IBM abre una central para su supercomputadora Watson en Múnich

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Watson entiende diversos idiomas, es capaz de aprender por sí misma y analiza millones de datos en fracciones de segundo. En octubre del año pasado, IBM abrió una central de Watson en Nueva York. En marzo, el gigante anunció que invertirá 3.000 millones de dólares en investigar la “Internet de las cosas”

Los cubanos le dicen ‘nyet’ al ruso y ‘yes’ al inglés

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Aprender inglés es obligatorio para los universitarios de Cuba/Foto: mundo.sputniknews.com
Aprender inglés es obligatorio para los universitarios de Cuba/Foto: mundo.sputniknews.com

En el Museo de la Revolución, un mural con una caricatura de Ronald Reagan vestido de vaquero se burla del ex presidente estadounidense con la leyenda “Thanks you cretin for h lped us TO STRENGTHEN THE REVOLUTION” (algo así como “Gracias cretino por ayudarnos A FORTALECER LA REVOLUCIÓN).

Las letras faltantes y la gramática defectuosa de frases y palabras en inglés no son una sorpresa en una nación que durante décadas desdeñó la cultura de Estados Unidos, incluyendo su idioma. Hasta la caída de la Unión Soviética, Cuba priorizó en sus escuelas la enseñanza del ruso como segunda lengua.

Sin embargo, ahora que La Habana y Washington están restableciendo gradualmente sus relaciones, los cubanos se esfuerzan por aprender el idioma de su antiguo enemigo.

A mediados de año, Steve Metzger, un masajista de California, viajó como voluntario a la isla para enseñar inglés a niños cubanos. Sus clases particulares tuvieron una gran demanda de parte de los padres.

“Hay mucho interés, y es mayormente por razones económicas”, dice. En julio, durante un paseo con su clase en el zoológico local, Metzger escribió en una pizarra el nombre de cada animal que veían; luego les pedía a los niños que repitieran los nombres, que él pronunciaba lentamente: monkey (mono), ostrich (avetruz), zebra (cebra), antelope (antílope) y chimpanzee (chimpancé).

El Partido Comunista anunció recientemente la introducción del dominio del inglés como requisito para todos los estudiantes universitarios cubanos, lo cual entrará en vigor paulatinamente durante los próximos dos años. Los estudiantes que no sepan inglés no recibirán su diploma.

“Tenemos que resolver el problema de que el profesional cubano no es capaz de expresarse en el idioma universal de nuestros tiempos”, dijo el ministro de Educación Superior, Rodolfo Alarcón, en declaraciones publicadas en septiembre en el diario estatal Granma.

Una semana antes, un alto funcionario del Partido Comunista, José Ramón Machado, les había dicho a los estudiantes universitarios que el inglés sería “indispensable” para las generaciones futuras.

El repentino aumento del interés por el idioma inglés muestra hasta qué punto el régimen totalitario cubano se está preparando para el comercio y los turistas hambrientos de sol que se espera lleguen gracias a la distensión con EE.UU. “Les ha llevado mucho tiempo hacer el cambio, pero es el reconocimiento (…) de que el inglés es el idioma del comercio mundial”, explica William M. LeoGrande, profesor de gobierno y experto en Cuba de la American University.

Luego de la revolución liderada por Fidel Castro en 1959, el idioma ruso mantuvo durante décadas estatus preferencial en Cuba. Era una manera de solidificar los lazos ideológicos y culturales con su nuevo aliado, ubicado a casi 10.000 kilómetros de distancia. La radio cubana transmitía programas en ruso. Clásicos estadounidenses como Betty Boop fueron reemplazados por personajes de dibujos animados soviéticos como Cheburashka, un animal tropical de orejas grandes que termina viviendo en Rusia. Este personaje ayudó a los cubanos a conocer el alfabeto cirílico y la nieve.

