¿Es el monolingüismo el analfabetismo del siglo XXI? (+Vídeo)

El inglés es el tercer idioma con mayor cantidad de hablantes nativos en el planeta. Pero al sumarle quienes hablan inglés como segundo idioma, éste sube en la tabla al segundo más utilizado a escala mundial|Foto: BBC Mundo
El inglés es el tercer idioma con mayor cantidad de hablantes nativos en el planeta. Pero al sumarle quienes hablan inglés como segundo idioma, éste sube en la tabla al segundo más utilizado a escala mundial|Foto: BBC Mundo

BBC Mundo.- Cuando Gregg Roberts exponía ante la Sociedad Asiática de Lenguaje Chino en Boston, no pensó que su charla lo volvería una celebridad de su campo a nivel mundial.

Estaba presentando el programa de inmersión en idioma que lidera en el pequeño y conservador estado de Utah cuando pronunció la frase: “El monolingüismo es el analfabetismo del siglo XXI”.

La audiencia lo aplaudió, los expertos tomaron notas y los no tan expertos comenzaron a ver la oración deambulando por redes sociales.

“Es de esas frases que simplemente dices y no piensas en su repercusión”, le confiesa hoy Roberts a BBC Mundo.

Tal como no saber leer y escribir determinaba el futuro profesional y social de una persona a principios del siglo XX, hoy no manejar más que tu idioma materno es una barrera de entrada al mercado laboral insoslayable para cualquier joven, asegura Roberts.

“Por razones económicas, un segundo idioma se ha vuelto mucho más necesario, como una herramienta de trabajo”, dice el experto.

Inmerso en otro idioma

Todo comenzó como un desafío influenciado por la comunidad hispana de EE.UU.: integrar el español a las aulas en los distritos de Davis y Granite. No como un segundo idioma, sino en un plan que contemplara 50% del tiempo aprendiendo las materias curriculares en inglés y 50% en español.

El programa resultó un éxito y pronto se extendió. Se lanzó a nivel estatal en 2009, cuyo año académico contó con 1.400 estudiantes. En cinco años, el programa se había ampliado a 25.000 sólo en Utah, y otros estados como Delaware e Indiana comenzarán a aplicarlo.

Hoy contempla cinco idiomas: español, francés, chino, portugués y alemán. Y pronto podrían sumarse árabe y ruso.

Inglés pasado de moda

El inglés es el tercer idioma con mayor cantidad de hablantes nativos en el planeta. Pero al sumarle quienes hablan inglés como segundo idioma, éste sube en la tabla al segundo más utilizado a nivel mundial, después del chino mandarín, con más de 800 millones de hablantes.

Pero según Roberts, los países de habla inglesa tienen una desventaja respecto de otros países, especialmente los en vías de desarrollo.

“Nosotros en EE.UU. y en algún grado en Inglaterra y otros lugares excolonias del imperio británico nos relajamos en sólo hablar inglés. Creemos que podemos sobrevivir en el mundo sólo hablando inglés”.

Pero eso ya no es posible.

“El inglés era el lenguaje del siglo XX. Pero hacia donde se mueve el mundo, pronto el inglés no será más el idioma dominante”, explica Roberts.

Y mientras antes lo entendamos, mejor.

“Los idiomas son una herramienta básica y necesaria para que los jóvenes del siglo XXI logren comunicarse con el mundo y puedan avanzar en sus carreras”.

Algo que, según el experto, están asimilando mucho mejor los países en vías de desarrollo.

“Todas las redes actuales de las que disponemos son una fuerte increíble de información. La persona que no puede acceder a esa información ya sea porque es analfabeta en redes (tecnología) o en lenguaje (idioma), está bloqueada”, añade Isabel Margarita López, neuróloga infantil experta en lenguaje de la Clínica Las Condes, en Chile.

En un mundo cada vez más rápido, interconectado y global hablar un segundo idioma es el trampolín para un tercero, o incluso cuarto.

Gracias
Una de las primeras palabras que aprendemos en otro idioma es “gracias”|Foto: BBC Mundo

“Está comprobado que una vez que aprendes un segundo idioma, tu cerebro está preparado para aprender un tercero mucho más fácilmente”, dice Roberts, quien prefiere hablar de “trilingüismo” antes que “bilingüismo”.

¿A qué edad comenzar?

El programa de Utah comienza en primer grado, con niños entre 5 y 6 años.

“Empezar el aprendizaje de un segundo idioma a edad temprana, como parte del sistema escolar, es muy eficiente en términos de costos y conduce a altos niveles de competencia”, asegura Roberts.

Sin embargo, el proceso puede comenzar incluso antes.

El cerebro humano tiene una propensión genética y biológica a hablar y a adquirir lenguaje.

Y mientras el cerebro es “inmaduro”, más facilidad tiene de asimilar distintos idiomas.

