Los aguacatones y las yucas grandes se llevaron el protagonismo en la inauguración de un mercado de barrio en Boyeros, visitado por la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez.
La fotografía publicada por el estatal Tribuna de La Habana muestra los productos en primera fila, bien acomodados para el recorrido oficial. Una estampa que encaja perfectamente en el repertorio de las inauguraciones socialistas: dirigentes, comitiva, mercancía vistosa y promesas de que ahora sí.
¡Cámara, luces… miseria!
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Los aguacates parecen haber llegado con más méritos que cualquiera de los funcionarios presentes. Grandes, verdes, alineados y sin necesidad de explicar las 176 medidas económicas y sociales que, según la información oficial, respaldan la apertura.
Las yucas tampoco se quedaron atrás: ejemplares de buen tamaño, capaces de sostener por sí solos el optimismo de la fotografía. Si el abastecimiento se resolviera con posar junto a las viandas, no habría hambre en Cuba.
Pero conviene preguntarse si semejante despliegue será parte de la rutina del establecimiento o del recibimiento a la ministra: qué encontrará el vecino cuando se retire Betsy y se apaguen las cámaras.
Los aguacatones no explican los precios
El establecimiento abrió en el reparto Sierra Maestra, del Consejo Popular Nuevo Santiago. Según Tribuna, estos mercados buscan ofrecer alimentos y artículos de aseo con precios entre un 10 y un 15 por ciento inferiores a los de otros comercios.
Sin embargo, la nota no publica una relación de precios que permita comprobar el descuento ni calcular cuánto tendría que gastar una familia. Hay porcentajes para el discurso, pero faltan números para el bolsillo.
Un funcionario destacó que en la comunidad reside un grupo importante de personas de la tercera edad. Acercarles un punto de venta puede ser útil, desde luego. Pero la cercanía no sustituye la capacidad de compra: un jubilado puede tener el aguacatón a dos cuadras y seguir encontrándolo a una distancia económica insalvable. Para evaluar el beneficio hacen falta precios concretos, abastecimiento regular y cuentas que puedan hacerse con una pensión.
Un mercado, una comitiva y 176 medidas
A la apertura asistieron representantes del Partido, del gobierno municipal, del sindicato y de las empresas de comercio. Para inaugurar un lugar donde se venden alimentos hubo suficiente representación institucional.
Vender viandas, alimentos y productos de aseo cerca de las viviendas debería ser una actividad cotidiana, no una hazaña administrativa. El relato oficialista presenta la apertura como resultado de supuestas transformaciones, medidas y decisiones de alto nivel.

La propia información reconoce que estos establecimientos buscan suplir, en parte, el déficit de productos que antes se entregaban mediante la canasta básica. Detrás del anuncio hay un faltante que la apertura de un local, por sí sola, no demuestra haber resuelto.
La prueba empieza después de la foto
La ministra explicó incentivos fiscales y modalidades de comercialización. Son mecanismos que deberán juzgarse por sus resultados: disponibilidad, variedad y precios.
Por ahora, la inauguración socialista dejó una imagen de abundancia y un texto cargado de expectativas. Falta comprobar si esa abundancia tendrá continuidad y si será accesible para quienes viven allí. El éxito de un mercado no consiste en que la ministra encuentre aguacatones y yucas grandes el día de la visita, sino en que los vecinos puedan comprarlos cualquier día.
Y eso, en #CubaEstadoFallido, es prácticamente improbable para los de a pie.