Miles de cubanos fueron a estudiar a países del antiguo bloque soviético, pero el colapso del régimen en 1991 dejó la economía cubana en muy mal estado. El ruso fue dado de baja del plan de estudios, y muchos ciudadanos cubanos descubrieron de repente que habían aprendido un idioma que les servía para muy poco.

“Estudié ruso durante tres años y no recuerdo nada”, dice el activista disidente Antonio Rodiles, quien tuvo que tomar clases de ruso cuando estudiaba física en la universidad, a finales de los años 80.

Años más tarde, cuando obtuvo una maestría y comenzó a enseñar matemáticas en la Universidad Estatal de Florida, Rodiles aprendió inglés y tuvo acceso por primera vez a diarios académicos que nunca había visto. “Uno sabe que esas cosas existen, pero cuando las tienes en tus manos es un verdadero descubrimiento”, dice.

El propio Castro lamentó la decisión de su gobierno de enseñar ruso. “Los chinos estudiaron inglés. Los rusos estudiaron inglés. Todo el mundo estudiaba inglés, menos nosotros, que estudiamos ruso”, dijo en 2012.

La historia de Cuba como campo de batalla de la Guerra Fría se puede apreciar aún en los excéntricos nombres de algunos isleños. Yusnavy y Yusleidy, transliteraciones en español de “U.S. Navy” (Armada de EE.UU.) y “U.S. Lady” (señora de EE.UU.), son casi tan comunes como los nombres rusos Yuri y Katiuska.

Los turistas toman vodka entre carteles de propaganda kitsch de la era del comunismo en el bar Na Zdrovie!, que en ruso quiere decir “¡Salud!”.

“Hay una broma que dice que el único lugar en el que la Unión Soviética aún existe es Cuba”, dice Jacqueline Loss, que es profesora de español en la Universidad de Connecticut y ha escrito extensamente sobre la influencia rusa en la literatura y las artes cubanas.

Ahora, hay un nuevo puerto en Mariel, a las afueras de la capital, donde los partidarios de la apertura esperan ansiosos a que el Congreso de EE.UU. levante el embargo comercial sobre Cuba. No obstante, es poco probable que esto suceda antes de que el presidente Barack Obama deje la Casa Blanca. La ciudad balneario de Varadero cuenta con un campo de golf de 18 hoyos y un puerto deportivo con muelle de atraque para cientos de yates que tienen más probabilidades de navegar hacia y desde St. Petersburg, en el estado de Florida, que San Petersburgo, en Rusia.

Muchos cubanos ven el inglés como una ventaja para conseguir trabajos en el sector de servicios que podrían generarse con la flexibilización de las restricciones de EE.UU. El mayor acceso a los turistas podría significar más divisas extranjeras para los cubanos, que ganan un promedio mensual de US$24.

Los analistas dicen que el cambio hacia el inglés es también un intento de reorganizar el sistema educativo de Cuba.

El número de egresados del sistema de educación estatal se ha reducido 30% desde 2008, según datos del gobierno, en gran parte porque conducir un taxi para los turistas es mucho más lucrativo que ser médico o ingeniero.

“Cada vez más, los jóvenes cubanos consideran los estudios como una pérdida de tiempo porque no ven cómo sus esfuerzos puedan generar riqueza alguna”, dice Paul Webster Hare, ex embajador británico en La Habana que enseña relaciones internacionales en la Universidad de Boston.

El diplomático recuerda a jóvenes cubanos que aprendieron inglés con copias piratas de programas de televisión estadounidenses como 24 o los documentales de Michael Moore, que se pasaban unos a otros en unidades de memoria USB.

Alarcón, el ministro de Educación Superior, dijo en septiembre que las clases y los materiales educativos buscarán satisfacer la creciente demanda de inglés. Muchos estudiantes podrían tener que aprenderlo en su propio tiempo, señaló. Las clases privadas desde US$20 y más de US$100 al mes.

La Embajada de EE.UU. en La Habana, que reabrió sus puertas en agosto, está ofreciendo programas de formación para profesores de inglés en la isla, de acuerdo con su oficina de relaciones públicas.

