Tamara Molina es un nombre que ha comenzado a circular con fuerza en redes sociales tras un reciente señalamiento realizado por el influencer Alex Otaola.
La situación ha vuelto a poner sobre la mesa un tema recurrente: la autenticidad del apoyo popular al sistema político cubano.
En un acto político reciente, un grupo de mujeres fue presentado como ciudadanas comunes que defienden la revolución con aparente naturalidad.
Sin embargo, lo que parecía una intervención espontánea ha sido cuestionado tras revelarse información adicional sobre la identidad de al menos una de ellas.
Según lo expuesto en el programa Hola! Ota-Ola, Tamara Molina tiene vínculos laborales directos con el entorno del poder.
De acuerdo con la información leída al aire, “tiene un cargo importante, trabaja directamente con Miguel Díaz-Canel”, dijo una persona que pidió no ser identificada.
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Molina, originaria de Guane, en Pinar del Río (según la persona que escribió al programa), hizo una declaración a una supuesta periodista.
Quedó demostrado una vez más que este tipo de testimonio público, lejos de ser sincero y genuino como aparenta, es cuidadosamente seleccionado por el aparato propagandístico del régimen.
Tamara Molina tiene “FE” (familia en el extranjero): la denuncia que compartió Alex Otaola
Durante el vespertino Hola! Ota-Ola, que se difunde por los canales de Cubanos por el Mundo, el influencer no solo identificó a Tamara, sino que también compartió un mensaje que pone en duda la coherencia de su postura ideológica. La cita, que ha generado debate, fue leída textualmente:
“La rubia que tanto habla de la revolución tiene una hermana aquí (en EE.UU) que viene a trabajar y a buscar para todos ellos allá. Le mandan dinero desde aquí, además de comida, ropa y de todo y aun así anda defendiendo el comunismo, cuando en realidad se mantiene con cosas de aquí”
Esta denuncia apunta a una contradicción muy clara: la defensa pública del sistema comunista mientras se reciben beneficios provenientes del exterior, especialmente desde Estados Unidos.
El caso de Tamara no es aislado dentro del discurso crítico hacia la dictadura de La Habana.
Más bien, se presenta como un ejemplo que refuerza una narrativa ya instalada: la existencia de figuras que representan un supuesto respaldo popular, pero que en realidad forman parte de estructuras oficiales o dependen de recursos externos.
Esto lleva a cuestionar la construcción mediática de estos actos políticos y el papel que juegan sus participantes.
¿Cuántas Tamara Molina existen realmente?
El debate que surge a partir de este caso va más allá de una sola persona. La figura de Tamara se convierte en símbolo de una interrogante mayor: ¿hasta qué punto los actos políticos en Cuba reflejan realmente el sentir popular?
Cubanos por el Mundo preguntó: ¿“Cuántas ‘Tamaras’ conoces tú que defienden el sistema mientras reciben ayuda desde el exterior”?
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Este cuestionamiento invita a mirar con mayor detenimiento lo que se presenta como apoyo espontáneo. En muchos casos, la línea entre convicción personal y representación institucional puede ser más difusa de lo que parece.
Zory Daniel, desde Facebook, comentó “Ya sabía yo que sus lentes eran de aquí.
Cuando Macusa subió el video mandó receta y se los enviaron desde aquí. Puede ver con los lentes de USA.JIJIJIJ”.
Otra internauta, que firma como Yanileidis Paredes Álvarez aseguró “Lo que sobra son tamaras y pensando que en un futuro tienen que ir a vivir a casa del enemigo porque tienen los hijos y los esposos allá.”
Mientras Nelson Torrecilla Hernandez sintetizó “Aquí hay miles de Tamaras y Tamaros 🤣🤣”.
Una pasada por el ciberespacio nos permitió corroborar que Tamara forma parte del Consejo de la Administración del municipio Plaza y hay sobradas evidencias de su cercanía con el círculo de poder.
En definitiva, la polémica alrededor de Tamara no solo genera conversación, sino que también abre la puerta a un análisis más amplio sobre la credibilidad de los medios de des-información masiva en la Isla.
La pregunta queda abierta, aunque ya usted sabe la respuesta: ¿se trata de apoyo genuino o de una puesta en escena cuidadosamente organizada y planeada?