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Cuba ya multa a los cubanos que usen otra ciudadanía en la isla: hasta 200.000 pesos

La Ley 172 de Ciudadanía ya está vigente. Los cubanos con pasaporte estadounidense, español u otro deben identificarse como cubanos para entrar, salir y hacer trámites en la isla. Si no, se exponen a multas de 30.000 a 200.000 pesos.

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Agente de la Aduana de Cuba revisa el pasaporte de una viajera a su llegada a la isla, donde rige la Ley de Ciudadanía
Una agente de la Aduana de Cuba revisa el pasaporte de una viajera a su llegada a la isla. Imagen de archivo. Foto: tomada de redes sociales.

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Desde este domingo 1 de noviembre rige en Cuba la nueva Ley de Ciudadanía, que obliga a los cubanos con otra nacionalidad a identificarse como cubanos dentro de la isla. Quien entre o salga del país acreditando una ciudadanía extranjera, o la use en trámites con efectos legales, se expone a multas de hasta 200.000 pesos.

Lo establece la Ley 172 de Ciudadanía, aprobada por la Asamblea Nacional el 19 de julio de 2024. El régimen tardó casi dos años en publicarla: salió en la Gaceta Oficial No. 39, del 5 de mayo de 2026, y la propia ley fija su entrada en vigor 180 días después de esa publicación. El mismo 1 de noviembre entraron en vigor también las nuevas leyes de Migración (171) y Extranjería (173), publicadas en la misma Gaceta.

De cuánto son las multas

Las multas están en los artículos 82 y 83, y el artículo 84 fija el valor de cada cuota:

ConductaMultaEquivalente en pesos
Entrar o salir de Cuba acreditando otra ciudadanía300 a 500 cuotas30.000 a 100.000 CUP
Usar otra ciudadanía en actos con efectos legales en Cuba500 a 1.000 cuotas50.000 a 200.000 CUP

Cada cuota vale entre 100 y 200 pesos, y la Autoridad de Ciudadanía decide el monto según el caso. También puede limitarse a una advertencia si los hechos no tuvieron consecuencias graves y el infractor tiene buenos antecedentes. Quedan exceptuados los actos que se formalicen ante representaciones diplomáticas y consulares, organismos internacionales y otras representaciones extranjeras acreditadas.

La multa se paga en 30 días naturales. Si se abona en los tres primeros días, se rebaja un 25 %. Si vence el plazo sin pagar, el importe se duplica y, pasados otros 30 días, la autoridad presenta una denuncia para abrir un proceso penal, según los artículos 86 a 88.

Qué es la «ciudadanía efectiva»

La ley llama «ciudadanía efectiva» a esta regla y la desarrolla en los artículos 14 y 15. Según el artículo 14, los cubanos, mientras estén en el territorio nacional, «no pueden hacer uso de una ciudadanía extranjera». Deben identificarse como cubanos al entrar, durante su estancia, en tránsito y al salir del país, y también ante las embajadas y consulados de Cuba en el exterior.

El artículo 15 va más lejos: declara nulos, «sin necesidad de iniciar proceso alguno de nulidad», los actos que un cubano haga con otra ciudadanía para que tengan efecto dentro de Cuba. Es decir, un contrato o un trámite firmado con pasaporte extranjero no vale ante el Estado cubano, y quien lo hizo está obligado a reparar sus consecuencias.

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La Constitución de 2019 ya decía, en su artículo 36, que adquirir otra ciudadanía no implica perder la cubana, pero que dentro del país los cubanos no pueden usar una extranjera. La nueva ley convierte esa regla en una infracción con multa: un cubano naturalizado en Estados Unidos o España sigue siendo, para La Habana, solo cubano mientras esté en la isla.

La renuncia, en manos del Estado

La ley regula de forma expresa cómo renunciar a la ciudadanía cubana. La solicitud se presenta desde el exterior, en la oficina consular de Cuba del país donde vive la persona.

Los requisitos son ser mayor de 18 años, tener otra ciudadanía, estar en el extranjero, no deber dinero al Estado cubano ni a sus instituciones y no estar cumpliendo condena de privación de libertad ni ser perseguido por un delito. La renuncia solo surte efecto si la autoridad la acepta, mediante decreto presidencial o resolución: presentar los papeles no basta.

La Ley de Ciudadanía distingue entre perder la ciudadanía y ser privado de ella. Se pierde, por ejemplo, si se obtuvo en fraude de ley. La privación, según el artículo 55, alcanza a quien se aliste en organizaciones armadas contra el Estado o realice desde el extranjero «actos contrarios a los altos intereses políticos, económicos y sociales de la República de Cuba», siempre que así lo considere la Autoridad de Ciudadanía.

La decisión es administrativa y la firma el presidente de la República mediante decreto, según el artículo 56. La ley no detalla qué actos encajan en esa causa. Y si la Autoridad de Ciudadanía considera que hay un grave perjuicio para la seguridad nacional o la estabilidad del Estado, el artículo 55 le permite dictar el decreto sin seguir los trámites del expediente.

Qué significa la Ley de Ciudadanía para los cubanos en Miami

Para entrar a Cuba, un cubanoamericano debe seguir usando su pasaporte cubano vigente. Viajar solo con el estadounidense, sin una renuncia aceptada, ahora puede costar una multa.

La medida llega semanas después de que el régimen subiera a 200 dólares o euros el precio del pasaporte cubano para los residentes en el exterior. El documento se ha vuelto un símbolo para algunos exiliados: el periodista y expreso político Bernardo Arévalo Padrón mostró en Facebook cómo destruía el suyo.

Tener otra ciudadanía no es, por sí sola, causa de pérdida de la cubana, según el artículo 14. Y la ciudadanía extranjera de los padres no cambia la cubana de sus hijos, según el artículo 7.

Esta nota explica la Ley de Ciudadanía en términos generales. Cada caso migratorio es distinto y conviene consultarlo con un abogado.

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Ernesto García

Periodista y editor con más de 25 años de experiencia. Me gradué en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, y desde entonces dediqué mi vida a contar historias, a informar y a defender el periodismo libre. En 2016 tuve que dejar Cuba. La censura y la persecución a los periodistas me obligaron a tomar esa decisión. Llegué a Miami y aquí encontré la libertad que necesitaba para seguir haciendo lo que más amo: periodismo sin ataduras. Hoy soy Director General de Cubanos por el Mundo, una plataforma que nació para conectar, visibilizar y acompañar a todos los cubanos que, como yo, construimos nuestra vida fuera de la isla sin perder nuestras raíces. Porque ser cubano no termina donde termina Cuba.

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