Eliécer Ávila, un ingeniero de tecnología de la información de 30 años, no ve la hora de empezar. Todavía recuerda cuando asistió a una conferencia en el extranjero donde participantes de todo el mundo hablaban inglés. Todos menos él.

“Yo era el único que no entendía lo que estaba pasando, porque soy cubano”, cuenta Ávila. “Si ponen una escuela, voy a ser el primero en graduarme”

También puede ver el siguiente vídeo relacionado.

Fuente: La Prensa de Honduras

NIÑOS LISTOS: Mejor un instrumento musical que la tablet

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Clarin x-. En los tiempos que corren, con los dispositivos móviles de todos los tamaños, colores y prestaciones que controlan prácticamente toda nuestra agenda (¿y, por qué no, nuestra vida?), la formación intelectual de los niños parece ir a una velocidad que muchas veces los mayores no alcanzamos a comprender. Por ejemplo: que un chico en sus primeros años de vida pueda vencer en la Play a sus padres; o que pueda manejar mucho mejor los modernos smarthphone de hoy, como reales expertos, es una situación casi tan común como el uso del celular en sí. Los chicos son más inteligentes.

Entonces, el dilema que se plantea es cómo hacer para que los chicos desarrollen esa capacidad para que puedan alcanzar su máximo potencial. Y este es una situación que se planteó desde siempre. Le pasó a nuestros padres con nosotros, a ellos con los suyos y así sucesivamente. Pero, desde luego, no siempre existieron las mismas alternativas.

En los tiempos que nos tocan, donde la tecnología está más presente que nunca en nuestras vidas cotidianas, la ciencia, sin embargo, aporta evidencias de que la mejor forma de ayudar al desarrollo cognitivo de los niños es mantenerlos lejos de los resplandecientes dispositivos electrónicos de hoy (particularmente entre los 1 y 3 años), y acercarlos a las artes, especialmente a la música. Y no sólo para escucharla, sino para crearla.

Actividades artísticas: mejor música que teatro

Un estudio de la Universidad de Toronto, publicado en la revista Psychological Science, comparó a cuatro grupos de niños de seis años. Durante un año, un grupo estudió piano; otro, canto; otro, arte dramático; y otro grupo no recibió lecciones de ninguna clase, aparte de las clases regulares. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que en los dos grupos que recibieron lecciones de música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. El grupo que no recibió lecciones registró un aumento menor en las pruebas.

Dispositivos tecnológicos: a partir de 3 años

El uso frecuente de estos dispositivos por parte de menores de entre uno y tres años puede afectar no sólo a su cerebro, sino también a sus capacidades de desarrollo social y emocional. Así lo determinó un estudio de la Universidad de Boston, que fue publicado en la revista Pediatrics. Los teléfonos inteligentes (smartphone) y las tabletas generan estímulos tan rápidos e intensos que el cerebro de los pequeños no tiene la capacidad suficiente para controlaros. “La tecnología nunca va a mejorar la capacidad de inteligencia de base. Puede ser un complemento y fomentar algunas cualidades, pero nunca va a mejorar el patrón de fondo”, le explica al diario El País, Maximino Fernández Pérez, pediatra del centro de salud de La Felguera (Asturias), psicólogo y vocal de Psiquiatría Infantil de la Sociedad Española de Pediatría (AEPED).

Otras formas de estimular la inteligencia de los chicos

Pero hay otras muchas cosas que se pueden hacer en la vida cotidiana para estimular el desarrollo cerebral de los niños y también otras muchas que tienen buena fama pero en realidad no son tan útiles.

No sirven los videos con imágenes y música para menores de 2 años: Se trata de esos viejos videos que principalmente se comercializaban en DVD, aunque ahora se pueden encontrar en YouTube. En ellos hay imágenes sencillas de dibujos, muñecos o niños que van pasando al ritmo de piezas de Mozart o Beethoven. Se comercializaron con la idea de ser educativos, pero, tras un litigio, la compañía (Disney) terminó por anunciar que devolvería el dinero a quienes se sintieran afectados porque, después de verlos, sus niños no parecían más listos y porque hubo estudios que así lo desmintieron. De hecho, la Academia Americana de Pediatría advierte de que los menores de dos años ni siquiera deben ver televisión.