Inglés indio
Cada vez es más amplio el espectro de idiomas que podemos aprender|Foto: BBC Mundo

“Cuando los niños son pequeños son más sensible a todos los fonemas y en algún momento los pueden producir. Eso en el tiempo va disminuyendo, y esa capacidad se va estrechando”, le explica López a BBC Mundo.

No sólo factores económicos influyen en el aprendizaje de un segundo idioma. También es importante la herencia cultural, asegura Roberts.

Los niños son capaces de aprender varios idiomas incluso simultáneamente si estos conllevan un vínculo afectivo de por medio.

Como, por ejemplo, en parejas multiculturales, donde ambos padres hablan distintos idiomas.

“Demoran más en hablar, pero aprenden los idiomas de forma nativa”, explica la neuróloga.

Y esa es una cualidad que por más que se estudie un idioma posteriormente, no se puede adquirir.

“Para hablar como nativo debes aprender a edad temprana”, confirma la doctora. “Mientras más precoz, este se imprime y puedes hablarlo de una manera mucho más correcta y fluida”.

Incluso si pasa mucho tiempo antes de volver a practicarlo, un idioma aprendido en la infancia queda en alguna parte. Sólo hay que rescatarlo, reentrenarlo y ponerlo en acción.

“De alguna manera es como andar en bicicleta. Si no lo haces por años y lo retomas probablemente te vas a caer un par de veces, pero luego andas”, concluye López.

También puedes ver el siguiente vídeo relacionado.

Aprende a decir no

saber decir no

 

Complacer a todos, es un degaste enorme, aprende a decir "No"/Foto: Web Consultas
Complacer a todos, es un desgaste enorme, aprende a decir “No”/Foto: Web Consultas

Web Consultas-. Lo tenía claro… sabía que le iba a decir que no… y justo en el último momento… dije sí. ¿Cuántas veces el otro te ha dado “la vuelta a la tortilla”? Saber decir ‘no’ y establecer nuestros propios límites personales puede parecer una tarea sencilla, pero lo cierto es que no lo es. Sin embargo, aprender a hacerlo supone la clave del éxito de nuestras relaciones interpersonales.

Con nuestros amigos, familia y pareja, y mucho más aún en el trabajo, es importante dejar claro qué es lo que estamos dispuestos a hacer y qué no, con el fin de que los otros puedan conocer nuestros límites y actuar en consecuencia. Es por ello que la ausencia de esta habilidad puede traer consigo importantes problemas personales e interpersonales.

¿Por qué cuesta tanto decir no?

Decir que no es una habilidad que nos facilita establecer nuestros límites personales, permitiendo que los demás conozcan lo que estamos o no dispuestos a hacer. Al ser una habilidad, se trata de un comportamiento aprendido, si bien es cierto que existen determinadas características de personalidad que pueden facilitarnos dicho aprendizaje.

Así por ejemplo, los individuos extrovertidos a los que les gusta relacionarse con muchas personas suelen adquirir más fácilmente esta habilidad que aquellos que son introvertidos.

Pero, dejando a un lado las características de personalidad, ¿por qué nos cuesta tanto “decir no” a los demás? Te explicamos los principales motivos que pueden influir a una persona para que adopte este comportamiento:

Elevada deseabilidad social: en muchas ocasiones buscan complacer al otro, por lo que dicen que sí o dejan violar sus propios derechos personales porque creen que es lo que se espera de ellos.

Facilidad para sucumbir a la presión de otra persona o grupo: como consecuencia de lo anterior acaban haciendo aquello que las otras personas desean. Por ello, la ausencia de esta habilidad es especialmente peligrosa en los adolescentes en lo que al consumo de drogas se refiere.

Falta de asertividad: son incapaces de expresar de manera adecuada aquello que piensan. Por ello, aunque crean que deben decir que no, no se atreven a hacerlo o, cuando lo hacen, no resultan convincentes.
Experiencias negativas previas: es posible que en algún momento hayan intentado decir que no, o establecer sus límites, y les hayan respondido de una manera inadecuada o hayan sufrido consecuencias negativas importantes. Por lo tanto, a partir de estas experiencias pueden aprender a “decir sí” para evitar las repercusiones que podría tener su negativa.

Baja autoestima: en muchos casos es la causa (“no valgo nada como para negarme”), y en muchas otras también es una consecuencia, ya que las personas que no saben decir que no se sienten inferiores a los demás por no verse capaces de establecer límites respecto a ellos.

Miedo al rechazo o a una evaluación negativa: para ellos es importante que los demás les acepten y no les evalúen negativamente. Creen que si se muestran de acuerdo con todo lo que el otro les propone tendrán menos posibilidades de ser rechazados y, por el contrario, serán “más queridos”, y se les aceptará con facilidad.

Temor a las consecuencias que imaginan que podría tener su negativa: En algunas ocasiones no temen tanto el rechazo de los otros como el hecho de que su negativa implique determinadas consecuencias; por ejemplo, un despido.

También puede ver el siguiente vídeo.

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