Un informe de la DEA (Administración de Control de Drogas de EE.UU.) expone cómo Nicolás Maduro transformó a Venezuela en una plataforma clave para las operaciones narcoterroristas de Irán en América Latina.
El documento de 28 páginas, al que accedió Infobae y que se difundió el 22 de marzo, detalla una alianza que incluyó narcoterrorismo, lavado de dinero, contrabando de uranio y apoyo logístico a grupos como Hezbollah y Hamás, todo bajo protección del régimen chavista.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos sostiene que estos lazos no fueron casuales. Maduro integró la cooperación con Teherán al núcleo del poder estatal. Venezuela sirvió de refugio para operativos iraníes, facilitó el envío de uranio extraído de la Cuenca de Roraima –estimado en decenas de miles de toneladas— hacia el programa nuclear sancionado de Irán, y permitió el ensamblaje de drones militares basados en diseños persas en bases locales.
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En ese sentido, trascendió que Hezbollah encontró en territorio venezolano un centro para lavar ganancias del narcotráfico y mover recursos que financiaban atentados en Medio Oriente. El informe vincula directamente estas redes al Cartel de los Soles, esa estructura criminal enquistada en el alto mando militar chavista. El dinero de la cocaína regresaba a Irán a través de canales opacos que involucraban bancos en Panamá, Dubái y Hong Kong, además de fondos bilaterales con China.
“La alianza Irán-Venezuela permite a Teherán evadir las sanciones internacionales a través de una arquitectura financiera opaca que involucra al Fondo Conjunto China-Venezuela, el FONDEN, fondos bilaterales, cuentas de fideicomiso y bancos corresponsales en Uruguay, Panamá, Dubái y Hong Kong”, señaló el informe de la DEA.
Maduro en su peor momento mientras enfrenta juicio en Nueva York
El dossier de 3 mil documentos oficiales de ambos países obtenidos por la DEA llega en el peor momento para Maduro. Capturado en enero de 2026 durante la Operación Absolute Resolve, enfrenta juicio en Nueva York por narcoterrorismo, mientras en Venezuela se busca reconfigurar el poder bajo la tutela de la administración de Donald Trump con la expulsión de funcionarios cubanos e iraníes del país petrolero, ahora encabezado por la “presidenta encargada” Delcy Rodríguez, quien sigue las órdenes de Estados Unidos.

Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio ha sido claro al enfatizar que, no habrá más presencia de Irán ni Hezbollah en Venezuela.
El cubanoamericano insistió en que el régimen anterior cosió al país con narcotraficantes y terroristas, y ahora toca desarmar lo que queda.
No obstante, lo que más indigna es el costo humano. Mientras Maduro y sus aliados enviaban uranio y protegían células terroristas, millones de venezolanos enfrentaban represión, torturas, hambre y exilio masivo.
Esto es una clara evidencia de que la dictadura de Maduro priorizó alianzas destructivas por encima de la supervivencia de su pueblo.
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Expertos del Atlantic Council y la Foundation for Defense of Democracies lo llaman sin rodeos: Venezuela se convirtió en el principal enclave de Irán en el hemisferio occidental, con la Fuerza Quds operando libremente para respaldar al régimen en crisis y evadir sanciones.
La DEA describe mecanismos precisos. FONDEN, fideicomisos y cuentas bilaterales ocultaron transacciones que beneficiaban a Teherán. Al mismo tiempo, el territorio se usaba para falsificar documentos, entrenar operativos y coordinar envíos de drogas que llegaban a Estados Unidos.
A solo 2.000 kilómetros de Florida, esta red amenazaba directamente la seguridad hemisférica. La caída de Maduro interrumpió parte de la operación, pero los riesgos persisten.
Ante esto, cualquier remanente de estas estructuras puede reactivarse si no se actúa con firmeza; por eso, los gobiernos latinoamericanos democráticos y Washington deben priorizar el desmantelamiento total de estas redes narcoterroristas.
Vale mencionar que, estas pruebas aportadas por la DEA contra Maduro son sólidas, y su defensa busca una salida imposible para evitar que el exdictador de Venezuela sea condenado de por vida.
La próxima audiencia del dictador derrocado está pautada para este 26 de marzo.