Programas de entrenamiento cerebral para la memoria a corto plazo: En los últimos años han proliferado escuelas y programas, juegos electrónicos y hasta aplicaciones para móviles con el objetivo de entrenar y estimular el desarrollo cerebral. Sin embargo, ninguno se apoya en sólidas bases científicas. Un grupo de niños de entre siete y nueve años de edad formó parte de un estudio de la Universidad de Cambridge para el que recibieron 25 sesiones de entrenamiento de memoria a corto plazo y comprobaron que, si bien hubo ciertas mejoras en esa parcela, no sucedía lo mismo para otras habilidades más amplias como matemáticas, lectura o escritura. “Si a un niño lo llenamos de conocimientos pero no permitimos que desarrolle su capacidad, no lo hacemos más inteligente. Lo hacemos más sabiondo. Quizá con estos programas parezca que el niño avanza más que sus compañeros en determinadas áreas, pero al final los compañeros lo alcanzan y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. El desarrollo cerebral no es un proceso que pueda acelerarse sin perder sus propiedades”, asegura Álvaro Bilbao, doctor en Psicología, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres..

Ver películas en inglés: Sean dibujos animados o no. Cada día un ratito. Para Bilbao “esto es más efectivo que un colegio bilingüe sin profesores nativos”. Según el Estudio Europeo de Competencia Lingüística, los españoles no entienden inglés porque siempre han escuchado la televisión doblada al español, cuando la escucha y la ve en versión original mejora un 21% los resultados de los estudiantes en comprensión oral. En nuestro país, este es un tema que quizás no se tuvo en cuenta cuando en 2013 se aprobó por decreto la Ley de Doblaje, que dice que “la programación que sea emitida a través de los servicios de radiodifusión televisiva contemplados por la Ley Nº 26.522, incluyendo los avisos publicitarios y los avances de programas, debe estar expresada, en el idioma oficial o en los idiomas de los Pueblos Originarios”. Quizás en algunos años, nosotros seamos los que tengamos problemas con el idioma inglés. Pero quién puede asegurarlo.

Lectura nocturna, siempre entre dos: El clásico cuento en la noche, antes de dormirse los chicos, es quizás un hábito que está en extinción. Quizás justamente por tanto aparato tecnológico. Sin embargo, es algo que debemos reflotar. Según un estudio realizado en Canadá, lo que realmente mejora sus habilidades y estrategias de aprendizaje es compartir esa lectura: una página cada uno.

No obstante, el amor sigue siendo lo más importante

Fernández Pérez destaca, no obstante, que lo más importante y eficaz para desarrollar la inteligencia de los chicos sigue siendo lo que en definitiva más nos gusta; y al mismo tiempo lo que más “nos presiona”. Quererlos, cuidarlos y compartir la vida con ellos, reforzando conductas positivas, apoyándolos, jugando (“tirados en el suelo si es necesario”), socializando, dejando que se equivoquen, dialogando todos los problemas. “El niño debe saber que tiene detrás unos padres que lo quieren y se preocupan por él”, afirma el pediatra, y además recuerda la importancia del aprendizaje por imitación. “Los padres somos el modelo de nuestros hijos”.

También puede ver el siguiente vídeo.

https://youtu.be/hF_Wk0Nbenc

 

VENEZOLANO: Voz de la Asociación de Academias de la Lengua Española

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El Universal-. El profesor y lingüista venezolano Francisco Javier Pérez fue elegido ayer por unanimidad como nuevo secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) para 2016-2019, en sustitución del cubano Humberto López Morales, al frente de la organización desde 1994, reseña Efe. Al ser elegido en un pleno efectuado este miércoles … Read more