Los servicios médicos privados en Camagüey, denunciados en el programa Hola! Ota-Ola, de Cubanos por el Mundo, provocaron una respuesta de las autoridades sanitarias que amenaza con sanciones a quienes ofrezcan consultas y pruebas diagnósticas por cuenta propia.
La denuncia expone una contradicción del sistema socialista: mientras el régimen presenta la salud pública entre sus grandes “conquistas”, aparecen ofertas en dólares para cubrir necesidades que la red estatal no consigue satisfacer.
El establecimiento Dalia Spa difundió un catálogo con consultas de medicina interna y cardiología por 30 dólares, además de estudios de ultrasonido y un chequeo integral de laboratorio por 105 dólares. La publicidad sitúa frente a los pacientes una alternativa cuyo precio plantea una pregunta inmediata: ¿cómo puede pagarla quien recibe sus ingresos en pesos cubanos?
La captura presentada en el programa muestra ultrasonidos de tiroides y partes blandas por 25 dólares; mamarios por 30; pélvicos por 35; transvaginales y obstétricos por 40; y abdominales por 45.
Servicios médicos privados en Camagüey: Salud responde con amenazas
Tras la difusión del caso en medios independientes y redes sociales, la Dirección General de Salud de Camagüey publicó una nota que rechaza cualquier modalidad de ejercicio privado de la medicina, que fue contestado inmediatamente por usuarios en Facebook.
Armando Negrin texteó «Creo que deberían ir pensando en permitir que el sector privado también tenga derecho a invertir en salud. Pagan impuestos y el estado puede utilizar dichos impuestos para pagar un poco más a los trabajadores de la salud que trabajen en el sector estatal. ¿Algún problema con eso?»
Mientras Yadira Duarte dejó una pregunta en el aire: «¿Entonces ya la salud pública está correctamente equipada en Camagüey?»
El organismo advirtió que las autoridades sanitarias y judiciales actuarán contra quienes ejerzan o promocionen estas actividades. Su respuesta se concentró en defender la prohibición y reclamar denuncias ciudadanas.
El comunicado afirma que la salud constituye un «derecho del pueblo» y una obligación estatal. Sin embargo, no ofrece un calendario para recuperar servicios, garantizar estudios diagnósticos o resolver las carencias que llevan a los pacientes a buscar otras opciones.
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Hay, además, una precisión relevante: según CubaNet, Dalia Spa respondió posteriormente que el anuncio era una “prueba” y que los servicios no estaban disponibles. El medio también recogió un testimonio previo que apuntaba a la disponibilidad de algunas prestaciones.
Otaola cuestiona la “potencia médica” y el acceso en dólares
Durante Hola! Ota-Ola, Alex Otaola centró su crítica en la distancia entre esos precios y los ingresos de la población. “¿Quién gana en dólares?”, preguntó al comentar una publicidad que contrasta con la promesa oficial de atención universal y gratuita.
El influencer también interrogó sobre los laboratorios que procesarían los análisis, la disponibilidad de reactivos y las credenciales de quienes atenderían a los pacientes, preguntas pendientes de respuesta.
Otaola cuestionó, asimismo, que un particular pudiera conseguir un equipo de ultrasonido mientras el sistema estatal atribuye sus limitaciones al embargo estadounidense.
El caso permite plantear una conclusión: la expansión de alternativas de pago presiona hacia una privatización, incluso mientras el régimen la prohíbe o se jacta de ser una «potencia médica» cuando es todo lo contrario.
Esta realidad revela el desgaste de una promesa central del socialismo cubano. Cuando una consulta anunciada en dólares despierta expectativas entre quienes necesitan atención, la propaganda de las “conquistas” de la revolución pierde fuerza frente a la necesidad cotidiana.
Tarde o temprano, el Estado tendrá que responder a esa demanda: amenazar a quienes anuncian alternativas no devuelve al paciente el servicio que necesita y que se exporta a las misiones esclavas, o se cambia por un barril de petróleo.
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