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«Que doblen las campanas silenciadas», escribió Oswaldo Payá Sardiñas tras el hundimiento del remolcador 13 de Marzo.
Más de tres décadas después, su hija, Rosa María Payá, recuperó aquellas palabras al compartir un homenaje celebrado el pasado sábado 10 de octubre en la Ermita de la Caridad, en Miami, donde fue develado un banco dedicado a las víctimas de aquella tragedia y a los cubanos desaparecidos en el Estrecho de la Florida buscando libertad.
La activista informó que participó junto a algunos sobrevivientes en la ceremonia y atribuyó la iniciativa al doctor y la doctora Vento. El promotor del proyecto fue el doctor Omar Vento, presidente de la Fundación para la Democracia Panamericana, quien patrocinó el banco. Su publicación enlazó el recuerdo de quienes murieron intentando escapar de Cuba con una reflexión de su padre sobre el sufrimiento compartido de todo un pueblo.
«A espaldas del Cristo de La Habana, a unas siete millas de la costa, “los voluntarios” del régimen comunista cometieron uno de los crímenes más horrendos en la historia de nuestra ciudad y de Cuba», expresó Oswaldo Payá en el texto reproducido por su hija.
Que doblen las campanas silenciadas: memoria frente al olvido
El mensaje del fundador del Proyecto Varela rechazaba cualquier distinción entre las víctimas del terror. Su llamado a hacer sonar las campanas comprendía a todas las familias golpeadas por la violencia y reconocía en cada pérdida una herida nacional.
«Pero que doblen por todas las víctimas del terror, que en realidad son una sola víctima: el pueblo cubano que, sin hacer distinciones, sufre por la pérdida de cada uno de sus hijos», continuaba la reflexión compartida por Rosa María.
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El banco conmemorativo ofrece ahora un espacio permanente para recordar a quienes no regresaron. Frente al mar, la iniciativa reúne el duelo de los sobrevivientes, la ausencia que acompaña a los familiares y la memoria de otros cubanos cuyo viaje hacia la libertad terminó sin una despedida.
Un homenaje junto a los sobrevivientes
La ceremonia incluyó la lectura de los nombres y edades de las 37 víctimas recordadas por los organizadores, entre ellas diez niños. También fueron presentados dos arreglos de 19 girasoles: 37 flores dedicadas a las víctimas del remolcador y una adicional en memoria de los demás cubanos fallecidos en el mar.
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Los ramos fueron llevados al interior del templo y colocados a los pies de la Virgen de la Caridad. El padre Ángel Andrés González bendijo el banco conmemorativo y la jornada concluyó con una misa por el eterno descanso de las víctimas. Entre los sobrevivientes presentes estuvieron Ivan Prieto, Gustavo Martínez y su hijo Yandy Martínez, quien tenía nueve años cuando ocurrió el hundimiento.
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Durante su intervención, Rosa María agradeció a sobrevivientes y familiares por denunciar lo ocurrido desde el primer momento. También vinculó la necesidad de recordar sus nombres con la búsqueda de verdad y justicia, en medio del sufrimiento que continúa atravesando la población cubana.
Un hundimiento que exige justicia
El remolcador 13 de Marzo salió de La Habana durante la madrugada del 13 de julio de 1994. Los testimonios de sobrevivientes describieron embestidas de embarcaciones estatales y chorros de agua a presión contra los pasajeros, incluidos mujeres y niños.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) documentó en su Informe 47/96, de octubre de 1996, que en el hundimiento murieron 41 personas, entre ellas diez menores, y que 31 sobrevivieron. Esa cifra difiere de las 37 víctimas nombradas en la ceremonia de Miami. La CIDH concluyó que el hundimiento fue premeditado e intencional y responsabilizó al Estado cubano por violaciones de derechos humanos. Recomendó investigar, procesar y sancionar a los responsables, además de recuperar los restos de las víctimas y entregarlos a sus familiares.
Aquellas recomendaciones mantienen vigente la dimensión judicial del caso. El recuerdo público acompaña la exigencia de esclarecer responsabilidades y reparar a quienes sobrevivieron.
Este sábado develaremos un banco en memoria de las víctimas de este atentado y en la de todos los cubanos que han muerto en el Estrecho de la Florida buscando libertad. Un lugar para recordarlos y acompañar a sus familias. Ninguna tragedia causada por la represión quedará en el olvido. 📅 Sábado 10 de octubre ⏰ 4:30 p.m. Develación del banco ⏰ 6:00 p.m. Misa por el eterno descanso de las víctimas 📍 Ermita de la Caridad, 3609 S Miami Ave, Miami, FL 33133 Organiza Fundación Democracia Panamericana y @CUBADECIDE
— Rosa María Payá A. (@RosaMariaPaya) October 9, 2026
«Que doblen las campanas silenciadas» vuelve así a escucharse como una reclamación de memoria y justicia. En la Ermita, las palabras de Oswaldo Payá enlazaron el homenaje a los muertos con una aspiración para Cuba: que ninguna familia vuelva a sufrir un crimen semejante.
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