La madre de la diplomática Johana Tablada, la psicóloga y profesora universitaria Carolina de la Torre Molina, confirmó que continúa en Miami por “asuntos de salud”, una circunstancia que ha provocado fuertes reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla por el contraste con el discurso oficial sobre el sistema sanitario cubano y la profunda escasez de medicamentos que enfrenta el país.
“Yo sigo en Miami por asuntos de salud”, escribió De la Torre el pasado 25 de agosto en Facebook. La académica no explicó qué tratamiento recibe ni ofreció detalles sobre su condición médica. Sin embargo, al referirse a su posible regreso a Cuba, dejó una frase especialmente reveladora: esperaba que pudieran aparecer “laboratorios y farmacias surtidas”.
LEE ADEMÁS: Médicos ghaneses varados en Cuba denuncian meses sin estipendios y piden regresar a su país (+VIDEO)
La declaración expone una contradicción que durante años ha generado polémica en el exilio: figuras vinculadas directa o familiarmente con las estructuras oficiales cubanas encuentran en Estados Unidos alternativas que no están disponibles para buena parte de la población de la Isla.
En este caso, además, se trata de la madre de la diplomática Johana Tablada, funcionaria que ha ocupado importantes responsabilidades en el Ministerio de Relaciones Exteriores y ha defendido reiteradamente las posiciones del régimen cubano frente a Estados Unidos.
Carolina de la Torre, no obstante, ha tenido posiciones públicas más matizadas que las de su hija. En años anteriores cuestionó los actos de repudio, la falta de espacios para el debate y otros problemas del país. Incluso en agosto pasado protagonizó un intercambio indirecto con Johana después de repartir responsabilidades entre el gobierno cubano y la política estadounidense, posición que su hija cuestionó públicamente.
“Pero, ¿no era Cuba una potencia médica?”
La noticia provocó una avalancha de comentarios después de que Cubanos por el Mundo abordara el caso en Instagram.
“Pero si Cuba es una potencia médica, ¿qué hace atendiéndose aquí?”, preguntó irónicamente una lectora. Otra resumió la contradicción de manera similar: “Que se cuide su salud en la potencia médica que han defendido y defienden”.
También apareció repetidamente una interrogante que, hasta ahora, no puede responderse con información pública: ¿quién está pagando los gastos médicos?
No existen datos verificables sobre el tratamiento de De la Torre, el centro donde eventualmente recibe atención, su seguro médico o quién cubre sus gastos. Tampoco se conoce públicamente bajo qué categoría migratoria ingresó a Estados Unidos.

Por eso, el cuestionamiento no debe dirigirse al derecho de una mujer a cuidar su salud, sino a la enorme distancia entre las posibilidades de determinadas familias y la realidad cotidiana de millones de cubanos.
Una seguidora de Cubanos por el Mundo relató, por ejemplo, que su madre murió en Cuba en 2000 después de sufrir problemas para conseguir un antibiótico y recibir, según su testimonio, una atención médica deficiente. Otros lectores recordaron a niños, ancianos y enfermos que dependen de familiares en el extranjero para conseguir medicamentos.
Madre de la diplomática Johana Tablada permanece en Miami mientras otros cubanos mueren sin asistencia médica
Ahí radica precisamente el enfoque planteado en un post de Cubanos por el Mundo: “solidaridad no significa amnesia”.
Nadie debería celebrar la enfermedad de otra persona ni reclamar que se le niegue asistencia médica. Pero reconocer ese principio elemental tampoco obliga a ignorar las contradicciones políticas que rodean el caso.
Johana “Cara de Concreto” Tablada: otra vez con los “blumes” al aire https://t.co/ZBeKtpNeGg pic.twitter.com/Lf3OEIFqcL
— Cubanos por el Mundo (@Cubanoselmundo) March 14, 2026
La madre de diplomática Johana Tablada puede permanecer en Miami mientras atiende sus “asuntos de salud” y esperar aquí mientras en Cuba aparezcan “laboratorios y farmacias surtidas”. Para incontables cubanos que permanecen en la Isla, esa posibilidad simplemente no existe.
El debate no debería ser si Carolina de la Torre merece recibir atención médica. La respuesta humanitaria resulta evidente. La pregunta es otra: ¿qué dice sobre el sistema sanitario cubano que incluso la madre de una de las diplomáticas encargadas de defender el modelo prefiera permanecer en Miami cuando su salud está de por medio?
Estados Unidos puede ser presentado como responsable de las calamidades cubanas en el discurso político oficial. Pero cuando faltan medicamentos, laboratorios y alternativas, Miami continúa apareciendo como refugio para los «socialistas» y nosotros, desde nuestras páginas, tenemos el deber de denunciarlo.