La paciencia se agotó en la Calle 3 de Veguita de Galo, una comunidad al sur de la ciudad donde los residentes acumulan 26 días consecutivos sin electricidad.
El periodista Yosmany Mayeta Labrada hizo pública la denuncia este domingo a través de su página en Facebook, recogiendo el clamor de unas familias que aseguran haber tocado todas las puertas sin obtener más que silencio o respuestas dilatorias.
«Esto es un abuso inaceptable», declaró un vecino que prefirió reservar su nombre ante el temor fundado de sufrir represalias. «Llamamos a la Empresa Eléctrica y nos dicen que esperemos. Fuimos al Partido y tampoco nos hicieron caso. Ya no sabemos qué hacer».
La situación golpea con especial dureza a los sectores más vulnerables que son los niños en edad escolar, ancianos que no pueden preservar sus medicamentos y personas enfermas postradas que ven comprometida su salud ante el sofocante calor del verano oriental.
La Empresa Eléctrica de Santiago intentó una intervención hace algunos días reemplazando un transformador dañado. La maniobra, que despertó esperanzas entre los afectados, se frustró apenas dos horas después de la instalación, cuando el equipo recién colocado estalló en medio de una chispa y un estruendo, devolviendo a la oscuridad a toda la colectividad. «Fue una burla. Nos ilusionaron para luego dejarnos peor que antes», comentó otro residente.
Los damnificados relataron que el pasado domingo acudieron a las oficinas del Partido Comunista en la zona para exponer su situación.
La recepción, según cuentan, fue fría y evasiva, pues ningún funcionario se comprometió a dar una solución concreta. La comunidad de Veguita de Galo, que agrupa a unos 19.000 habitantes, ya había mostrado signos de organización en los meses recientes.
Durante junio y julio, los vecinos lograron impedir hasta tres ocasiones en que brigadas eléctricas intentaron retirar transformadores que aún funcionaban para llevarlos a otros circuitos considerados prioritarios, ante la aguda escasez de equipos que afecta a toda la región.
El drama de Veguita de Galo es apenas un reflejo microscópico de una catástrofe nacional. La Empresa Eléctrica reorganizó los cortes en Santiago desde el 16 de junio, estableciendo nueve bloques residenciales con apenas una o dos horas de suministro diario. Pero en la Calle 3 ni siquiera esa limosna energética ha llegado.
Las cifras nacionales son preocupantes, pues hablan de once plantas termoeléctricas que permanecían fuera de operación a mediados de julio, entre ellas la unidad Antonio Maceo, situada en la propia provincia de Santiago.
El 8 de julio, el déficit de generación tocó su punto más alto con 2.341 megavatios, dejando a oscuras al 73% de los cubanos. En apenas ocho días, el Sistema Electroenergético Nacional se desplomó en tres ocasiones, los días 6, 10 y 14 de julio, sumando el quinto colapso total del año.
El corte del suministro de crudo venezolano desde enero de 2026 fue un golpe definitivo a una infraestructura que ya sangraba por décadas de desinversión, falta de mantenimiento y nula previsión.
La red eléctrica cubana, construida en su mayoría en la década de los 80 y apenas modernizada desde entonces, muestra hoy sus costuras rotas ante la mirada impotente de una población que paga las consecuencias.
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