El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra el Comité Nobel Noruego tras la concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a Navi Pillay, una jurista sudafricana cuya trayectoria al frente de la oficina de derechos humanos de la ONU también enfrenta cuestionamientos por su actuación ante los abusos del régimen castrista.
El mandatario estadounidense consideró que el galardón perdió credibilidad al premiar a una figura de la que, según afirmó, nunca había oído hablar.
Trump cuestiona la decisión del Comité Nobel
La distinción, anunciada el viernes, reconoció los “esfuerzos” de Pillay en defensa del derecho internacional. Sin embargo, el reconocimiento abrió un nuevo frente de controversia por las críticas del presidente estadounidense y las preguntas pendientes sobre la respuesta de la jurista ante la represión política en Cuba.
“Esta es la mujer que recibió el Premio Nobel de la Paz por encima de los grandes Estados Unidos de América, cuyo representante, YO, resolvió ocho Guerras, y muchas otras cosas”, manifestó Donald Trump.
“No sé qué ha hecho esta mujer. Yo resolví ocho guerras (…) y estoy a punto de resolver, o ganar, dos más, Irán y Rusia/Ucrania”, aseguró Donald Trump.
Las críticas de Trump y las controversias sobre Pillay
El presidente estadounidense tampoco ocultó su rechazo a la decisión del comité, al que acusó de desacreditar una distinción que considera merecer por sus iniciativas internacionales.
“Nunca había oído hablar de esta persona en particular, pero felicidades de todas formas”, expresó el mandatario, antes de advertir que la elección dejaba una marca permanente sobre Noruega.
En otro pasaje de su mensaje, Donald Trump sostuvo que el premio había perdido su prestigio por decisiones que, a su juicio, responden a motivaciones ideológicas.
“El Premio Nobel de la Paz ha quedado desacreditado para siempre por un puñado de ideólogos radicales que son antidemocráticos y verdaderos enemigos de la civilización”, concluyó.
🇺🇸🇳🇴‼️ | El Presidente Donald Trump embistió contra la "ganadora" del Nobel de la Paz y acusa al Comité de sesgo de izquierda: tras la concesión del galardón a Navi Pillay, exalta comisionada de la ONU, el mandatario desestimó la trayectoria de la jurista sudafricana asegurando que "nadie ha oído hablar de ella" salvo por sus posturas "críticas hacia Israel". Trump afirmó que la decisión premia a la burocracia internacional mientras desconoce su mediación histórica en ocho conflictos bélicos.
— UHN Plus (@UHN_Plus) October 10, 2026
El expediente de Navi Pillay ante la represión en Cuba
Más allá de la disputa con Washington, la trayectoria de la premiada merece escrutinio por su desempeño como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Durante esos años, su respuesta ante las violaciones cometidas por la dictadura cubana recibió críticas públicas.
En junio de 2014, Javier El-Hage y Roberto González cuestionaron en EL PAÍS la ausencia de críticas de Pillay hacia La Habana. “Una sola crítica a Cuba”, señalaron los autores al denunciar la falta de pronunciamientos contundentes contra el régimen.
En 2021, el medio sudafricano News24 también publicó cuestionamientos a Cuba relacionados con enmiendas que obstaculizaban medidas de protección para los defensores de derechos humanos.
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Las preguntas pendientes sobre su postura ante el castrismo
Estas objeciones mantienen abierta una interrogante incómoda: por qué una figura reconocida internacionalmente por su defensa del derecho internacional no mostró una firmeza comparable ante la persecución de los disidentes cubanos.
La ausencia de denuncias contundentes contra una tiranía no equivale a respaldar automáticamente sus abusos, pero sí puede debilitar la presión internacional que necesitan sus víctimas.
El Nobel no elimina esas preguntas ni convierte la trayectoria de Pillay en un expediente inmune a las críticas. Para los cubanos encarcelados por disentir, el reconocimiento internacional tiene un valor limitado si no se traduce en una defensa clara de sus libertades.
La distinción concedida a Navi Pillay, acompañada de una medalla de oro, un diploma y 1,2 millones de dólares, celebra su trayectoria, pero no resuelve las controversias sobre sus silencios ante La Habana. Su autoridad moral también debe medirse por la protección que brindó a quienes sufrieron los abusos de la dictadura.




