o menos, operan desde hace algún tiempo en Puerto Padre, Las Tunas dos conocidos «revolucionarios» cuya trayectoria intachable y curriculum incluye no pocos chivatazos contra artistas y escritores y que ahora, años después de incidir directamente en la no publicación de obras literarias de escritores, y la no exposición en galerías de pintores, ahora cuando se enteran que estos, que emigraron a los Estados Unidos, viajan a Cuba de regreso, hasta los visitan sin aviso para recordar viejos tiempos y hasta lanzar frases lastimeras de «¿no tienes una ayudita ahí para mí, fulano?«. Por cierto, uno de esos dos innombrables, tiene un hijo residente en Miami.

Miles de cubanos se debaten ahora entre la entrada a tutiplén del dólar, y el reconocer que por tener esa moneda, muchos cumplieron largas condenas en la cárcel.

Elyel Leiva fue el mayor perseguidor del dólar durante sus años como «oficial al mando» en los lugares donde trabajó; el último de ellos, en Cayo Largo del Sur.

Dicen que su esposa e hijo viven en Miami, y que él también. Otros dicen que no, que él vive en La Habana, pero que sí, claro, recibe dólares de su hijo. La moneda que tanto persiguió Elyel, es ahora la que lo mantiene alimentado y saludable. Félix Gárriga, Secretario General del Sindicato en el Complejo Isla del Sur, asegura que Elyel botó de Cayo Largo a un colega suyo que tenía, debajo de su colchoneta, en el albergue, apenas un dólar con veinticinco centavos, cuando esta moneda estaba penalizada en la isla. Félix asegura también que ni siquiera metiéndose los dólares en el ano, él estaba seguro con Elyel. Rosita, la veterana cantinera, dice que ella se los metía «en el bollo» para escapar de Elyel Leyva.

Todos los que como Elyel se dedicaron a satanizar el dólar, muerden ahora el polvo de la derrota; otros, contemplan asustadizos al fin de la historia que anunciaba Fukuyama, mientras yo, asustado por un rebrote de la pandemia del coronavirus en La Habana, pienso que mi ex vecino Armandito, que contribuye a la economía nacional cubana como pocos, pues le manda rigurosamente a su madre $300 dólares todos los meses, a cada rato enfrenta numerosas ofensas en las redes de las ciberclarias por su modo de pensar contrario al proceso que sostiene con sus remesas sustanciosas.

Armandito perdió todos sus derechos en Cuba. No podía mover un pie sin que la Seguridad del Estado no se encargara de hacérselo notar, y eventualmente, algún día se lo dijeron: «No te queremos, no te necesitamos».

Ahora parece que las reglas del juego han cambiado, y hasta Armandito pudiera invertir en Cuba.

Por lo pronto, el que sí es bienvenido, y bastante, es el dólar que él manda, aunque él no pueda ni mandar por correo una boleta para votar por un Diputado al Parlamento.

Sergio Prado

Sergio Prado es Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Nació en el año 1966 y ejerció importantes funciones dentro del periodismo en Cuba hasta que se marchó del país en el año 2004. Completó en España y México varios doctorados y maestrías.

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