Las firmes palabras de Trump en la ONU contra la dictadura cubana provocaron un fuerte ataque de nervios en la cúpula de La Habana. Sin saber cómo reaccionar de forma inteligente, el puesto a dedo Miguel Díaz-Canel publicó este un mensaje de rabia en sus redes sociales.
Su pataleta en internet ocurrió después de que el presidente estadounidense calificara al régimen como un Estado absolutamente fallido que va a caer muy pronto. A este berrinche virtual se sumó la vergonzosa retirada de los diplomáticos castristas, quienes salieron corriendo del salón multilateral para no escuchar las palabras que anunciaban el fin de su sistema.
En lugar de dar respuestas serias, la dictadura dejó al descubierto el miedo real que siente ante el aumento de la presión internacional y la pérdida total de apoyo en el mundo.
La pataleta de la cúpula castrista y las excusas de siempre
En vez de reconocer la profunda crisis que destruye a la isla, el régimen volvió a usar sus viejos pretextos para engañar a la población. Díaz-Canel acusó a Estados Unidos de aplicar una guerra económica despiadada y un castigo injusto que ataca directamente la independencia del país.
«Incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de EE.UU repite en la ONU que Cuba representa una amenaza. La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano», comenzó diciendo el títere.
Incapaz de justificar el castigo contra el pueblo de #Cuba y su guerra económica genocida, el presidente de EE.UU repite en la ONU que Cuba representa una amenaza. La mentira es el recurso de quienes se niegan a aceptar el derecho a la libre determinación del pueblo cubano.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) September 22, 2026
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Al mismo tiempo, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla – experto ya en hacer pataletas ante cualquier cosa que haga Estados Unidos – salió a defender a la tiranía en redes sociales diciendo que las palabras de Trump en la ONU solo contienen mentiras y calumnias.
Rodríguez también arremetió contra las medidas económicas y la presión sobre el sector energético, asegurando que esas acciones representan un castigo colectivo contra un pueblo supuestamente pacífico y trabajador.
«Ninguna de las falsedades del Presidente de EEUU en Naciones Unidas y ninguna calumnia pueden ni podrán negar ese hecho (…) El bloqueo económico, incluido el cerco energético, sí amenaza a Cuba y al resto de las naciones. Es un acto de genocidio y castigo colectivo. Somos un país de paz y merecemos la paz», escribió Rodríguez, con su habitual carga de cinismo.
Toda esta reacción furiosa demuestra la desesperación de un grupo de poder que ya no tiene respuestas reales. Mientras los delegados cubanos abandonaban el salón de la ONU para no oír la verdad, la propaganda oficialista repetía que Cuba defenderá su soberanía a cualquier precio.
En sus publicación, Díaz-Canel sostuvo que Washington miente al presentar a la isla como una amenaza y afirmó que su régimen seguirá «luchando por la paz». Sin embargo, estas palabras no son más que un intento desesperado por ocultar el colapso de la economía, el sufrimiento popular y el descontento generalizado de toda la gente.
«Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el gobierno estadounidense», agregó.
Seguiremos luchando por la paz, defendiendo nuestra soberanía y trabajando de conjunto para superar la agresión despiadada que nos impone el gobierno estadounidense.#CubaNoEsUnaAmenaza el bloqueo sí.
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) September 22, 2026
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El contundente mensaje desde Estados Unidos ante el foro mundial
Las palabras de Trump en la ONU dejaron claro que la paciencia con la dictadura cubana se terminó por completo. La intervención norteamericana no solo anunció que la libertad llegará pronto a la isla gracias a una presión histórica sin precedentes, sino que también denunció maniobras graves del régimen de Díaz-Canel en el exterior.
Se acusó formalmente a La Habana de colaborar con grupos radicales de izquierda y redes comunistas que operan dentro de territorio estadounidense. Además, se enfatizó que el secretario de Estado, Marco Rubio, dirige de forma personal las gestiones con el objetivo firme de eliminar el comunismo en la región y devolver la democracia a la población.
Esta pataleta del castrismo encaja dentro de la cadena de respuestas descontroladas que la dictadura ha mantenido durante todo el año frente a los golpes políticos recibidos. El aislamiento quedó en evidencia a inicios de septiembre, cuando el propio Bruno Rodríguez tuvo que salir a negar cualquier acercamiento formal, asegurando que no existen reuniones, pactos ni hojas de ruta compartidas entre ambos países.
Hoy, con un cerco energético aplastante y sin opciones reales para recuperarse, Díaz-Canel y su cúpula ven cómo se destruye el relato engañoso del régimen mientras la presión internacional alcanza niveles históricos en toda la región.