Los opositores cubanos Donaida Pérez Paseiro y Loreto Hernández García enfrentan presiones directas y sistemáticas por parte de los oficiales de la Seguridad del Estado para obligarlos a aceptar el exilio forzoso, con el fin de acelerar su salida obligada de Cuba desde la prisión de Guamajal, situada en la provincia central de Villa Clara.
La denuncia sobre esta coacción fue realizada públicamente por la propia Pérez Paseiro a través de un mensaje de audio remitido a Martí Noticias.
En su testimonio, la prisionera política señaló de manera directa a los agentes identificados como Arturo y Christopher, a quienes responsabiliza de coordinar los contactos con su esposo para exigirle la llegada inmediata de documentos desde el extranjero que faciliten la salida de ambos del territorio nacional.
Según la perspectiva de la activista, al régimen castrista le urge sacarlos del país con el propósito principal de neutralizar su activismo y evitar que retomen las protestas pacíficas al recuperar su libertad.
Del mismo modo, otros opositores cubanos han señalado que este tipo de maniobras gubernamentales buscan vaciar el liderazgo disidente interno mediante la imposición del destierro.
“Saben que el día que nosotros salgamos de prisión, vamos a continuar en nuestra lucha por la libertad de Cuba”, dijo Paseiro al medio citado.
Condenados por las protestas del 11 de julio de 2021
El matrimonio cumple actualmente severas condenas impuestas tras su participación activa en las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en el municipio de Placetas.
En virtud de aquellos juicios calificados de arbitrarios, Hernández García, quien además funge como presidente de la organización independiente Asociación Yorubas Libres de Cuba, fue condenado a siete años de privación de libertad, en tanto que su esposa recibió una pena de ocho años.
A pesar de que Pérez Paseiro obtuvo una excarcelación temporal a comienzos del año 2025, las autoridades la devolvieron a la cárcel de forma arbitraria poco después, tras constatar que persistía en su exigencia pública de libertad para los presos políticos, una práctica represiva que los opositores cubanos sufren habitualmente.
El deterioro de su salud los empuja a aceptar el destierro
Ante el progresivo deterioro de su salud física y las condiciones carcelarias extremas que enfrentan en los penales villaclareños, el matrimonio ha tomado la difícil determinación de aceptar el destierro, a pesar de que su deseo inicial era permanecer en su patria.
Jorge Luis García, conocido públicamente como Antúnez y hermano de Hernández García, corroboró los persistentes acercamientos de la policía política hacia los reclusos.
El opositor indicó que las autoridades condicionan de forma tajante su liberación a la partida inmediata al extranjero, una circunstancia extrema que muchos opositores cubanos califican como una violación flagrante de sus derechos fundamentales para salvar sus vidas ante la falta de atención médica adecuada en prisión.
“Las condiciones abyectas que enfrentan los hacen haber tomado la determinación de optar por el exilio”, manifestó Antúnez.
Donaida Pérez y Loreto Hernández permanecen recluidos en Guamajal
Actualmente, Pérez Paseiro permanece recluida en el penal de mujeres de Guamajal, mientras que su esposo cumple su sentencia en la sección destinada a varones dentro del mismo complejo penitenciario villaclareño.
Este método coercitivo refleja la política represiva y sistemática implementada por el régimen para desarticular por completo la oposición interna.
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Diversos colectivos de opositores cubanos han reiterado que el uso del destierro como moneda de cambio para excarcelar a los rehenes políticos constituye una violación flagrante y continuada de los derechos humanos fundamentales en la isla.
No obstante, muchos han tenido que aceptar esas tácticas de la dictadura no solo para salvar sus vidas, sino también las de sus seres queridos.




